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El Congreso podría tener un grupo aparte del Mixto debido a su gran número de partidos

Con uno de los Parlamentos con más partidos de la historia reciente, las formaciones minoritarias estudian fórmulas para que la pluralidad de la Cámara no recaiga en un solo Grupo Mixto con excesiva heterogeneidad.

Vista general del hemiciclo del Congreso de los Diputados. EFE/Fernando Villar

Las elecciones del 10 de noviembre han dado lugar a uno de los Parlamentos más heterogéneos, con más partidos, y también más plurales de la historia reciente. Hasta 11 partidos minoritarios o nacionalistas (más allá de los cuatro grandes, y de Ciudadanos, que es una fuerza política que concurre a los comicios en todo el Estado) están presentes en la Cámara Baja, y muchos de ellos serán decisivos para decantar las mayorías durante la legislatura.

A las formaciones más habituales del Congreso en los últimos años (Coalición Canaria, Nueva Canarias, Navarra Suma o Compromís) se le han sumado otros partidos con historia parlamentaria (BNG, PRC) y fuerzas políticas que han irrumpido en las últimas elecciones a nivel estatal (Más País, CUP, Teruel Existe), conformando un Parlamento plural que deberá trabajar por conjugar diversos intereses y proyectos políticos a nivel territorial, económico y social.

La primera prueba de fuego para demostrar la gestión de la heterogeneidad se dará en la conformación de los grupos parlamentarios y, concretamente, en la del Grupo Mixto. Este grupo ha servido durante muchos años para que los partidos minoritarios pudieran disponer de una herramienta con la que poder trabajar desde la Cámara Baja, y sus experiencias han demostrado que es posible un mínimo nivel de organización y entendimiento para que formaciones tan dispares como JxCat y Coalición Canaria pudieran compartir un espacio a nivel organizativo y de trabajo.

El reparto de los tiempos de intervención de cada portavoz, de los recursos del Congreso o de la presencia en las comisiones parlamentarias son algunas de las cuestiones fundamentales en las que las formaciones que han pasado por el Grupo Mixto han conseguido llegar a acuerdos. Sin embargo, la aritmética parlamentaria actual podría llegar a plantear problemas durante la legislatura.

Por esto, los denominados partidos minoritarios estudian fórmulas para que la enorme pluralidad de la Cámara no se descargue por completo sobre los hombros del Grupo Mixto. Aunque todavía no se habría llegado a plantear formalmente (la constitución de los grupos parlamentarios no se producirá, por lo menos, hasta después de que se constituyan las Cortes, el 3 de diciembre), algunas de estas formaciones estarían estudiando una posible división del grupo, lo que daría lugar a la conformación de otro grupo aparte del Mixto.

Aunque esta no es la única vía que se contempla, sí que parece ser vista con buenos ojos por algunos de los partidos que se acabarían integrando en el Grupo Mixto. Partir el eventual grupo que se conforme tras la constitución de las Cortes tampoco sería una tarea fácil. El Reglamento del Congreso recoge que solo se podrá constituir un grupo parlamentario a partir de quince diputados o, en su defecto, con un número que no puede ser inferior a cinco escaños y con, al menos, el 15% de los votos en las circunscripciones en las que se han presentado los partidos o el 5% a nivel estatal.

Mínimo de 5 diputados y porcentaje de representación

En el Parlamento hay 20 diputados cuyos partidos no cumplen con los requisitos para poder tener un grupo propio. Habría que aglutinar a un mínimo de 15 para hacer un grupo, o llegar a los porcentajes de representación territorial recogidos en el Reglamento. Debido a estas dificultades, también habría la posibilidad de repartir a algunos de estos diputados en los denominados grupos grandes, en función de los intereses de cada formación o, incluso, de acuerdos electorales (Navarra Suma, por ejemplo, concurrió en coalición con el PP y Ciudadanos, dos partidos que tendrán grupo propio).

Otra de las fórmulas, utilizadas en más de una ocasión en el Congreso, es la de "prestar" diputados. Esta práctica no está reglamentada ni viene recogida en ninguna norma, lo que no ha impedido su utilización. En situaciones excepcionales (como evitar la creación de un Grupo Mixto prácticamente ingobernable), la Mesa de la Cámara ha habilitado que los partidos grandes puedan "prestar" diputados a los minoritarios de forma temporal. Estos escaños se prestan en el momento de formalizar los grupos ante la propia Mesa (para que se cumplan los requisitos sobre número mínimo de parlamentarios o de porcentajes de representación territorial) y vuelven a su bancada de origen al cabo de un tiempo.

Los partidos grandes podrían optar por la fórmula de "prestar" diputados a los minoritarios de forma temporal para que puedan tener grupo

Fuentes parlamentarias recuerdan que la organización de los trabajos y el reparto de los recursos en el Grupo Mixto siempre han estado orientados para "facilitar el trabajo y la visibilidad a los partidos más pequeños del grupo". El reparto de recursos como las subvenciones del Congreso suele ser puro, en función de los escaños y los votos obtenidos por cada fuerza política.

En cuanto a los recursos humanos y materiales (asesores, despachos, espacios de trabajo...) estas mismas fuentes afirman que las formaciones con más escaños del Mixto suelen ceder parte de los recursos que le corresponderían en un reparto puro para que todos los partidos puedan disponer de herramientas y recursos con las que poder llevar a cabo su trabajo.

"También se procura favorecer a los más minoritarios en cuanto a la presencia en las comisiones y otros órganos de trabajo de la Cámara y, por lo tanto, aquí tampoco se suele hacer un reparto puro, sino que se establece un sistema de reparto para equilibrar cuestiones como la visibilidad", apuntan las fuentes consultadas.

La conformación definitiva del Grupo Mixto y el futuro de los partidos minoritarios no se sabrá hasta, al menos, después del día 3 de diciembre. El Reglamento del Congreso establece que la conformación de los grupos se debe llevar a cabo "en los cinco días siguientes" a la constitución de las Cortes, pero en anteriores legislaturas, como la pasada, este proceso se culminó mucho después.