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Las Cloacas de Interior La empresa de 'JAG' con sede en el piso de Villarejo fue contratada por la Telefónica de César Alierta y Florencio San Agapito

La empresa que Juan Antonio González ('JAG') creó con sede el piso que Villarejo poseía en la calle Orense 12 de Madrid fue contratada por el departamento de seguridad de Telefónica en la etapa en que la compañía estaba presidida por César Alierta y ese departamento, dirigido por el ex comisario Florencio San Agapito Ramos. La empresa de 'JAG' dejó de estar activa en 2016, año en el que Alierta y San Agapito dejan sus cargos y accede a la presidencia Jose María Álvarez Pallete.

El presidente del BBVA, Francisco González, y el de Iberdrola, el primero por la derecha, Ignacio Sánchez Galán; en el medio, el ex presidente de Telefónica, César Alierta.
Tres clientes de Villarejo y empleadores de sus jefes en la Policía: el ex presidente del BBVA, Francisco González (segundo por la izquierda): el de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán (primero por la derecha); a su lado, el ex presidente de Telefónica, César Alierta.

Bajo la presidencia de César Alierta la relación de Telefónica con las cloacas de Interior fue intensa, al igual que ocurrió en la época de Juan Villalonga, gran amigo del empresario Adrián de la Joya y con quien José Manuel Villarejo Pérez viajó para entrevistarse con Corinna zu Sayn-Wittgenstein. No es hasta la llegada de José María Álvarez Pallete a la compañía que el 'lobby de socorristas' desaparece, con la salida del excomisario de Policía y entonces director de Seguridad de la empresa, Florencio San Agapito.   

Según ha podido saber Público, Telefónica contrataba como consultora en la época de Alierta a la sociedad Desarrollos Empresariales Cigales SL, la empresa que el entonces comisario general de Policía Judicial, Juan Antonio González García, alias JAG, creó en 2013 en un piso propiedad de Villarejo. El comisario salió de la Policía directo al regazo de Alierta, que había tenido a Florencio San Agapito como director de Seguridad ya en Tabacalera. 

Esta cercanía a Alierta le llevó San Agapito a ser su socio en Telefónica Ingeniería de Seguridad, de la que el policía era presidente. En 2011, aún dentro de la compañía, estuvo imputado por cohecho, fraude y blanqueo de capitales en el sumario del caso Malaya, cuya investigación llevaban los agentes de la Policía Judicial del 'supercomisario' Juan Antonio González (JAG). 

'JAG' cerró la empresa con la llegada de Pallete a Telefónica

La empresa del excomisario General de Policía Judicial fue creada en agosto de 2013 comprando una sociedad urgente a Affirma, para inmediatamente después cambiarle la sede a un piso de Orense 12 propiedad de Villarejo y su objeto social a "consultoría empresarial". El registro mercantil informa de que la empresa estuvo activa hasta 2016, precisamente el año en el que Alierta y San Agapito abandonan sus cargos en Telefónica y toma el mando su actual presidente, Jose María Álvarez Pallete. La llegada de Álvarez Pallete se tradujo en el cese de muchos nombramientos y contrataciones habidas durante de la etapa de su predecesor.

En las cuentas de resultados de Desarrollos Empresariales Cigales SL depositadas en el Registro Mercantil se observa una facturación fija anual de exactamente 96.000 euros, y del análisis de sus balances se desprende que el dinero se retiraba de tres maneras: en forma de "sueldo", a modo de dividendo o anticipo a cuenta del mismo y finalmente, cuando la firma se liquida, repartiendo la tesorería remanente entre los accionistas, Juan Antonio González y su mujer, con un 75% y 25% del capital, respectivamente.

Imagen difundida por Villlarejo desde la prisión de Estremera. Todos son mandos policiales. Villarejo está en el centro y a su lado, con un círculo amarillo, el ex comisario de Policía Judicial, Juan Antonio González. 

Juan Antonio González es cesado como Comisario General de la Policía Judicial en enero de 2012 al ganar el Partido Popular las elecciones de noviembre de 2011. Tras su cese pasó a formar parte del Consejo Asesor de la Policía, en el que siguió disfrutando del sueldo y los privilegios de su rango. Ser miembro del Consejo Asesor implica estar "activo", por lo que una actividad como "asesor o consultor" en paralelo requería del preceptivo permiso administrativo de compatibilidad, otorgado por el Ministerio de Administraciones Públicas y no por el de Interior.

