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Centro de menores Vox alimenta la xenofobia y la aporofobia en un barrio de Sevilla

El partido ultra lleva un mes arremetiendo contra un centro de menores extranjeros no acompañados de la Junta de Andalucía

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El ultra Francisco Serrano en el Parlamento andaluz en Sevilla.- EFE/Julio Muñoz

A principios de junio, el pasado día 3, Vox Sevilla publicó en su cuenta de Twitter que un grupo de “inmigrantes de especial peligrosidad” -esa fue la expresión que eligieron para describir a los llamados Menas (menores extranjeros no acompañados) que la Junta está obligada a tutelar- llegarían pronto al barrio de Miraflores-Cruz Roja, en el distrito Macarena, en el que habitan unas 75.000 personas -un 9% de las cuales son extranjeras- que tienen una renta per cápita de 23.107 euros, por debajo de la media de la ciudad, que se sitúa en el entorno de los 30.000 euros, según los datos que proporciona el Ayuntamiento.

El tuit completo fue este: “Todo el barrio de Miraflores-Cruz Roja se moviliza en protesta por la instalación de un centro donde vendrán MENAS; Una falta absoluta de información acerca de este tipo de albergues de inmigrantes de especial peligrosidad según todas las noticias. VOX estará con los vecinos”.

Ese texto, de contenido xenófobo, que vinculaba de manera directa inmigración y delincuencia iba acompañado de un vídeo en el que se podía ver a un reducido grupo de personas, que, mientras cortaban el tráfico, portaban una pancarta en la que se podía leer: “NO al centro MENA”. Según esta información del periodista Alejandro Ávila, la concentración era ilegal e, incluso, un diputado autonómico del partido ultra, Benito Morillo, llegó a abandonarla al enterarse.

Vox Sevilla agregaba después un segundo tuit: “Presentes en la concentración vecinal del barrio de Miraflores para protestar por la instalación de un centro de MENAS. No queremos este tipo de casas de acogida en pleno centro de Sevilla ni cerca de viviendas; Apoyamos y estaremos presentes en todas las movilizaciones”.

Una semana después, el pasado 10 de junio, un grupo de entidades vecinales convocó otra manifestación, con el lema “manifestación vecinal NO al centro MENA", cuyo punto de salida se ubicó en la misma puerta del centro, cuya ubicación exacta se publicitó en pasquines y carteles que se colgaron en las paredes del barrio. Algunos centenares de personas caminaron hasta el Parlamento de Andalucía para pedir que no se abriera el centro.

En el Parlamento

Después, el pasado 13 de junio, el diputado de Vox, Francisco Serrano, hoy de baja tras sus críticas a la sentencia de La Manada, llevó el asunto al interior de la Cámara. Serrano manifestó allí, ante la Consejera de Igualdad y Asuntos Sociales, Rocío Ruiz, de Ciudadanos, que “es muy fácil ser generosos con los bienes y la solidaridad de otros” y defendió que la Ley de Extranjería habla de “repatriación y regreso con sus familias de origen”. "No se están ejecutando esas repatriaciones, que sería lo mejor para estos niños, que no son refugiados, sino que vienen engañados por cantos de sirena. Están en centros en los que no quieren estar y se genera conflictividad en las zonas”.

La consejera Ruiz respondió entonces a Serrano que su equipo "asume la responsabilidad que la ley otorga”, que "obliga" a atender a todos los MENA en este territorio para "necesidades básicas”. Ruiz agregó que además de ”un imperativo legal” es, para ella, “una obligación moral inexcusable". "Vamos a poner todos los medios materiales y personales para que tengan una oportunidad y una vida digna lo más parecida posible a los chicos de su edad”, remachó. Según los datos oficiales, 1.257 menores extranjeros no acompañados han llegado a Andalucía en el primer cuatrimestre de 2019, 476 más de los que llegaron -781- en el mismo periodo de 2018.

En el Parlamento, Vox no fue tan agresivo en términos dialécticos como en su cuenta de Twitter. Serrano utilizó también mensajes que encajan mejor con el sentimiento de algunas asociaciones vecinales, preocupadas por la falta de oportunidades y por “la saturación de centros sociales” en el distrito, un asunto que viene de antiguo. Vox ha ido cambiando el argumentario. Ya no hablan tanto del centro MENA en sí, que, por supuesto, siguen rechazando, sino que ahora se centran en el objetivo de dispersar los recursos sociales a otros barrios.

