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El CGPJ quiere aupar al Supremo a un juez con menos méritos que la primera magistrada académica de España

Ana Orellana ocupa el puesto número dos de la especialidad de lo Social de toda la carrera judicial. Pero Lesmes y su Permanente tienen un favorito: Juan Molins, que está ocho puestos por debajo de ella, y a pesar de que las mujeres son minoría en el alto tribunal. Sólo Albania y Luxemburgo están por detrás en Europa.

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El rey Felipe VI, y el presidente del CGPJ y del Supremo, Carlos Lesmes (6i), con los miembros de la Sala de Gobierno del alto tribunal durante la apertura del año judicial. EFE/FERNANDO VILLAR

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y su presidente, Carlos Lesmes, parecen estar dispuestos a saltarse el principio de igualdad que rige en España. La mayoría conservadora que dirige el órgano constitucional planea aupar como magistrado de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo al juez Juan Molins, que está ocho posiciones por debajo de otra candidata, Ana Orellana, en el escalafón de los especialistas de esta jurisdicción, según fuentes jurídicas.

El tercero de los candidatos seleccionado es José Manuel González Viñas, mayor que ellos y número uno del escalafón, quien, al parecer, será también tumbado en favor de Molins.

Por si fuera poco, Ana Orellana es la primera magistrada de la historia de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación y la cuarta mujer en ingresar en dicha institución desde 1730. Ningún otro candidato es académico de número.

La plaza en el Supremo de especialista de lo Social es en sustitución de Milagros Calvo, que se ha jubilado.

Por si fuera poco también, España es el país con menos mujeres en el Tribunal Supremo de la UE, “tan sólo superado en este lamentable ranking por Albania y Luxemburgo”, según denuncia la Asociación de Mujeres Juezas.

España se encuentra en el puesto 38 de 40 países europeos. La media de la UE de magistradas del Tribunal Supremo está en un 37 %, cuando nuestro país tenía un 14 % antes de la jubilación de Calvo. De cubrirse esta plaza con un hombre, bajaría al 13 %.

Ana Orellana, primera magistrada de la Real Academia de Jurisprudencia y cuarta mujer en integrarla desde 1730.

Es más, la base sexta de las convocatorias impone al CGPJ que nombre a una mujer, si existe igualdad en méritos con un hombre.

La decisión final está en manos del pleno del CGPJ que se celebrará este jueves. Y todo apunta a que el elegido será Molins, según fuentes jurídicas.

La propuesta elevada al Pleno proviene de la Comisión Permanente. En ella Molins figura en primer lugar como favorito.

La Permanente explica que eleva su propuesta por orden de preferencia, pero no aporta las razones del adelantamiento de Molins. Los tres candidatos son de la Asociación Profesional de la Magistratura, de tendencia conservadora.

Tres plazas y tres hombres favoritos

El Pleno elige este jueves a un total de tres magistrados para el Supremo. Para cada plaza del Supremo se propone al Pleno tres candidatos. Los tres favoritos son hombres.

Las plazas a cubrir son las de dos magistrados para la Sala de lo Social, (por los turnos de especialistas y generalistas), y un jurista para la Sala de lo Civil.

Todo apunta a que Lesmes y su mayoría conservadora ya han pactado con una parte del sector progresista los tres favoritos respectivos: Juan Molins García-Atance, Ricardo Bodas y Juan María Díaz Fraile, según el orden de preferencia publicado en la página web del Poder Judicial. El primero ejerce en el Tribunal Superior de Justicia de Aragón y es también de APM; el segundo preside la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional y es miembro de Juezas y Jueces para la Democracia, de tendencia progresista y, mientras que el tercero es progresista y registrador de la propiedad.

Ricardo Bodas, presidente de la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional. EFE

Juan María Díaz Fraile fue alto cargo en la dirección general de Registros durante la etapa del Gobierno del PP de José María Aznar, mientras que Ricardo Bodas fue director general de Justicia con el Gobierno del PSOE de José Luis Rodríguez Zapatero.