San Agapito, detenido y condenado en el caso 'Malaya'

Florencio San Agapito, ex policía, fue el jefe de seguridad de cabecera de César Alierta. Ocupó esta posición en las empresas al frente de las cuales José María Aznar había puesto a su amigo Alierta: primero en Tabacalera (desde 1996) y luego en Telefónica, donde sustituyó a otro íntimo del ex presidente del gobierno, Juan Villalonga, que resulta ser también amigo y socio en negocios de Villarejo. 

En los noventa, el ex comisario Florencio San Agapito había sido jefe de uno de los cuatro departamentos de la Secretaría de Estado para la Seguridad cuando su titular era Rafael Vera, con el cargo de jefe de Administración, Documentación e Informática. Fue coetáneo, pues, de la cúpula policial de Agustín Linares, y cuando el último gobierno del PSOE le abrió la puerta para que se marchara, encontró rápido refugio en el Banco Central Hispano, primero, y después en el Santander. Es en ese círculo de confianza de Linares en el que muchos ven el despegue a gran escala de la mafia policial que hoy se investiga dentro de la causa Tándem, en el Juzgado Central número 6 de la Audiencia Nacional, cuyo titular es el magistrado Manuel García Castellón.

El nombre de San Agapito saltó a las portadas nacionales en abril de 2007, cuando fue detenido y luego juzgado y condenado en el caso Malaya por coparticipar junto a Juan Antonio Roca, el exteniente de alcalde de Marbella Pedro Román y el abogado de Roca, Juan Hoffman, en una operación fraudulenta urbanística en la que los ciudadanos de Marbella sufrieron un perjuicio millonario, según los escritos de acusación de la Fiscalía. Según se detalla en varias de las 3.096 páginas de la sentencia del caso Malaya, a San Agapito le correspondió el 15% del negocio y resultado de la operación. La inversión y beneficios fueron canalizados a través de fundaciones y cuentas en países con secreto bancario. 

San Agapito logró eludir la prisión con una condena inferior a 24 meses y una obligación de pago de multa de 600.000 euros. El juicio y la sentencia tuvieron como base la instrucción realizada por el juzgado 5 de Marbella, que se valió de la investigación de la UDEF, entonces al mando de José Luis Olivera, con Juan Antonio González García de máximo cargo nacional de la Policía Judicial. Tanto Olivera como Villarejo alardean de su participación en la instrucción de Malaya en los currículos que entregan.

De la web del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) se desprende que, si bien el juicio del caso Malaya finaliza en el verano de 2012, la sentencia condenatoria -pero salvadora en términos de prisión para San Agapito- no se emite hasta un año después, concretamente el 4 de octubre 2013, poco después de que JAG pusiera en marcha su empresa con sede el piso de Villarejo. El Supremo, en casación, falló en julio de 2016 confirmando la sentencia.

La relación de San Agapito con Villarejo 

El sumario Tándem recoge en el tomo 30 de la pieza principal una conversación ilustrativa de la forma en que Enrique García Castaño, alias El Gordo, y Villarejo vislumbran ventanas de oportunidad para operaciones lucrativas, aunque ello implique dar "apretones" a los propios colegas. La conversación tiene lugar, según figura etiquetada, el 20 de octubre de 2011; es decir, entre el señalamiento para el juicio del caso Malaya y la finalización del mismo. En el juicio, el entonces jefe de seguridad de Telefónica se jugaba entrar o no en prisión. De su contenido se deduce que El Gordo y Villarejo evaluaban las posibilidades de aproximación a San Agapito por la vía, primero, de "avisarle", y luego de "ofrecerle" difundir un discurso salvador, así como también calibran las posibilidades de que José Luis Olivera participe.

Enrique García Castaño, 'El Gordo', en una imagen de archivo. / PL.

José Manuel Villarejo: Siempre, siempre que haya más cosas. [Con "cosas" se refiere a asuntos lucrativos que le traiga Castaño, porque éste acaba de decirle que le vendría bien recibir "lo del mes". Apunta seguidamente qué  "cosas" lucrativas se le ocurren a corto plazo]. Oye... dos cosas importantes, una eh... dile a Floro [Florencio San Agapito] que... que están investigando cuentas en el extranjero desde que fue comi….[comisario]. 

Enrique García Castaño: ¿Y quién la está investigando?

J.M.V.: Pues... por lo visto los suizos mandaron de una cuenta antigua vamos entre [ininteligible] hay una de Luxemburgo, otra de Suiza ...

