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Congreso del PP Acechados por la corrupción, en activo o lejos de la política: ¿Dónde están hoy los 'ilustres' del PP que heredó Rajoy?

Hace 14 años, cuando Rajoy tomó las riendas del Partido Popular, Soraya Sáenz de Santamaría estaba entre las grandes desconocidas que pasaron a formar parte de la nueva dirección, y Pablo Casado ni siquiera lideraba Nuevas Generaciones. De forma directa o indirecta, la corrupción voló o marcó las trayectorias de muchos de los que entonces fueron pesos pesados del partido o del Gobierno de José María Aznar, como Rodrigo Rato, Eduardo Zaplana o Esperanza Aguirre.

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El líder del PP, Mariano Rajoy, el secretario general, Ángel Acebes y la portavoz popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría (d a i), conversan momentos antes del acto solemne de apertura de la IX Legislatura de las Cortes Generales, que presiden los Reyes.

Un Gobierno desalojado de La Moncloa de forma traumática y veloz; un nuevo Ejecutivo socialista al que hacer oposición y un partido dañado, perdido, fuera de órbita: éstas son sólo algunas de las características del PP que José María Aznar dejó en herencia a Mariano Rajoy en 2004, el año en que Rajoy perdió sus primeras elecciones ante José Luis Rodríguez Zapatero.

Y todas ellas pueden ser atribuidas también al PP que deja Rajoy, 14 años después, inmerso en el desconcierto y la incertidumbre al asomarse por primera vez en su historia a la elección de su presidente nacional sin dedazo del líder saliente.

Entonces, lo que más quemaba al PP era la entrada de España en la Guerra de Irak -y su responsable, el presidente Aznar, sigue ajeno a cualquier atisbo de autocrítica-; hoy, probablemente sea la gestión de la situación en Catalunya lo que más ha desgastado a los conservadores, que han visto además saltar los temporizadores, para sufrir en el presente el impacto de los casos de corrupción que florecieron entonces -aunque Aznar también se lave las manos-.

Santamaría se convirtió en diputada en 2004, después de que Rodrigo Rato pasase a dirigir el Fondo Monetario Internacional. Ya  estaba en el círculo de confianza de Rajoy

De hecho, algunos de los hombres y mujeres más poderosos del PP de la época han visto volar sus carreras o mancharse sus trayectorias años después por estos casos; otros se mantienen hoy fuera de la vida política por distintos motivos; y un tercer grupo permanece aferrado al poder aún hoy.

Este no es el caso de ninguno de los dos candidatos a presidir el PP tras la votación de este sábado: cuando Rajoy tomó el control del partido, en octubre de 2004, Soraya Sáenz de Santamaría irrumpió en la dirección casi como una desconocida para el resto de dirigentes.

Se convirtió en diputada ese mismo año, después de que Rodrigo Rato fuese nombrado director gerente del Fondo Monetario Internacional, renunciase a su escaño y la lista avanzase del puesto 17 al 18, el suyo. Entonces ya había colaborado en la elaboración del programa del PP y estaba en el círculo de confianza de Mariano Rajoy, pero aún faltaban cuatro años para su designación como portavoz parlamentaria.

Casado llevaba poco más de un año en el PP, y hasta un año después no llegó a presidir Nuevas Generaciones en Madrid

Su rival, Pablo Casado, apenas llevaba algo más de un año en el PP entonces; llegó a la Presidencia de Nuevas Generaciones en la Comunidad de Madrid en 2005, y en 2007 aterrizó en la Asamblea autonómica como diputado. Su actual aliada en el proceso congresual y antes aspirante a la Presidencia, María Dolores de Cospedal, tenía un mayor peso en el partido entonces: ya había sido secretaria de Estado, y pocas semanas después del Congreso se convertiría en Consejera de Transportes de la Comunidad de Madrid, para hacerse con la Presidencia del PP de Castilla-La Mancha en 2006, y con la Secretaría General nacional en 2008.

Ahora que en el PP suena con fuerza la canción de Cuéntame -en dos vídeos críticos con ambos candidatos-, estos son -antes y ahora- algunos de los dirigentes que desembarcaron con Rajoy o gozaban de gran poder antes de que llegara a lo más alto del PP. Fue el mismo congreso en el que reconoció que se había planteado dejar la política por su primer batacazo electoral contra Zapatero, pero esa es otra historia.

Los abatidos por la corrupción

De forma directa o indirecta, y en mayor o menor grado, la corrupción ha salpicado a distintos dirigentes del partido y cargos en distintas administraciones en esa época. Entre los más ilustres destaca Rodrigo Rato, que hasta las elecciones de marzo de 2004 era el todopoderoso vicepresidente primero de Aznar, ministro de Economía y artífice del "milagro económico", que hoy ha sido condenado a cuatro años y seis meses de cárcel por el caso de las tarjetas Black y tiene otras tantas causas judiciales abiertas.