“La Macarena es un barrio saturado en respecto a la prestación de servicios sociales y albergues. Es un barrio solidario y generoso pero que está preocupado por la idoneidad de la ubicación del centro para los MENA ante la saturación que hay”, justificó Serrano. La consejera Ruiz manifestó que las “condiciones" del centro eran de “seguridad, convivencia y disciplina absoluta”.

Centros sociales y personas sin hogar

Cuatro días más tarde de la intervención de Serrano en el Parlamento, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha) entregó sendas cartas en la Consejería de Políticas Sociales y Conciliación y la Defensoría del Menor en Andalucía, en las que reclamaba a ambas instituciones que no hicieran caso a "las posiciones sociales de rechazo" que ponen "el foco" en los menores extranjeros no acompañados como si de "delincuentes" se tratase y en las que la ONG les instaba a actuar contra los mensajes de "odio y xenofobia”.

El Defensor, Jesús de Maeztu, se comprometió esta misma semana pasada a visitar el centro. “Hay cierto miedo y susto de la vecindad porque a nadie le gusta la pobreza”, dijo este viernes. "Estos niños vienen de un tránsito difícil y hay que trabajar con eso”. Maeztu se mostró "partidario" de poner centros de menores "en todos los barrios que sea". "No puedes meter a un niño como si fuera un centro de prisiones y que no tenga contacto con la sociedad", rechazó el Defensor. “La xenofobia se enciende muy pronto”, alertó.

Seis entidades vecinales -Miraflores, Trinidad, San Luis-Pumarejo, San Marcos, Moravia-San Julián y la Asociación de Vecinos y Comerciantes de la Macarena- reaccionaron y aseguraron en un comunicado que su rechazo al centro MENA "no tiene nada que ver con racismo, sino con que el distrito está saturado de centros sociales”. Las asociaciones negaron a la vez en un comunicado vinculación alguna con partidos políticos. "Los vecinos no nos hemos dejado, ni nos dejaremos manipular, por ninguna fuerza política y son ellas las que nos están utilizando en su guerra. Sólo perseguimos poder vivir en paz y no tener que acumular la solidaridad de toda Sevilla en nuestra zona”.

En el comunicado, según recoge Europa Press, indican que la zona necesita centros culturales y sociales para la vecindad, colegios, parques o centros de día para mayores y criticaron que la Junta “no haya hecho un estudio del impacto que dicho centro tendría en la zona y lo contraproducente que es traer a unos menores a insertarse en un barrio ya de por si degradado y con continuos conflictos vecinales”. También lamentaron que la Delegación de Bienestar Social del Ayuntamiento de Sevilla “no haya advertido a la Junta de Andalucía de la situación actual de la zona y del compromiso de redistribución del resto de los centros sociales que mantienen con los vecinos”.

El asunto de la concentración de servicios sociales en el Distrito Macarena viene de lejos. En 2013 ya fue objeto de polémica y análisis y hace menos de un año, en septiembre de 2018, el Ayuntamiento de Sevilla aprobó mociones, tanto de PSOE, como de Participa e IU y de PP, en las que se abogaba por la “descentralización de recursos”. También, en las iniciativas que presentó entonces la izquierda se apostaba por rechazar y condenar los actos de racismo, xenofobia y aporofobia.

En Sevilla, en 2016, según un estudio del Ayuntamiento, habitaban 444 personas sin hogar, de las que unas 200 dormían en la calle. En el distrito Macarena se ubican 286 plazas para las personas sin hogar de la ciudad, casi todas ellas concentradas en la zona entre el río y el Parlamento de Andalucía. Allí están el centro municipal de acogida de la calle Perafán de Rivera, el Hogar Virgen de los Reyes, el centro de acogida Miguel de Mañara de la calle Maimónides y cerca se halla el centro de baja exigencia para personas sin hogar del paseo de Juan Carlos I.

