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Congreso de los Diputados Las Cortes acumulan un 'fondo reservado' de casi 235 millones para imprevistos

El Congreso, el Senado y las Cortes Generales disponen de unos fondos de remanentes que se nutren, sobre todo, del dinero no ejecutado de sus propios presupuestos. Las Cámaras no ofrecen un desglose de los movimientos de estos fondos y se limitan a actualizar la cifra de cada ejercicio presupuestario.

Fachada Congreso
Escalinata de los leones en el Congreso de los Diputados / EFE

Las Cortes Generales tienen ahorros y ya acumulan casi 235 millones de euros. Esta cifra es la suma de los denominados "fondos de remanentes" de los que disponen el Congreso y el Senado, una suerte de depósitos que sirven, a grandes rasgos, para acometer reformas importantes, dotar de liquidez a las Cámaras en momentos excepcionales y afrontar gastos imprevistos.

Existen tres fondos que acumulan un total de 234.939.710,61 euros, según refleja el ejercicio económico de 2018, el último conocido; uno para el Congreso, otro para el Senado y otro para las Cortes Generales (que engloban, además de a las dos Cámaras, a la Junta Electoral Central y al Defensor del Pueblo). Estos remanentes se nutren casi por completo del dinero no ejecutado de los presupuestos del Parlamento.

A diferencia de lo que sucede con otras instituciones públicas, el "sobrante" de los diferentes ejercicios presupuestarios no se reingresa al Tesoro, sino que va a parar a estos fondos. Las Cortes pueden disponer de ellos debido a que la Constitución consagra su autonomía financiera en el artículo 72.1, donde se establece que manejarán su propio presupuesto.

En los últimos dos años, estos fondos, lejos de ir disminuyendo, han ido engrosando sus cuentas con el dinero no ejecutado de los presupuestos de cada Cámara. En el ejercicio de 2016 las Cortes acumulaban un excedente de algo más de 207 millones de euros, una suma que se ha incrementado en casi 40 millones en los ejercicios presupuestarios de 2018.

En el caso del Congreso, la suma del fondo de remanentes es de 94.752.329,10 euros. Teniendo en cuenta que la Cámara Baja cuenta con un presupuesto de 86.983.110 euros (el de 2019, que es el de 2018 prorrogado), sus ahorros superan en 7,7 millones a sus gastos de todo un año (personal, bienes y servicios, gastos financieros, transferencias corrientes e inversiones).

El fondo de remanentes del Senado acumula 65.857.484,84 euros, y la Cámara Alta contó en 2019 (prorrogado de 2018) con un presupuesto de 54.113.620 euros. La diferencia entre los ahorros del Senado y sus gastos fue en este ejercicio de 11,7 millones de euros.

En el caso de las Cortes Generales su fondo de remanentes asciende hasta los 74.329.896,67 euros. La información disponible sobre estos depósitos de excedentes es más bien escasa y hay poca transparencia. No existe, por ejemplo, un desglose de los movimientos del fondo (gastos e ingresos), aunque si se hace un gasto importante con cargo a remanentes, las Cámaras suelen informar de la procedencia del dinero.

Un fondo para gastos excepcionales e imprevistos

El Congreso inició recientemente una rehabilitación de sus sótanos por valor de 8,9 millones de euros, un gasto que se cubrió con el excedente de remanentes. En cuanto a la disposición del fondo, es bastante restrictiva y existe una resolución de la Mesa del Congreso en el año 2003 que reduce su utilización en supuestos muy concretos: gastos de inversión cuyo objeto sean bienes que tengan la naturaleza de inmovilizado material ("elementos patrimoniales tangibles, muebles o inmuebles, de carácter inventariable, cuya vida útil va más allá de un ejercicio económico") y, en casos excepcionales, la Mesa puede autorizar gastos con cargo a remanentes cuando sea necesario para otorgar liquidez a la gestión económica de la Cámara.

Este último supuesto está previsto para evitar los retrasos a que obligaría la espera de nuevos libramientos por parte del Tesoro Público. También se puede emplear este fondo para atender a gastos extraordinarios o excepcionales, no previstos en el momento de la aprobación del presupuesto de la Cámara, o cuando se tenga que realizar con cargo al presupuesto del Congreso algún gasto que no pueda demorarse hasta el ejercicio siguiente, y no exista en él crédito o sea insuficiente.

En todos estos casos, la Secretaría General de la Cámara Baja debe formular una propuesta debidamente motivada sobre la necesidad de financiar el gasto con cargo a remanentes, que se eleva a la Mesa de la Cámara junto con el pertinente informe de la Intervención.

Desde el Congreso se justifica la existencia del fondo de remanentes bajo el pretexto de su autonomía financiera y se insiste en que "además de garantizar dicha autonomía está destinado a contribuir a la liquidez de la tesorería de la Cámara y permite paliar la rigidez de su régimen presupuestario, carente de las figuras del crédito extraordinario o del suplemento de crédito". Además, recuerdan que "otros Parlamentos de nuestro entorno también disponen de este instrumento".

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