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La coalición de críticos de Podemos Andalucía se parte en dos

Lizárraga veta los nombres de Pascual y Gutiérrez, que encabezarán una candidatura para disputar la de Teresa Rodríguez. Hasta el domingo por la noche, se puede recomponer la alianza, pese al enconamiento de las posiciones.

El diputado y exsecretario de Organización de Podemos, Sergio Pascual, trabajará en una candidatura alternativa a la de Teresa Rodríguez / EFE

SEVILLA.- La coalición de corrientes críticas en Podemos Andalucía se ha roto a pocos horas del plazo legal para registrar oficialmente la candidatura para las primarias del próximo 7 al 9 de noviembre. El proyecto Andalucía Plaza a Plaza, respaldado por el ex secretario de Organización, Sergio Pascual, y la diputada por Sevilla, Begoña Gutiérrez, había aceptado integrarse en la candidatura que encabeza la presidenta del grupo parlamentario de Podemos, Carmen Lizárraga (Ahora Andalucía), cediéndole a ésta el puesto de cabeza de cartel.

La negociación se ha torcido por discrepancias con las candidaturas que compondrán el Consejo Ciudadano de Lizárraga

La alianza se daba por hecha por ambas partes, sin embargo, en las últimas horas la negociación se ha torcido por discrepancias en la designación del resto de candidatos que compondrán el Consejo Ciudadano territorial de Lizárraga, 27 miembros que deben ser elegidos por primarias en las ocho provincias andaluzas. 

Los de Gutiérrez demandaban más presencia de los suyos en los puestos de salida de la candidatura, “habida cuenta de que ya habían cedido con generosidad el cabeza de cartel” a la otra lista. Los de Lizárraga se han negado de plano a que personas como Gutiérrez y Pascual, que al principio aseguraron estar “en la retaguardia del proyecto Plaza a Plaza”, quieran ahora ocupar puestos de relevancia en la lista. Les acusan de ser responsables directos, junto con otros miembros de Podemos afines a Teresa Rodríguez, del bloqueo del Consejo Ciudadano andaluz.

La portavoz de Podemos, Teresa Rodríguez, a su llegada al Parlamento regional en Sevilla, entrando en el debate sobre el estado de la comunidad, el primero que se celebró en Andalucía con la participación de cinco grupos parlamentarios. EFE/José Manuel Vidal

Las dos corrientes aún tienen tiempo de reconstruir su alianza hasta el domingo a medianoche, pero si para entonces no hay acuerdo, los críticos con la dirección de Rodríguez llegarán divididos a la asamblea ciudadana y competirán con dos listas separadas, la de Plaza a Plaza, que finalmente encabezará Begoña Gutiérrez, y la de Ahora Andalucía, que ya ha elegido a Lizárraga como candidata a la secretaría general del partido morado.

Desde las dos candidaturas dan por sentado que la recomposición de su alianza es “prácticamente imposible”, de hecho, ambas han iniciado ya su propio proceso de “pre-primarias” para elegir al resto de candidatos en sus respectivas listas. El núcleo de confianza de Lizárraga lo componen la diputada por Almería, Lucía Ayala, un miembro del círculo de Málaga capital, Francisco Vallejo, y la diputada en el Congreso por Granada, Ana Terrón, además de los diputados Mercedes Barranco, Esperanza Gómez y Juan Antonio Gil, y los cargos orgánicos María José Vilchez, anestesióloga en el hospital Virgen de las Nieves de Granada; Francis Fernández, jurista; Juan José Santiago, economista, y Carmen López, auditora. En esta candidatura habrá diez personas elegidas a dedo, y el resto (dos miembros por provincia) se someterá al proceso de votación interna.

Este cisma en el seno de la llamada corriente errejonista debería de hacer más fuerte a Teresa Rodríguez

En el caso de la corriente Plaza a Plaza, será Begoña Gutiérrez quien encabece la lista, y todos los demás saldrán de las pre-primarias. El nombre de Sergio Pascual sí estará finalmente en esa candidatura, previsiblemente como número 9, ya que el orden de la lista debe primar al más votado de las ocho provincias (además de preservar la alternancia mujer-hombre).

