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CONGRESO DE UN PARTIDO HISTÓRICO La nueva clandestinidad del PSUC (sí, todavía existe)

La histórica formación, criogenizada y reducida a unas siglas desde 1997, ha celebrado este sábado un congreso formal, con delegados, acreditaciones y declaración política, pero sin anunciarlo ni informar sobre ello.

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Jordi Guillot, llegando al congreso del PSUC, este sábado dissabte, en la sede de ICV / Joan Ferrero.

El Partit Socialista Unificat de Catalunya (PSUC) ha celebrado este sábado su último congreso. Sí, el PSUC todavía existe. Su existencia es, sin embargo, espectral. El gran partido histórico del comunismo catalán tiene su estructura territorial y sectorial criogenizada desde el IX congreso, celebrado en 1997. Siete años antes el PSUC había cedido su soberanía a Iniciativa per Catalunya (IC) –todavía no se llamaba Iniciativa per Catalunya Verds (ICV)– sin secretario general y sin que quedaran claras cuales eran sus funciones en aquel melón político: verde por fuera y rojo por dentro. El PSUC se quedó, de facto, sin vida orgánica.

LLamamos a todas las formaciones que componen la matrioshka de la izquierda catalana no independentista. "Ya te llamaremos luego", dicen a Públic desde ICV. No nos llama nadie. "No sé nada", responden desde Catalunya En Comú Podem. Existe de verdad este congreso? Fuentes cercanas al mismo nos informan que sí, que se celebra, pero que, como en los viejos tiempos, se celebra de manera clandestina.
Aparentemente, según afirman estas fuentes, el PSUC realiza congresos fantasma para seguir existiendo como realidad administrativa y no perder las siglas. Un congreso, formalmente hablando, con todos los pelos y señales: delegados, acreditaciones, declaración política y La Internacional y Els Segadors al final. Cuál es el motivo? Aquí todo es especulación: mantener el patrimonio del partido? Su legado simbólico e histórico? Que se mantenga como núcleo duro dentro de ICV, ahora que el partido debate cuál tiene que ser la posición ante el impulso del sobiranismo? O un acto de nostalgia y nada más?

Hoz y martillo sobre fondo verde

Sí, hay un congreso del PSUC en la sede de ICV en Passatge del Rellotge de Barcelona. Me abre la puerta la exsecretari general de ICV Jordi Guillot, con una tarjeta colgante en el cuello con el emblema del PSUC. Sorpresa, porque soy el único periodista presente en este congreso que no ha sido anunciado en ninguna parte. Cuando acaba la sesión y los asistentes bajan las escaleras –entre ellos, el expresidente de ICV Joan Saura–, Guillot se ofrece a atenderme. Efectivamente, se trata "de un congreso extraordinario" que tiene como objetivo "actualizar los estatutos a la normativa vigente" en materia de financiación de partidos, igualdad de género y protección de datos, y "rehacer el comité" dado que algunos miembros del mismo han muerto. Por qué el congreso no ha sido anunciado? "Bien, tampoco hacía falta", me responde, quitando hierro al asunto. Guillot me informa que el último congreso –igualmente clandestino, hay que suponer– fue en 2015 y no en1997. También que la declaración política, de la cual me entrega una copia, ha sido aprobada por unanimidad y que "arrecia la defensa de la historia del PSUC y la cultura política del PSUC".

La declaración política de este congreso extraordinario destaca "el esfuerzo en la recuperación y divulgación de nuestra memoria histórica", una tarea memorialista "con tres grandes objetivos: el propio de reparar y ordenar nuestros archivos; participar en el combate por la hegemonía que representa la lectura de la historia; y preservar y difundir lo que a buen seguro es nuestro legado más importante, la cultura política del PSUC." La declaración política repasa brevemente la historia del PSUC hasta la creación de ICV, "que, desde 2015, junto a otras fuerzas, está trabajando para crear un nuevo sujeto político que sume todos los nuevos actores que han emergido a raíz del 15M". "Esta capacidad de sumar, unir, confluir con otras más allá de los orgullos por las siglas, nos ha permitido ir mejorando y fortaleciendo las herramientas, por la transformación social, de las izquierdas catalanas", añade. El PSUC considera "un acierto estratégico" haber delegado "toda su actividad política en Iniciativa per Catalunya Verds" en el noveno congreso.

