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"'Billy el Niño' era un animal, un salvaje que disfrutaba pegando"

Víctimas de las torturas y palizas cometidas por el ex agente de la Brigada Político y Social Juan Antonio González Pacheco y por el ex escolta de Franco Celso Galván relatan a Público su experiencia

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La orden de búsqueda y captura internacional contra cuatro presuntos torturadores del régimen de Franco emitida por la Justicia argentina marca un antes y un después en la lucha contra la impunidad de la dictadura franquista. Los abogados de la querella argentina no dudan en señalar que las órdenes convierten el día de ayer, miércoles, en un día histórico.

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Sin embargo, más allá de la lucha global, la actuación de la Justicia argentina adquiere una relevancia especial para las víctimas de los presuntos torturadores. Aquellos que, estando Franco todavía vivo, se jugaron la vida en la lucha por una España democrática y que sufrieron las torturas de los hombres de la dictadura.

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Público ha contactado con algunas de estas personas y ha recopilado sus testimonios. La emoción aún marca sus palabras cuando recuerdas los interrogatorios sufridos con Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, como interrogador y con la aparición esporádica de Celso Galván, escolta de Franco. El nombre de Billy el Niño aparece hasta en 16 querellas. Estos son algunos de sus víctimas.

Luis Pérez es en la actualidad el presidente de la asociación de expresos del franquismo. Estuvo siete años en prisión por pertenencia a partido político en calidad de dirigente. Durante la década de los 60 fue un miembro destacado del comité central del Partido Comunista. A pesar del paso del tiempo recuerda a la perfección a Billy el Niño. "Era un animal. Un salvaje, que disfrutaba pegando. Era un hombre muy corpulento cuyo gesto siempre mostraba desprecio. Me pegó hasta la saciedad", relata a Público Pérez.

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Luis fue detenido el 23 de abril de 1967 y fue llevado a la Dirección General de Seguridad, donde permaneció 72 horas, esposado y sin apenas comer. Allí conoció a Billy el Niño. "Billy pasaba por al lado de mi celda cada equis tiempo y me decía: 'Hombre, qué de tiempo sin vernos' y me daba una nueva paliza. Así durante todo el tiempo", recuerda Pérez.

No obstante, la peor experiencia que vivió con Billy el Niño la tuvo en la misma ventana desde donde lanzaron a Julián Grimau. Billy el Niño lo agarró por los pies y sacó todo el cuerpo de Luis por la ventana. "Te vamos a dejar caer como hicimos con Julián", le decía el torturador, según relata Luis, que califica a Billy el Niño como un hombre de una "brutalidad extraordinaria".

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María Rumín tenía 17 años cuando fue detenida por la policía franquista. Militaba en la Enseñanza Media de las Juventudes Comunistas. En febrero de 1975, junto con otros compañeros, María se sumó a una acción en defensa de la escuela pública gratuita y de calidad. La acción consistía en contar el tráfico con una cadena en la Plaza del Parterre (Carabanchel). Lo que María y sus compañeros no sabían es que en sus filas había un infiltrado de la Brigada Político y Social. Minutos antes de iniciar la acción todos ellos fueron detenidos.

"Sólo de oír el nombre de Billy el Niño se me ponen los pelos de punta"María estuvo tres días detenida en la comisaría de la Puerta del Sol. Nadie avisó a su familia y nadie dio información sobre su paradero durante esos tres días. "Todavía se me ponen los pelos de punta cuando recuerdo aquellos días. Sólo de oír el nombre de Billy el Niño se me ponen los pelos de punta", asegura.

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A pesar de ser menor de edad, María asegura que fue abofeteada y pateada durante los interrogatorios para forzar que delatara a sus compañeros. "Billy el Niño me partió la cara a puñetazos", relata. "Cuantas más preguntas me hacían y más silencio guardaba yo, más puñetazos me daban. Recuerdo su cara. Parecía que disfrutaba con aquello. Tenía como una cara de gusto", asegura.

A los tres días de estar detenida en la Dirección General de Seguridad, María fue liberada. Al entregarle sus pertenencias descubrió que le habían robado hasta el poco dinero que llevaba en la cartera. "Ni siquiera podía denunciar. ¿A quién iba a ir? ¿Al Estado que consentía las torturas?, sentencia María.

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"Me cogieron de los pelos y me llevaron hasta la ventana. Me pusieron de espaldas a ella y comenzaron a interrogarme y a golpearme"Felisa fue detenida el 8 de octubre de 1974. Tenía 26 años. Estaba en su casa cuando cinco policías, entre ellos Billy el Niño irrumpieron a golpes. "Me cogieron de los pelos y me llevaron hasta la ventana. Me pusieron de espaldas a ella y comenzaron a interrogarme y a golpearme. Pensé que me iban a lanzar", relata a Público. Presa del pánico, Felisa comenzó a gritar pidiendo auxilio. Billy el Niño cogió un pañuelo y se lo metió en la boca a golpes.

Registraron toda su casa en busca de una máquina multicopista. Sin embargo, en su casa no había nada salvo los restos de haber estado quemando toda la propaganda que poseía. Felisa formaba parte de la Liga Comunista Revolucionaria. Junto a ella habían detenido a otros siete miembros de la organización.

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"La primera noche fue terrible. La pasé entre golpes, palizas y careos con otros detenidos. Negué conocer a todos ellos, menos a uno. Era mi marido", relata María, que señala que el segundo día cayó presa del pánico y sufrió un ataque de nervios que la dejó completamente rígida. "Los policías se asustaron porque no me movía y me llevaron al médico. Gracias a eso, el segundo y el tercer día no me pegaron. Se ocuparon de mí los policías que hacían de 'buenos'", recuerda.

El tercer día los policías le pasaron su declaración para que la firmara. La leyó, vio que todo estaba en orden y firmó justo tras el punto final de la declaración. "Si dejaba solo un pequeño espacio en blanco sabía que la falsearían cuando me fuera", explica. "Mira la niña. Parecía tonta pero sabe donde tiene que firmar", le espetaron los policías. Felisa fue condenada a prisión, pero sólo estuvo tres meses en la cárcel porque fue beneficiada de la amnistía aplicada a los presos por la proclamación del rey Juan Carlos.

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Chato Galante es miembro de la asociación de expresos del franquismo La comuna. Su dedicación y trabajo han resultado fundamentales para el éxito de la querella argentina. Sin embargo, su lucha por una España más democrática viene desde los años 60, cuando luchaba desde la universidad contra el régimen de Franco.

"Me obligaron a hacer el pato. ¿En qué consistía? En caminar de puntillas cuando tenías los tobillos esposados desde atrás"Chato fue detenido en el año 1969 cuando formaba parte de los comités de acción de la Universidad Politécnica de Madrid. Era su segunda detención y fue llevado hasta la Dirección General de Seguridad. Allí apareció Celso Galván, escolta del propio Franco y más tarde del rey Juan Carlos y, según los testimonios, un torturador de primera.

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"Celso no estaba inscrito a ninguno de los grupos de la Brigada Político y Social, pero estaba allí casi siempre. Según los testimonios, es el autor del disparo que mató al estudiante Enrique Ruano", señala Galante, que asegura que su paso por comisaría no fue más que lo habitual durante aquella época. "Intentaron ahogarme para que cantara y después me obligaron a hacer el pato. ¿En qué consistía? En caminar de puntillas cuando tenías los tobillos esposados desde atrás. Era muy duro caminar así y yo no podía, por lo que me atizaban el doble", sentencia Chato.

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