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El Congreso, patas arriba

Las instalaciones del Hemiciclo y otras dependencias del histórico edificio del siglo XIX se encuentran patas arriba por obras

JUAN ANTONIO BLAY

¡Quien le ha visto y quien le ve! El histórico Palacio de la Carrera de San Jerónimo que alberga el Congreso de los Diputados desde hace más de siglo y medio - se inauguró en 1850 para albergar al Parlamento español - se encuentra en obras, las más importantes acometidas en el histórico edificio desde su construcción (ver fotogalería)

La reforma más importante consiste en la sustitución de toda su cubierta de estaño que, aparte de su modernización, recuperará el aspecto del diseño original del arquitecto valenciano Nicolás Pascual y Colomer. Y ya que se ha organizado una buena zapatiesta se aprovecha la ocasión para renovar el aire acondicionado del hermoso Salón de los Pasos Perdidos y del propio Hemiciclo, que estrenará también nueva megafonía e iluminación.

El espacio que ocupan sus señorías tiene hasta el suelo levantado para reponer los mármoles deteriorados. En realidad el Hemiciclo, como muestran las imágenes, está hecho unos zorros, al igual que buena parte de las dependencias del Palacio. Como los pasillos de la planta primera, donde están los aparatosos despachos de los miembros de la Mesa y del líder de la oposición, en los que se cuelgan los cuadros de quienes han presidido la Cámara baja.

El polvo también llena la sala Mariana Pineda que acoge semanalmente a la Junta de Portavoces, mientras que el pasillo que da acceso al Hemiciclo está cegado por cortinas de plástico. En la planta segunda las obras recuperarán un antiguo espacio, ahora en deshuso, para sala de comisiones en el que durante la Transición celebró sus primeras sesiones el Senado.

Todo este lavado de cara cuesta 4,5 millones de euros que sufraga el Ministerio de Hacienda a través de su organismo Patrimonio del Estado, propietario del edificio. A esa cantidad hay que sumar un par de partidas más, que suman poco más de medio millón de euros, para varias mejoras técnicas en el Hemiciclo que corren a cargo del presupuesto de la Cámara baja. Todo este jaleo debería volver a la normalidad hacia mediados de septiembre. Mientras tanto, los plenos del Congreso, de momento un par, son huéspedes del Senado, que no cobra por ello.

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