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Cifuentes y otros casos de políticos con 'problemas' con sus currículums

Luis Roldán, Juan Manuel Moreno Bonilla, Tomás Burgos, Elena Valenciano o Joana Ortega son algunos de los políticos que informaron de unos expedientes académicos que no se correspondían con la realidad.

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El que fuera director general de la Guardia Civil, Luis Roldán, dijo que era economista cuando no era así.

La polémica sobre si son falsas algunas calificaciones de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, para la obtención de un máster en la Universidad Rey Juan Carlos se suma a no pocos casos de políticos que han tenido problemas con sus currículums.

Errores de transcripción, como alega la Universidad en el caso de Cifuentes; fallos informáticos, confusiones y hasta malas traducciones suelen ser las explicaciones que los afectados dan cuando se hace público que determinada carrera no se terminó, que los estudios cursados no eran tales o que donde dice nivel de idiomas "bilingüe" debe decir "principiante".

Por ser justos, estos "errores" no son exclusivos de la política española y en otros países europeos también se dan estos casos, aunque la diferencia está en que las consecuencias políticas son muy distintas: unos cuantos días de ruido mediático y quejas de los otros partidos (aquí) frente a dimisiones y ceses (allí).

El primer caso polémico de currículum falsificado en la política española fue el de quien fuera director general de la Guardia Civil Luis Roldán, que aseguraba ser economista cuando no lo era; no obstante, la cosa quedó en segundo plano dado que se trataba de alguien que se fugó de España y que fue condenado por malversación, cohecho, fraude fiscal y estafa a 31 años de cárcel.

Licenciaturas sin completar

Distintos y más recientes son los casos del presidente del PP andaluz, Juan Manuel Moreno Bonilla, en cuya biografía en el Congreso llegó a aparecer una licenciatura en Administración de Empresas (ADE) que luego pasó a ser "estudios de...".

También el del secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, declaró que era licenciado en Medicina según la información que facilitó al Congreso durante tres legislaturas e incluso en la referencia del Consejo de Ministros cuando fue nombrado. Sin embargo, Burgos no completó los estudios de Medicina en la Universidad de Valladolid. En ambos casos se habló de errores.

Otro error, en este caso "de traducción", es lo que, según Elena Valenciano, llevó a que en su ficha como eurodiputada figurase en 2012 que era licenciada en Derecho y Ciencias Políticas, cuando debía decir "tiene estudios en...".

Joana Ortega, exvicepresidenta de la Generalitat de Catalunya, aparecía como psicóloga en la web del gobierno catalán en 2011, pero... le faltaba una asignatura y media; de hecho, no terminó la carrera hasta finales de 2012. Esta vez el error fue "de transcripción", según la propia Ortega.

Estos no han sido los únicos casos, pero sí los más sonados; pequeñas polémicas que copan los noticias unos días y luego quedan en nada.

La ley que regula los altos cargos

Para evitarlo, la Ley reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración General del Estado de 2015 contempla entre las infracciones que pueden llevar aparejadas la destitución o la pérdida del derecho a percibir la compensación prevista al cesar en el puesto "el falseamiento o el incumplimiento de los requisitos de idoneidad para ser nombrado alto cargo".

Uno de los puntos del decálogo que propuso Ciudadanos en 2015 para combatir la corrupción era incluso más explícito y pedía "apartar de cualquier cargo público o de partido a todo representante que haya falsificado o engañado en relación con su currículum o su cualificación profesional o académica".

Este punto no apareció finalmente en el Pacto anticorrupción que firmaron en agosto de 2016 PP y Ciudadanos y que sirvió para desbloquear la investidura de Mariano Rajoy. 

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