Rato, Zaplana, Acebes, Gallardón, Aguirre, González, Camps, Mato... algunos de los abatidos por la corrupción

En la lista también aparecen Eduardo Zaplana, portavoz del Gobierno de Aznar y antes ministro de Trabajo o president de la Generalitat Valenciana, y actualmente en prisión provisional, acusado de blanqueo y delito fiscal; o el que fuera secretario general de Rajoy, portavoz parlamentario y ministro de tres carteras con Aznar hasta 2004, Ángel Acebes, hoy entre los procesados por la salida a bolsa de Bankia.

Con Rajoy llegó a la dirección del PP el entonces alcalde de Madrid y después ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, imputado en el marco del caso Lezo, y el entonces vicepresidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González,detenido en 2016 por las irregularidades en el Canal Isabel II. 

La responsabilidad política por la corrupción de sus "ranas" forzó también la retirada de Esperanza Aguirre, que en 2004 ya era presidenta de la Comunidad. También era poderoso Francisco Camps, entonces president de la Generalitat Valenciana, que hoy mantiene varios frentes judiciales abiertos. Ana Mato, exministra de Sanidad de Rajoy condenada como partícipe a título lucrativo por la trama Gürtel, era desde 2003 coordinadora de Organización del PP, pero 12 años antes ya fue elegida diputada en la Asamblea de Madrid.

Ana Pastor, presidenta del Congreso, y Alberto Núñez-Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, son dos de los dirigentes que más han progresado desde su paso por la primera dirección de Rajoy

Por la aparición de su nombre en los papeles de Panamá dimitió José Manuel Soria, exministro de Industria de Rajoy y presidente del Cabildo de Gran Canaria en 2004; y por el enésimo escándalo relacionado con el Yak-42 dejó su cargo como embajador en Londres Federico Trillo, exministro de Defensa con Aznar que se perpetuó en la dirección con la llegada de Rajoy. Hoy es letrado en el Consejo de Estado.

Los supervivientes... y los que progresaron

Ana Pastor, hoy presidenta del Congreso y exministra de Fomento con Rajoy, y Alberto Núñez-Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, son probablemente dos de los dirigentes que más han progresado desde su paso por la primera dirección de Rajoy. El actual comisario europeo de Acción por el Clima y Energía, Miguel Arias Cañete, ya había sido ministro de Agricultura antes de la era Rajoy, y entonces aterrizó como nuevo responsable económico del partido.

El mayor ejemplo de supervivencia quizás lo encarna Javier Arenas. Por su parte, Rafael Hernando llevaba 11 años como diputado cuando Rajoy llegó al poder

El mayor ejemplo de supervivencia quizás lo encarna Javier Arenas, que fue secretario general hasta 2003, ministro y vicepresidente segundo de Aznar hasta su desalojo de La Moncloa, y entonces fue designado responsable del Comité Electoral del partido. Hoy por hoy Arenas es vicescretario de Política Autonómica y Local del PP, y se le atribuye un enorme peso en las gestiones de la candidatura de Santamaría  para sumar votos a la causa -primero de militantes, y ahora de compromisarios-.

Mención especial merece también la dirección saliente: Fernando Martínez-Maillo, coordinador general del PP nombrado por Rajoy en el último Congreso (febrero de 2017), ya era presidente de la Diputación de Zamora en 2003, pero los vicesecretarios Andrea Levy y Javier Maroto tenían menos currículum político -en especial la primera-. Levy acaba de afiliarse al PP, pero el segundo era concejal de Vitoria desde 1999.

Por su parte, el actual portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, llevaba 11 años como diputado en la Cámara Baja cuando Rajoy fue ascendido. Su homólogo en el Senado, José Manuel Barreiro, entró en la dirección del PP con Rajoy, cuando ya ostentaba el cargo de vicepresidente de Galicia.

Durante estos años, además, hombres y mujeres que ostentaron un poder considerable en el partido o en distintos gobiernos fueron perdiendo influencia o desapareciendo de la esfera pública. Es el caso de Josep Piqué, exresponsable de varias carteras ministeriales y hasta hace poco número dos de OHL.

Entre los renacidos en este Congreso destaca la exlíder del PP vasco, María San Gil, que dejó su cargo en 2008 por sus desavenencias con la línea política de Rajoy, y que hoy está entre los apoyos de los que presume Casado.

Por otro lado, Aznar aceptó gustoso la recién creada Presidencia de Honor del PP en 2004, pero terminó abandonándola en 2016, tras criticar en numerosas ocasiones el rumbo marcado por Rajoy. En plena campaña interna, y pese a que afirma que es neutral, Aznar vuelve a los medios para criticar a Santamaría -antes lo hizo con Cospedal-, y para insistir en la necesidad de acudir a sus recetas, que son prácticamente las mismas que hoy vende Casado.