E.G.C.: ¿Pero, pero pero quién la investiga?

J.M.V.: No, vamos a ver, la han mandado aquí, a la Comisaría General. [Se refiere a la Comisaría de Policía Judicial, donde esta JAG, pero está pensando qué decir a San Agapito para que les contrate, porque las rogatorias las recibiría el juzgado o la unidad policial asignada a la investigación judicial, y la instrucción ya había concluido].

E.G.C: Ah...

J.M.V.: Yo le he dicho al Oli que tal, no le preguntes nada...

E.G.C.: No no, no jodas si me ha llamado el Oli, ahora para decirme que me toca lo del curso de principal.

J.M.V.: Ni con copas, ni sin copas.

E.G.C.: No, no...

J.M.V.: De verdad... [Ininteligible].

E.G.C.: No, no, no...

J.M.V.: En el momento que...

E.G.C.: ¿Está la de Luxemburgo?

J.M.V.: Luxemburgo y en Suiza, de una cuenta que por lo visto lo estafaron y usurpando una firma, se quedaron tres millones de euros un tío, un estafador no se qué... [Esto es probablemente el discurso alternativo que piensa en voz alta que le pueden ofrecer difundir a San Agapito].

E.G.C.: Sí.

J.M.V.: [Villarejo sigue con el discurso que está pensando para San Agapito]. Pero bueno, esa relación de... de cuentas estaba y entonces hay por ahí un convenio ahora o una gente no sé quién coño es, que están dando información de cuentas en el extranjero yo creo que las están forzando y eso, y hay... una historieta de pinchazos telefónicos también por lo visto por ahí de alguien que estaba utilizando unos terminales de la telefónica [ininteligible] alguien del "SOE" [PSOE] para pinchar canutos no se qué algo así, pero así muy de...

E.G.C: Vale.

J.M.V.: Pero vamos, de todas maneras, el día que quiera el cafecito, tomamos un café.

E.G.C: Sí, no, no le vamos a pegar un apretón. 

J.M.V.: Claro, no, no.

E.G.C.: Eso le viene, porque éste se acojona con eso.

J.M.V.: No, no, pero si es que lo del tema [ininteligible]... el Oli, claro, todas estas cosas...

E.G.C.: No, no, esas cosas no, que se acojona, que se acojona el Oli. 

J.M.V.: Y...

E.G.C.: Que se acojona, que se acojona.

San Agapito, en el sumario el pequeño Nicolás

Malaya no es el único sumario de relieve donde figura el nombre de San Agapito. El sumario del caso Nicolás lo incluye en la investigación acerca de quién y por qué motivos se escucha y graba subrepticiamente a dos agentes del CNI y a los investigadores de Asuntos Internos, grabación que más tarde es difundida. Unos delitos muy serios por los que la fiscalía pide para Villarejo cuatro de prisión.

San Agapito es señalado como persona de interés en uno de los dos informes que la Comisión Judicial del caso Nicolás entrega a la última juez instructora, Pilar Martínez Gamo, en julio de 2017. El informe de 146 páginas, que firma el inspector Rubén Eladio López, versa sobre los posibles medios y colaboradores de los que Villarejo pudo valerse para ejecutar la grabación activando en remoto el micrófono del comisario Marcelino Martín-Blas. Además, "acredita la estrecha relación personal y laboral de San Agapito con Villarejo" y describe el trasiego de llamadas que se produjo entre Villarejo, Enrique García Castaño, Florencio San Agapito, Adrián de la Joya y Mauricio Casals inmediatamente antes y después de la grabación ilegal al servicio secreto, ocurrida el 20 de octubre de 2014, con comienzo a las 17.30 h y término a las 18.45 h, así como sus mutuos contactos en los días inmediatamente anteriores. 

El citado informe de la Comisión Judicial habla de la disponibilidad tecnológica de Florito San Agapito como jefe entonces de Seguridad de Telefónica al tiempo que presidente de Telefónica Ingeniería de Sistemas de Seguridad SA, y de dos llamadas telefónicas: la que le hace García Castaño, cuatro días antes del día de la grabación ilegal, y de la que San Agapito hace a éste justo antes del comienzo de la reunión de los agentes de Asuntos Internos (aún al mando de Marcelino Martín-Blas) con el servicio secreto. Asimismo, el informe señala más contactos telefónicos que considera indiciariamente relacionados con la grabación ilegal. 

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