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Colau, reelegida alcaldesa de Barcelona con los votos de Manuel Valls y con protestas del independentismo

La líder de Barcelona en Comú empieza su segundo mandato sin el ambiente festivo de 2015. Reconocen la incomodidad que le generan los votos del ex primer ministro francés. Los independentistas llenan la plaza Sant Jaume de banderas estelades y convierten a Quim Forn, uno de los presos del Procés, en el concejal más aplaudido.

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Ada Colau durante la investidura. EUROPA PRESS

Ada Colau ha sido reelegida alcaldesa de Barcelona. Sin sorpresas de última hora, Barcelona en Comú ha recibido los votos del PSC y de tres concejales de Barcelona pel Canvi – Ciutadans (el grupo que lidera Manuel Valls), logrando una mayoría de 21 concejales (sobre 41). A pesar de ciertas especulaciones sobre la posibilidad de un cambio de opinión o la hipótesis de que algún concejal díscolo mostrara su disconformidad con recibir los votos de Manuel Valls, la votación no se ha salido del guión. El pacto incipiente con el PSC se ha visualizado abiertamente y Valls ha cumplido su palabra, ofreciendo su propio voto y los de los otros dos concejales del grupo -el ex ministro Celestino Corbacho y Eva Parera- que no son militantes de Cs. Colau abre así una segunda legislatura que se alargará hasta 2023.

La alcaldesa ha puesto en valor la entente con los socialistas. Pero especialmente, se ha justificado por la polémica sobre los votos de Manel Valls. "Le agradezco los votos. Ahora bien, no los hemos ido a buscar. Y no hemos escondido que nos incomodaban". De hecho, ha reconocido que no es la forma en la que le hubiera gustado llegar a la alcaldía. La alcaldesa también ha lamentado no haber poder constituir un gobierno tripartito, junto con ERC y PSC. De hecho, ésta ha sido la fórmula que los Comuns han defendido desde el día siguiente de la noche electoral. "En otros lugares del territorio sí ha sido posible", ha recordado.

"Ni independentista ni anti-independentista"

Colau tampoco ha obviado el Procés. "Nos dicen equidistantes. Pero en absoluto nos sentimos neutrales. Ahora bien, no seré en ningún caso ni alcaldesa independentista ni anti-independentista". Pero si este ha sido el límite que ha marcado al independentismo, también le ha hecho evidentes guiños. Ha anunciado que volverá a colgar el lazo amarillo en la fachada del Ayuntamiento y ha insistido en que las cargas policiales del 1 de octubre los colegios barceloneses no pueden quedar impunes.

Discurso:

La alcaldesa ha hecho un discurso de investidura marcadamente más breve que el de 2015, cuando intervino durante unos 50 minutos. Hoy ha estado apenas la mitad del tiempo. Poco antes de terminar, Colau no pudo reprimir las lágrimas, cuando ha agradecido a su familia el apoyo recibido.

Protesta en plaza Sant Jaume

Dado que la investidura ha seguido los pasos previstos, la temperatura ambiente se ha trasladado fuera del Saló de Cent. Concretamente, en la plaza Sant Jaume. Lejos queda la apacible tarde del 13 de junio de 2015, cuando cientos de simpatizantes de los Comuns llenaron la calle para celebrar la conquista del Ayuntamiento (con confeti incluido). Hoy, en cambio, la agria pelea de estas últimas dos semanas entre ERC y BComú se ha plasmado en la calle.

Cientos de simpatizantes independentistas han tomado Sant Jaume y la han llenado de color amarillo, tanto de los lazos como de los carteles en defensa de los políticos catalanes encarcelados. A pesar de que las bases de los Comuns también estaban convocadas a asistir a la investidura de su líder, han estado en clara inferioridad numérica. Sólo una bandera republicana sobresalía en la marea de banderas estelades.

De hecho, ha sido difícil diferenciar cuáles eran los manifestantes pro Colau, que han tenido un perfil bajo y no han mostrado la euforia de 2015. Sí que ha comparecido un grupo de bomberos, en demanda de mejoras laborales. También se han visto pancartas en favor de las escuelas públicas de la ciudad y de tendencia anarquista. Entre los manifestantes se encontraba Jordi Magrinyà, numero 2 de la lista de la CUP el 26-M, que ha quedado fuera del Consistorio y hoy no ha recogido el acta de concejal. "Volveremos el 2023", dijeron estos últimos días.

El preso Quim Forn, el más aplaudido

El grueso de los manifestantes han pitado los discursos de Josep Bou (PP), Manuel Valls (Ciudadanos), Jaume Collboni (PSC) y Ada Colau (BEC). Por el contrario, han aplaudido las intervenciones de los líderes independentistas. Pero especialmente la del portavoz de Junts per Catalunya, Quim Forn, quien también ha recibido largos aplausos en la sala de Plenos del Consistorio. También palabras de solidaridad en boca de algunos portavoces municipales, como es el caso de Joan Subirats (BEC), haciendo hincapié en la anomalía democrática que supone que Forn haya tenido que volver a la cárcel inmediatamente después de terminar el Pleno. De hecho, los concejales de los Comuns han aplaudido la intervención de Forn, a pesar de estar en las antípodas políticas del espacio postconvergente.

En Pleno también se ha vivido una pequeña guerra de cánticos entre simpatizantes de los comuns y los independentistas (numéricamente más bien empatados, a diferencia de lo que sucedía en la plaza). Y un tira y afloja en los discursos de juramento del acta de concejal. La fórmula empleada por los concejales de ERC ha hecho referencia a la defensa de los "derechos, libertades y justicia social".

Junts per Catalunya ha sido quien más ha reforzado el simbolismo al Procés, haciendo referencia al mandato del 1 de octubre, a la libertad de los presos y al retorno de los exiliados.

Los comuns han apostado por referencias a los "vecinos y vecinas" de Barcelona, junto con una miscelánea de referencias sectoriales: Subirats a los bienes comunes, Lucia Martin a la vivienda, Ada Colau al feminismo...

El PSC se ha limitado a prometer el cargo, con una escasa frase. Mientras que el popular Josep Bou ha lanzado un "lo juro" tan audible que más bien parecía un grito. Posteriormente, se ha quejado de las fórmulas empleadas por independentistas y comuns, alegando que no se ajustaban a derecho. Entre los ausentes en las sillas de concejales se encontraban Jaume Asens ni Gerardo Pisarello, ahora diputados en el Congreso español.

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