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El capitán de la Guardia Civil juzgado por suplantar a un coronel golpista niega ser el autor de la carta contra Pablo Iglesias

La misiva, remitida en febrero de 2015 al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz, acusa el secretario general de Podemos de querer convertir "la patria en una meretriz".

El candidato de Unidas Podemos a la presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias. - EFE

EUROPA PRESS

Un capitán auditor de la Guardia Civil ha negado este jueves en el juicio ser el autor de dos cartas remitidas en febrero de 2015 al exministro del Interior Jorge Fernández Díaz en las que, suplantando la identidad de un coronel golpista, advertía de que Podemos "pone en peligro la cohesión social" y en las que afirmaba que Pablo Iglesias quisiera "convertir la soberanía matrona" que es "la patria en una meretriz de última fila".

"Yo no soy el autor", ha aseverado en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Madrid José Miguel G., quien se enfrenta a cinco años de prisión por un delito continuado de falsificación de documento privado. Tras su declaración, se ha puesto la toga para ejercer su defensa junto a sus abogados.

Según su relato, el coronel Vicente Javier Carricondo Sánchez, que fue uno de los condenados por el 23-F, mantenía con él desavenencias a raíz de ganar un litigio contencioso sobre dietas que le debía pagar por unos traslados a Canarias, ya que prestaba servicios en la Comandancia de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife.
Cuando el coronel conoció la existencia de diversas cartas bajo su identidad y con contenidos en contra de Iglesias y del coordinador federal de IU y número uno de la coalición al Congreso por Málaga, Alberto Garzón, indicó a Asuntos Internos que sospechaba de él, según ha apuntado el acusado.

Frente a su versión exculpatoria, el capitán de Asuntos Internos que se encargó de la investigación ha asegurado a preguntas de la fiscal que hubo "un cúmulo de indicios en circunstancias de tiempo y lugar" que apuntaban a José Miguel como el supuesto autor de las misivas. Tras ello, ha mencionado una serie de diligencias que practicaron como la entrada y registro a su domicilio, una prueba que ha querido anular la defensa en la fase de cuestiones previas.

Durante la inspección de su vivienda, los agentes localizaron un lápiz de memoria con un documento que había sido borrado de donde el acusado habría sacado la firma del coronel para falsificarla presuntamente en las misivas. Además, hallaron recortes de prensa sobre "los golpistas" en las que aparecía la imagen del coronel afectado por el caso. El guardia civil ha relatado que la descarga de ese documento se hizo desde "las oficinas donde trabajaba el investigado", ya que "se accede desde el número de teléfono que se tiene para entrar en Internet desde la zona de Canarias".

Por su parte, el coronel afectado ha negado que tuviera cualquier tipo de rifirrafe con el procesado, asegurando que siempre ha pagado lo que ha tenido que pagar. En su testifical, ha querido dejar claro que "jamás" escribiría ese tipo de "cartas vejatorias".

El fiscal sostiene que José Miguel "con ánimo de perjudicar al coronel de la Guardia Civil" redactó una carta el 23 de febrero de 2015 dirigida al ministro del Interior en la que utilizaba su nombre y apellidos "reproduciendo falsamente su firma". En dicha misiva el acusado afirmaba que Gobierno no había adoptado ninguna para evitar el "inminente" peligro que amenazaba a la patria por entregársela al "comunista" Pablo Iglesias.

Siempre con el uso falso de la identidad del coronel acusado advertía en la misiva, que también fue enviada a dos dirigentes de Izquierda Unida, de las "consecuencias terribles" que podría tener un triunfo electoral de Podemos y manifestaba que su primer deber como soldado era reconducir "manu militari" la situación del Gobierno "que se ha revelado desde todo punto de vista inepto e incapaz".

Las firmas habrían sido reproducidas "fraudulentamente" por el acusado de una firma original de un documento auténtico consistente en un contrato de suministro de combustible, de fecha, 22 de febrero de 2010, extraído por el acusado desde la Comandancia de la Guardia Civil de Santa Cruz de Tenerife donde prestaba servicio y a cuyo registro tenía acceso por razón de sus funciones como oficial jurídico.

Tres días más tarde el capitán accedió sin permiso al número de identificación personal de su superior y finalmente "utilizando idéntico procedimiento" remitió una nueva carta en la que venía a disculparse del contenido de la primera carta "y en la que nuevamente utilizó mendazmente su nombre, apellidos, la identificación profesional del citado coronel y la firma de éste", según el escrito del fiscal.

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