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Capitales aragonesas Un pacto a la andaluza se reparte las tres capitales aragonesas

El acuerdo territorial que da al PP Zaragoza y Teruel mientras C’s se estrena en Huesca complica los planes de Javier Lambán para mantenerse en la presidencia de la comunidad atrayendo a los naranjas a su alianza con el Par.

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Jorge Azcón, del PP, será investido este sábado como nuevo alcalde de Zaragoza tras cerrar un acuerdo con Ciudadanos, que tendrá a Sara Fernández como vicealcaldesa. PP

Un pacto a la andaluza entre PP y Ciudadanos se repartirá las alcaldías de las tres capitales aragonesas con el apoyo a los candidatos conservadores de los concejales de Vox, en un acuerdo que sitúa a la ultraderecha como la formación decisiva en esos plenos y que complica de manera notable los planes del presidente de la comunidad, el socialista Javier Lambán, para repetir en el cargo atrayendo a los naranjas a su acuerdo con el Par.

A lo largo de la mañana del viernes, y a menos de 24 horas de la constitución de los consistorios, se fue confirmando lo que desde la noche del 26 de mayo parecía la opción con más probabilidades de salir adelante.

Los acuerdos que en ese plazo formalizarán los conservadores y los naranjas sitúan a Jorge Azcón como nuevo alcalde de Zaragoza y mantienen a Enma Buj en Teruel, ambos del PP, al tiempo que colocan a José Luis Cadena (C’s) en la alcaldía de Huesca.

En Zaragoza, aunque los contactos de Ciudadanos (6) se mantuvieron hasta esta misma mañana tanto con los populares (8) como con el PSOE (10), los naranjas se inclinaron finalmente por la primera de esas opciones, lo que deja la investidura de Azcón en manos de Vox, formación cuyo portavoz, Julio Calvo (exconcejal del PP), ya mostró este jueves su sintonía con el conservador.

Sin embargo, esta formación dejó la investidura en el aire a primera hora de la tarde al asegurar que no tienen ninguna vinculación con ese pacto porque nadie se ha dirigido a ellos para hacerles partícipes. "Somos proclives a apoyar a Azcón si C's accede a reunirse y negociar con nosotros. Esperamos que antes del pleno se produzca algún contacto", señalaron fuentes de Vox, que anotaron que al PP "se les dejó muy claro que todo dependía de la actitud de Ciudadanos".

¿Quién habla y no habla con Vox?

"Hay una parte importante en la que coincidimos con Vox", señaló Azcón, que añadió que la ultraderecha "dijo desde el principio que en Aragón no era una cuestión irrenunciable entrar en los gobiernos" y, también, que le constaba que esa misma mañana la candidata de C’s, Sara Fernández, había mantenido una conversación con Calvo.

Sin embargo, la primera intervención de Fernández, que será vicealcaldesa, anticipa una legislatura de mensajes contradictorios. "Vox no entra en el gobierno. Es una línea roja", dijo, para añadir que "es el PP quien ha hablado con Vox", que será "quien tenga que decidir".

Pactar con el PP para gobernar con el apoyo de Vox, señaló, "es una decisión muy importante" porque "teníamos otras opciones" como llegar a un acuerdo con el PSOE, aunque al final, los naranjas optaron por su "socio preferente". "Ese cambio que las urnas nos habían marcado, después de 16 años de gobierno del PSOE y de ZeC, ha llegado", añadió.

La candidata socialista, Pilar Alegría, que apuntó que "desde el primer momento hemos sido muy generosos en las negociaciones con Ciudadanos", aseguró que "hemos conocido el nombre del alcalde de Zaragoza por Madrid" al acabar una reunión con Fernández. "El objetivo era claro, hablar de los zaragozanos y las zaragozanas, pero otro tipo de decisiones tomadas desde Madrid han querido que el señor Azcón sea el nuevo alcalde" en un escenario en el que "la ultraderecha va a marcar el destino de la ciudad estos cuatro años", anotó.

Huesca y Teruel, pendientes de la ultraderecha

Zaragoza, donde la izquierda sufrió una debacle el 26 de mayo con el desplome de ZeC (3), el pinchazo de Podemos (2) y la desaparición de Cha ante la que resultó insuficiente la recuperación del PSOE, ha sido la primera ciudad del cambio, y la única a la espera de despejar las incógnitas sobre Madrid, que pasa a manos del centro-derecha.

En el caso de Buj, la reelección al frente del Ayuntamiento de Teruel estaba virtualmente asegurada al haber encabezado la lista más votada (7) y no sumar los once concejales que marcan la mayoría absoluta entre PSOE (5), Par (2), Cha (1), Ganar (1) y Podemos (1). El apoyo de los tres ediles de C’s sitúa a Vox como árbitro del pleno a la hora de sacar adelante medidas como los presupuestos o las tasas e impuestos.

En Huesca, el acuerdo entre los naranjas (3) y los conservadores (9), que desplaza a la sorayista Ana Alós de la alcaldía, está pendiente del apoyo de Vox (1), tan reacio a pactar con C’s como a permitir gobiernos de la izquierda, que en este caso no suma al quedarse PSOE (10) y Podemos (2) a un voto de la mayoría absoluta. La ultraderecha decidirá mañana entre Cadena, si lo apoya, y el socialista Luis Felipe, si no lo hace.

Un torpedo en las estrategias autonómicas

El acuerdo del centro-derecha en las capitales aragonesas torpedea seriamente las intenciones de Lambán de atraer a su pacto con el Par a Ciudadanos, cuya sintonía con PP y Vox en el ámbito municipal casa más con la que predica el candidato autonómico de los naranjas, Daniel Pérez, que con un eventual viraje hacia la izquierda.

Paraelamente, las negociaciones para la investidura del nuevo presidente están atascadas ante el empeño de Ciudadanos y de Podemos en apostar por sendas coaliciones de derechas y de izquierdas que no suman, mientras PSOE y Par tratan de ocupar un centro al que tienen complicado sumar otros apoyos.

En ese escenario, y a falta de que las posiciones comiencen a fijarse con la constitución de la cámara el próximo jueves, empieza a asomar en el horizonte una eventual repetición de elecciones, de incierto resultado para quien aparezca como el responsable de su convocatoria, a finales de octubre.

En lo orgánico, la investidura de Azcón despeja inicialmente, y a falta de cuadrar el sudoku autonómico, el horizonte de Lambán al cercenar el ascenso de Pilar Alegría como figura emergente cuando los socialistas enfrentan la creación de una macroagrupación local en Zaragoza que tendrá un peso similar, e incluso mayor en algunos casos, al que ahora tienen las federaciones provinciales.

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