En teoría, este cisma en el seno de la llamada corriente errejonista hace más fuerte a Teresa Rodríguez, cuya dirección está siendo cuestionada desde ambos flancos. La actual líder de Podemos Andalucía formalizó su candidatura el pasado jueves gracias al aval del círculo del distrito sevillano de Cerro-Amate, un enclave simbólico porque se trata de uno de los barrios más desfavorecidos de la capital.

Carmen Lizárraga, candidata a la secretaría general de Podemos Andalucía, durante una entrevista en Público.

El escollo entre las dos corrientes críticas se inició con problemas con el censo de inscritos, un asunto técnico, pero que en realidad tiene que ver con la mayor o menor presencia de afines de una u otra lista en la candidatura. Andalucía Plaza a Plaza abogaba por cerrar ya el censo de los inscritos que iban a participar en el proceso interno para elegir a los integrantes de la lista conjunta (pre-primarias), mientras que Ahora Andalucía optaba por dejar el censo abierto para dar más tiempo a los inscritos a participar.

Lizárraga no quería cerrar el censo tan pronto, porque teme que los acólitos de Sergio Pascual cuenten con más inscritos con derecho a participar, lo cual les permitiría copar la mayoría de los puestos de la candidatura, dejando a los suyos en minoría. Fuentes de Plaza a Plaza aseguran tener 1.200 inscritos para sus pre-primarias, mientras que Ahora Andalucía contabiliza algo más de 600.

Plaza a Plaza asegura a Público tener 1.200 inscritos para sus pre-primarias, mientras que Ahora Andalucía contabiliza algo más de 600

Gutiérrez reprocha al equipo de Lizárraga que quieran controlar también el censo, después de que ellos han actuado “con generosidad” cediéndole la Secretaría General. La candidata de Plaza a Plaza advierte de que el cisma no ha sido por discrepancias en el censo, sino porque Lizárraga quería imponerles también los cuatro primeros nombres de la candidatura conjunta, elegidos entre su gente de confianza, relegando a los aspirantes de la otra corriente. “Querían que los nuestros fuésemos de relleno, y garantizar los primeros suyos a dedo”, se quejan fuentes próximas a Pascual.

Un Podemos sin líder

El último escollo entre los críticos tuvo lugar este viernes, cuando Lizárraga anunció que asumirá íntegramente la propuesta de modelo organizativo de partido de otro diputado andaluz, el abogado Juan Moreno Yagüe. La candidata a la secretaría general de Podemos Andalucía se compromete, si gana las primarias, a dimitir en el plazo de un año para dar paso a una organización "descabezada", sin liderazgo vertical, donde haya una ejecutiva horizontal y con varios portavoces.

Yagüe, un parlamentario con mucho peso dentro del grupo, ha evitado presentarse con una candidatura propia, y en su lugar ha ofrecido a los aspirantes una novedosa fórmula de partido para que la hagan suya. Se elimina la cúpula de la formación como tal y son las bases las que marcan las directrices políticas a través de nuevas estructuras de participación. No hay Secretaría General ni ejecutiva, sino siete bloques de trabajo con sus respectivas portavocías, y coordinadores. “Me presento a la Secretaría General con el compromiso de dejar el puesto dentro de un año para promover la horizontalidad en esta organización. Se me pone hasta la carne de gallina de pensarlo”, asegura Lizárraga.

“Me presento a la Secretaría General con el compromiso de dejar el puesto dentro de un año para promover la horizontalidad", asegura Lizárraga a Público

El problema es que, tal y como está diseñado ahora mismo Podemos a nivel federal, la organización andaluza no tiene competencias para cambiar drásticamente el modelo de partido en esta comunidad autónoma. La fórmula de Yagüe y Lizárraga supondría, según Sergio Pascual, disolver todos los consejos ciudadanos municipales, lo cual altera los reglamentos actuales del partido morado. Lizárraga confía el cambio a una futura Asamblea Ciudadana federal de Podemos, un Vistalegre 2, donde se redefina el nuevo modelo organizativo de cara al futuro.

Casi todas las propuestas en este sentido -también las de todas las candidaturas a las primarias andaluzas- abogan por implantar un Podemos federal, en el que las organizaciones en las comunidades sean más autónomas, y en ese sentido Lizárraga espera poder insertar su fórmula horizontal en el plazo de un año.

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