El histórico partido de los comunistas catalanes se mantiene en un estado latente desde 1997 / Joan Ferrero

No todo es historia, sin embargo, y el partido –que se describe como "defensor de las libertades nacionales de Catalunya desde los principios del federalismo y defensor del derecho a la autodeterminación"– también habla de los "grandes retos de país", y reivindica una "cultura de los grandes acuerdos en aquello que afecta a nuestro autogobierno, sacudido tanto por el autoritarismo centralista como por el unilateralismo irresponsable". Esto último va marcado en negrita. El PSUC también apuesta de manera "clara" por "la construcción de la Unión Europea desde un europeismo crítico" como "partido cuidadoso de su independencia como organización, pero capaz de establecer vínculos en el ámbito estatal, europeo e internacional", consciente "de las tensiones, si no contradicciones, que genera estar en la calle y a las instituciones", comprometido "con la lucha por el socialismo y en la defensa de los intereses de los trabajadores y las trabajadoras" y con una militancia "motivada, luchadora, estudiosa de la realidad, conocedora de la correlación de fuerzas presentes en cada momento y consciente de las alianzas necesarias que hay que construir para avanzar".

La multiplicación cismàtica del PSUC

Fundado el 23 de julio del 1936, en su último congreso (efectivo), el del 1996, la votación de los 300 delegados acabó dejando el PSUC en un limbo: el 56% se pronunció en contra de su disolución, pero sólo un 40% votó a favor de revitalizarlo. Nota: a partir de aquí se multipliquen las siglas, así que el lector ha de poner atención.

La decisión de los delegados al IX congreso llevó a un grupo de militantes del PSUC a la escisión –el gran temor histórico del movimiento obrero– y la creación del PSUC-viu en 1997 después de la publicación del correspondiente manifiesto, con el Partido Comunista de España (PCE) como en lo referente en el resto del Estado. Las relaciones entre IC (más tarde ICV) y el PSUC-viu fueron tensas desde el  principio, puesto que las siglas del PSUC eran, y son, propiedad de los primeros. La formación de listas electorales fue uno de los otros puntos de fricción, puesto que tras las elecciones europeas Raül Romeva –entonces en ICV– se integraba en grupo de Los Verdes de la eurocámara en vez de hacerlo en el de Izquierda Unida Europea-Izquierda Verde Nórdica, al que pertenecen Izquierda Unida (IU) e Izquierda Unida y Alternativa (EUiA), coalición que integran varios partidos de tradición socialista y comunista.

El PSUC-Viu se integró en 2014 en Comunistes de Catalunya (CC), formación en la cual se disolvió el Partit dels Comunistes de Catalunya (PCC), una escisión del PSUC anterior, después de la expulsión, en 1982, de un sector del partido liderado por Pere Ardiaca contrario a la adopción de las tesis eurocomunistas. El secretario general de CC es Joan Josep Nuet, que también es coordinador de EUiA y miembro de la coordinadora ejecutiva de Catalunya En Comú, que no se tiene que confundir con Catalunya En Comú Podem, que es el paraguas bajo el cual se presentaron Catalunya En Comú Podemos –que teóricamente no es lo mismo que Podemos, pero quizás Albano Dante-Fachin tiene otra opinión–, ICV y EUiA –con el apoyo de Equo Catalunya– a las últimas elecciones en Catalunya, y por la cual Nuet es diputado en el Parlament. Volviendo hacia casa, el camino viene marcado por senyeres y estelades aquí y allá. Los tiempos, que están cambiando, que cantaba aquel.

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