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CATALUNYA El espacio postconvergente convulsiona con la creación del nuevo partido de Puigdemont

El inminente anuncio de una nueva formación política por parte del expresident de la Generalitat, y la exigencia de liquidar las siglas del PDeCAT, fractura el sector independentista postconvergente.

Carles Puigdemont. / EFE/EPA/OLIVIER HOSLET
Carles Puigdemont. / EFE/EPA/OLIVIER HOSLET

FERRAN ESPADA

La activación, parece que definitiva, de la mil veces aplazada reordenación del espacio político postconvergente ha provocado virulentas convulsiones en su interior. La punta de lanza de la controversia estriba en la exigencia de disolución del PDeCAT en un nuevo partido –está por ver el nombre ya que Junts per Catalunya es una sigla propiedad del PDeCAT- que quieren forzar el expresident de la Generalitat, Carles Puigdemont, y su entorno.

El anuncio de la nueva formación política es inminente y se constituiría a finales de mes. El detonador del estallido interno ha sido el rechazo de la dirección del PDeCAT a la propuesta de los presos del partido, Jordi Turull, Josep Rull y Quim Forn, y el exilado Lluís Puig, que se resumía en la incorporación del PDeCAT al nuevo partido con un proceso para la disolución fijado en seis meses, y que finalmente ha sido retirada para evitar mayores tensiones.

A partir de ahí, el enfrentamiento entre la dirección del PDeCAT que preside David Bonvehí y la Crida que encabeza Jordi Sánchez des de la cárcel de Lledoners ha sido total y las fuertes tensiones se han trasladado también al interior del partido. Destacadas figuras del PDeCAT como la propia número dos del partido, la diputada en el Congreso Míriam Nogueras, y miembros del Govern como los consellers Damià Calvet, Jordi Puigneró, Miquel Buch o la consellera Meritxell Budó apoyan la propuesta de Puigdemont, en contra de la mayoría de la dirección.

El Consell Nacional será quien decida el 25 y 26 de julio

Mientras tanto, las bases del PDeCAT están profundamente divididas como muestra la guerra de manifiestos de cargos electos, y el Consell Nacional será quien decida el 25 y 26 de julio.

Lo que todas las partes admiten es que se ha entrado en tiempo de descuento. Aunque David Bonvehí mantiene que "aún hay margen para la negociación", todas las fuentes consultadas al entorno de la Crida y los afines a Puigdemont aseguran dos cosas: que "el nuevo partido nacerá independientemente de lo que acabe decidiendo el PDeCAT". Y que la cuestión "debe quedar resuelta este mes de julio" para afrontar las elecciones.

Por ello en las últimas horas se han intensificado los contactos, pero sin resultados para el acuerdo. Y se espera un pronunciamiento explícito de Carles Puigdemont de forma inminente, para anunciar el nuevo partido y la ruptura con el PDeCAT dejando la militancia.

El expresident está decidido a la creación de esta nueva fuerza política "porque cree firmemente que las posibilidades de victoria electoral pasan por una candidatura transversal" -apuntan fuentes de su entorno- que vaya "más allá del actual espacio de JxCat". Objetivo para el cual la pervivencia del PDeCAT sería un lastre.

Puigdemont: "Creo firmemente que las posibilidades de victoria electoral pasan por una candidatura transversal"

A pesar de las fuertes turbulencias, ninguna de las partes consultadas descarta un acuerdo in extremis porque reconocen que la ruptura perjudicaría a todos ellos, aunque des del entorno de Puigdemont dan por hecho que se encaminan hacia la ruptura. La potencia electoral del nuevo proyecto es indiscutible contando con el liderazgo de Puigdemont y el apoyo de los presos políticos.

Pero des de este sector reconocen que perder una parte de la estructura organizativa territorial que aporta el PDeCAT sería un hándicap. Y el apoyo a la dirección de un grueso de alcaldes -unos 130 en un primer manifiesto- ha descolocado a más de uno.

Por su parte el PDeCAT, en caso de confirmarse la ruptura, sufriría una fuga de militantes muy importante, entre ellos buena parte de los miembros del Govern, a excepción de Àngels Chacón. Y se vería empujado a concurrir a las elecciones en condiciones difíciles y resultado muy incierto, quizás en coalición con otros elementos disidentes de la doctrina Puigdemont como el recién nacido Partit Nacionalista de Catalunya que lidera la excoordinadora nacional del PDeCAT, Marta Pascal.