Una oportunidad para la convivencia

Sin embargo, el centro MENA que Vox quiere liquidar se ubica a más de un kilómetro -1,4- del centro de Perafán de Rivera, alrededor del cual se han conocido los mayores problemas de convivencia. Otras cinco entidades vecinales de la zona (Macarena para Todas, El Triángulo, La Barzola, El Carmen, La Revuelta) y organizaciones sociales (Sevilla Acoge, Plataforma Placa, Asociación La Guiosfera, CEAR, Plataforma Salvemos la Fábrica de Vidrios, APDHA, Somos Migrantes, Cepaim, Codenaf, ODS, Al Andalusia for humanity) defienden que efectivamente en el barrio “hay carencias que es necesario exigir que se aborden, como el centro para personas mayores o la rehabilitación de la Fábrica de vidrio” y expresan su “solidaridad con las personas afectadas por la deficiente gestión del Albergue Municipal”.

Pero a todo esto añaden un mensaje inequívoco: “Hay voces intentando aprovechar estas circunstancias para confundirnos a través del discurso del miedo y del racismo enmascarado en forma de seguridad y protección. En la Macarena cabemos todas las personas que queremos un barrio justo, de convivencia y vecindad”. Estas asociaciones y ONG consideran que la apertura del centro MENA es “una oportunidad para mostrar hospitalidad, respeto y compromiso con la defensa por los derechos humanos y la igualdad de oportunidades para todas las personas, mucho más, tratándose de menores”.

Hoy, 20 menores, magrebíes y subsaharianos, atendidos por diez profesionales, según la Junta, habitan en ese centro. Allí, según la consejera Ruiz, reciben “apoyo escolar, aprenden el idioma en unas condiciones dignas, de calidad, de atención”. “Los menores que viven en estos centros llegaron sin sus padres, pero ahora están bajo la tutela legal de la Junta de Andalucía. Están en ese centro porque tienen un proyecto laboral o de estudios y siempre están con monitores a su cargo (todos los días y también de noche), aunque saldrán a veces solos, como cualquier chico o chica de su edad”, afirman estas asociaciones y ONG en una nota informativa destinada a los vecinos.

En el Parlamento, de nuevo

La semana pasada, el asunto llegó de nuevo al Parlamento, esta vez, de la mano de la diputada de Adelante Andalucía, Maribel Mora, quien le dijo a la consejera Ruiz: “La convivencia no supone ningún problema ¿Se imagina una concentración delante de un colegio para amenazar a los niños o se imagina que sus hijos cuando vayan a entrar en casa por la noche se encuentren pasquines diciendo que se vayan a su sitio? Imagino que le parecerá una barbaridad. [Han sido] hostigados por algunos miembros impresentables del grupo parlamentario Vox que se han dedicado a criminalizarlos. Han dicho que son ilegales, que generan delincuencia, trata de blancas, han convocado una concentración en la puerta y [han provocado] que tenga que ir la Policía Nacional. Estos niños están aquí solos, sin sus padres. Usted es la responsable de su seguridad. ¿Qué medidas va a tomar?”

“Por supuesto que comparto que no son situaciones deseables. Tenemos los datos de delitos graves. El 0,5% de todos los niños que estaban en Andalucía. Vamos a defender siempre sus derechos hasta el final”, dijo la consejera, a quien se la vio implicada en el asunto y preocupada, en efecto, por los niños. Ruiz aseguró que su departamento hará actividades formativas en el barrio “con todo el mundo que lo desee”. “No podemos obligar a nadie”, afirmó.

Ruiz, a continuación, abrochó esta reflexión: “Es el miedo y el desconocimiento el que lleva a estas situaciones. Si se conociera la realidad de estos niños, que sabemos las tragedias, los abusos, la violencia, la trata a la que están sometidas algunas niñas, si conociéramos, no pasarían estas cosas. Confiamos de todas maneras en que los derechos humanos, la convivencia, la paz, van a prevalecer. Confiamos plenamente en la solidaridad y acogida de los andaluces y andaluzas, el sentimiento de multicultularidad prevalecerá en contra de determinadas corrientes. Seguiremos formándo [a los niños y niñas] y esperamos que la convivencia y la normalización prevalezcan sobre otras cuestiones que han podido aparecer”.

La RAE define la xenofobia como “fobia a los extranjeros”. A la aporofobia como “fobia a las personas pobres o desfavorecidas”. Y a la palabra fobia como “aversión exagerada a alguien o a algo”.

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