Bodas es el único progresista. Su nombramiento es una apuesta de Lesmes. Tiene una larga experiencia profesional, pero también es visto como una concesión al sector progresista y como un gesto de cara al próximo gobierno socialista que debe pactar la renovación del CGPJ y decidir el próximo destino de su actual presidente.

Bodas preside desde hace diez años la sala de la Audiencia Nacional que recientemente rechazó la demanda de conflicto colectivo interpuesta por las cuatro asociaciones de jueces contra el CGPJ.

Sin candidatas no se respeta la igualdad

La Asociación de Mujeres juezas denuncia que el principio de igualdad que exige la Ley Orgánica del Poder Judicial sólo se puede respetar si en las propuestas de nombramiento se incluye a alguna mujer. Pero entre las tres plazas sólo se ha propuesto a Orellana. Otra candidata era Emilia Ruiz Jarabo, número siete del escalafón de especialistas de lo Social y magistrada de la Audiencia Nacional, pero fue descartada por la Permanente.

Los méritos de Orellana están por delante de los de Molins, no en vano es la número dos de la especialidad en toda España y él es el número 10. Ambos son doctores en Derecho, con sobresaliente cum laude, ella por la Universidad Complutense y él por la de Zaragoza. Ella tiene casi 30 años de antigüedad en la jurisdicción social frente a los poco más de 22 del favorito de Lesmes; le dobla en años dedicados a la docencia, en libros publicados, le supera en la antigüedad de trabajo en órganos colegiados, en el número de sentencias y en su complejidad (ella en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y él en el TSJ de Aragón)...

El Supremo debería tener 31 magistradas

En el Tribunal Supremo sólo hay 14 magistradas frente a 66 magistrados. Ellas han tenido que acumular más años de antigüedad en la carrera judicial para alcanzar el Supremo: 32,1 años de trabajo frente a 30,5 años de media que necesita un juez para llegar a la cúpula profesional.

Ellas tienen que acumular más años de antigüedad en la carrera judicial para alcanzar el Supremo

Para alcanzar la media europea, nuestro Tribunal Supremo debería contar con 31 mujeres magistradas.

Las mujeres representan el 53,9% del total de los 5.419 jueces y magistrados en activo. Son 2.923 juezas en activo. Su media de edad ha alcanzado la madurez profesional, ya que tienen 48 años frente a los 50,4 años de media general en la carrera judicial.

Ocho magistradas descartadas

La plaza de la Sala de lo Civil del Supremo que se vota es una vacante por el turno de juristas tras la renuncia de Francisco Javier Orduña. Tuvo 15 solicitantes, de los cuales tres son mujeres. La Permanente no ha propuesto a ninguna magistrada.

La terna está compuesta, además del favorito Díaz Fraile,  por Julio Banacloche Palao, catedrático de Derecho Procesal, y Manuel Rivera Fernández, catedrático de Derecho Civil.

La plaza de la Sala de lo Social que se elige este jueves es por el turno de generalistas tras la vacante de Fernando Salinas. Se presentaron al cargo 14 magistrados, de los cuales dos son mujeres. La Permanente no ha propuesto a ninguna magistrada al Pleno.

La terna está compuesta, además del favorito Bodas, por Juan Manuel San Cristóbal Villanueva, director del Gabinete Técnico del Supremo, y Antonio Jesús Outeiriño Fuente, presidente de la Sala de lo Social del TSJ de Galicia. 

La plaza de la Sala de lo Social por el turno de especialista, fue solicitada por 9 magistrados, de los cuales tres son mujeres. La Permanente sólo propone a una mujer, Orellana, y pone por delante al favorito Molins por delante de ella y del número uno de la especialidad González Viñas, que preside la Sala de lo Social del TSJ Andalucía.

La carrera judicial está expectante. Porque ni ser la número dos de todo el escalafón de jueces de lo Social de España, ni las décadas de especialista, ni ser la primera magistrada académica de España parecen que serán tenidos en cuenta.

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