En palabras del portavoz del partido y alcalde de Mollerussa, Marc Solsona, "somos un partido y estamos preparados para concurrir en unas elecciones". Las espadas continúan en alto en plena batalla campal fratricida de lo que un día fue el partido hegemónico de Catalunya.

Estrategias electorales

El conflicto interno de los postconvergents no escapa al hecho de que Catalunya comienza a tener un profundo aroma electoral. Y que la gran pugna se concentra en el campo independentista, entre los dos socios del Govern. JxCat, o como sea que se acabe llamando el nuevo partido de Puigdemont, y ERC compiten por la victoria electoral y por el liderazgo del independentismo. JxCat diseña una estrategia basada en una dura confrontación contra ERC y contra el Gobierno de Pedro Sánchez, y cuenta con el carisma del expresident Carles Puigdemont. No se puede olvidar que ahora mismo los postconvergentes tienen una única frontera electoral eminentemente independentista que colinda con los votantes de ERC y, en menor proporción, con la CUP.

La estrategia de ­JxCat se basará en atacar a ERC por sus acuerdos con el Gobierno de Pedro Sánchez

La estrategia de ­JxCat se basará en atacar a ERC por sus acuerdos con el Gobierno de Pedro Sánchez, intentando minusvalorar y frenar cualquier éxito relativo de los republicanos, por ejemplo frenando la mesa de diálogo. Por otra parte, los de Puigdemont buscaran la confrontación con el Estado en los nuevos escenarios judiciales situados en el ­Tribunal Supremo: la inhabilitación del president Torra y el juicio por presuntas irregularidades a la diputada Laura Borràs, revestido de persecución política. Y, por último, JxCat intentará atizar el miedo a un retorno del tripartito con Comuns y PSC. Una táctica que tendrá dificultades ante el hecho de que el principal pacto de gobierno con los socialistas lo mantiene JxCat en la Diputació de Barcelona, donde prefirieron a la socialista Núria Marín como presidenta antes que al republicano Dionís Guiteras.

En el caso de ERC, sus fronteras electorales son mucho más amplias. Una realidad que puede ser beneficiosa si son capaces de rentabilizarlo, pero que también tiene un fuerte componente de peligrosidad si se producen fugas de votos, porque son más difíciles de taponar. Desde ERC reconocen que su principal frontera es la independentista, y es donde se juegan la partida electoral, pero los republicanos tienen votantes colindantes con los Comuns e incluso algunas bolsas de votantes del PSC. Y se muestran convencidos de que el camino hacia la República catalana solo avanzará con el crecimiento del independentismo, y eso quiere decir que "hay que jugársela para atraer votantes no independentistas".

ERC mantiene como su primer activo a Oriol Junqueras, que, de una forma u otra, volverá a tener un papel destacado en la campaña a pesar de su encarcelamiento en Lledoners. Pero también ha aprovechado estos dos años para ordenar sus filas y sus objetivos, después de una campaña del 21-D poco afinada como consecuencia de la excepcionalidad del momento. ERC apuesta por un equipo compacto con liderazgos claros y renovados, que tienen al vicepresident Pere Aragonès al frente, y un partido sólido. Y un ideario que mantiene la hoja de ruta independentista, pero alejado de la retórica del simbolismo.

Aragonès: "la independencia no es una proclamación, sino una concatenación de hechos efectivos"

ERC asume que "la independencia no es una proclamación, sino una concatenación de hechos efectivos", en palabras de Aragonès. Y que para conseguirlo "hace falta una mayoría más amplia, que se consigue por la vía de los valores republicanos y de la justicia social, y de un buen Govern que se preocupe de resolver los problemas de la gente". Pero también hace falta ser decisivos para forzar al Gobierno español a la negociación para la resolución del conflicto político entre Catalunya y el Estado, "como demuestra que se hayan sentado a la mesa de diálogo", aseguran.

En los próximos meses aumentará la tensión en el Govern. Pero eso no quiere decir que no se mantengan contactos entre JxCat y ERC para escenarios postelectorales. Al fin y al cabo nadie puede descartar que al final los resultados den una aritmética parlamentaria que fuerce el mantenimiento del actual Executiu independentista. Y más vale estar preparados y con los temas hablados.

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