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Convención Nacional PP El rearme ideológico de Casado: un tibio adiós a Rajoy para volver al aznarismo 

El líder del PP ya hizo su elección hace mucho y lo ha demostrado este domingo. Aznar ha sido y continua siendo su referente político, Casado ha clausurado la Convención Nacional con un discurso duro y contundente, una vuelta a 2002.

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El presidente del PP, Pablo Casado, durante la clausura de la Convención Nacional del Partido Popular que se ha celebrado desde el viernes el Recinto Ferial IFEMA de Madrid. EFE/Chema Moya

Le advertía Mariano Rajoy a Casado el viernes "hay que estar en la realidad. No es bueno el sectarismo ni son buenos los doctrinarios", en una alusión velada a Vox y su acuerdo de investidura en Andalucía, un mensaje que chocaba frontalmente con el del otro expresidente del PP, Jose María Aznar, que pidió al que fuera su jefe de Gabinete abrir "aún más las puertas de esa casa común porque esa es la identidad del PP", y donde reivindicó que "solo juntos y solo muchos podemos hacer lo que España necesita".

Casado, no obstante, ya hizo su elección hace mucho y lo ha demostrado este domingo. Aznar ha sido y continua siendo su referente político. El líder del PP ha clausurado la Convención Nacional con un discurso duro y contundente, en el que ha tocado diversos palos: desde Catalunya, pasando por el aborto, la violencia de género, la memoria histórica y la prisión permamente revisable, cuestiones que se han debatido en el mismo cónclave durante el fin de semana y que escenifican el giro  más a la derecha del nuevo PP para intentar frenar a Vox, que ha estado muy presente durante toda su intervención.

Casado: "La gente quería que volviera el PP y ahora queremos que la gente vuelva"

La alusión más directa a sus discrepancias con el anterior Ejecutivo las verbalizaba en una frase "la gente quería que volviera el PP y ahora queremos que la gente vuelva". A juicio de Casado, el PP renunció sus esencias con Rajoy y ahora es él  quien está tratando de recuperarlas mediante este rearme ideológico. Pero no a todo el PP les convence este discurso más derechista y que evoca a los primeros años de aznarismo; Rajoy ha sido, con creces, la persona más ovacionada por los presentes, muy por encima de Aznar e incluso del propio Pablo Casado este domingo.

"Hay que acabar con el buenismo hipócrita de la izquierda, (...) quien venga a España a inocular odio, que se vaya de inmediato"; "Los asesinos, violadores y pederastas están en la calle por el síndrome de Estocolmo de la progresía española"; "El poder político tiene que actuar siempre a favor de la vida"; "Dejemos en paz lo que ha pasado hace 50 años y miremos a nuestros nietos a la cara (...) hay que pasar página de la fractura que la ley de la memoria histórica ha causado", han sido algunas frases del presidente del PP, que alternaba apuntes de cosecha propia con el discurso, de 22 páginas, que tenía de referencia en el teleprompter. Cuestiones que también se han abordado durante la Convención.

Un 155 en Catalunya "sin límite de tiempo"

Casado aboga poner en marcha de inmediato el artículo 155 de la Constitución, "sin límite de tiempo, para deponer al gobierno, nombrar uno nuevo, y recuperar el control de la educación, la seguridad, la hacienda, los medios públicos y las cárceles". Cuando el Ejecutivo de Rajoy aplicó el 155 —vigente desde el 27 de octubre de 2017 al 2 de julio de 2018— rechazó, sin embargo, intervenir las finanzas de la Generalitat, los mossos y los medios de comunicación públicos catalanes.

Rivales políticos como Ciudadanos y algunas voces internas del PP mostraron entonces su desacuerdo con el expresidente, al que acusaron de ser "demasiado blando" con los independentistas.

Las pensiones, las grandes olvidadas en el debate económico

En el debate sobre economía, empleo, pensiones y bajada de impuestos que se celebró el sábado con Daniel Lacalle, Carlos Rodríguez-Braun, Lorenzo Bernaldo de Quirós y que estuvo moderado por la vicesecretaria de acción sectorial del PP, Isabel García-Tejerina, apenas se abordó el tema de las pensiones, nombradas una única vez por la 'popular'.

Los economistas se centraron en la bajada de impuestos y obviaron las pensiones, a pesar de que anunciar que estas se iban a abordar. "Tenemos una pirámide de edad que está pidiendo a gritos que nos ocupemos de las pensiones", afirmaba este domingo Casado, que presumía de que el PP las había subido, eso sí, sin concretar que fue un 1,6% con carácter general. Se trata, además, del mismo partido que apostaba por eliminar el importe mínimo de las pensiones por incapacidad permanente en mayo de 2018.

Una defensa acérrima de la educación concertada

"Ahora que el PSOE presenta su contrarreforma educativa, debemos impedir que sus dogmas anaftalinados condenen al fracaso a toda una generación. Nosotros aprobaremos una ley que consagre la libertad de elección educativa de los padres, también de la concertada", ha asegurado el líder del PP.

Ciudadanos y PP han pactado recientemente en Andalucía proteger con fondos públicos "los dos modelos educativos", el público y el concertado. Sin embargo, la educación concertada es un servicio que no puede calificarse como público aunque se beneficia de los fondos públicos, tampoco es gratuita ni universal, es confesional y fomenta la discriminación, por lo que la "libertad de elección" no es tal. Se trata de una opción reservada exclusivamente para unos pocos.

Un PP en contra del aborto y "a favor de la vida"

Casado ha defendido, en diversas ocasiones, volver a la ley del aborto de 1985 porque —a su juicio— interrumpir voluntariamente el embarazo no es un "derecho". De este modo, pretende modificar la ley de Zapatero, de plazos, para volver a la del 85, de supuestos. Un cambio que ni si quiera Rajoy llegó a realizar.

Durante su intervención, el presidente del PP ha afirmado:  "Considero que el poder político tiene que actuar siempre a favor de la vida. Y cuando tenga dudas tiene que resolverlas a favor de la vida. Y cuando falten recursos tiene que ponerlos a favor de la vida. Y si se equivoca, que se equivoque a favor de la vida", un claro alegato en contra del aborto y que puede verse materializado en la vuelta a ley de 1985 si consigue los apoyos necesarios.

Una manifestación a favor del aborto en Oviedo en el año 1985

El PP, "el partido que más ha hecho por las mujeres"

"Desde el Partido Popular reafirmamos nuestro compromiso inequívoco para combatir la violencia contra las mujeres, tal y como hicimos con el primer Plan Nacional en el 2000 y el primer Pacto de Estado en el 2015", han sido las palabras de Casado sobre la violencia machista, un asunto que ha despachado rápidamente, no sin antes afirmar que el PP es "el partido que más ha hecho por las mujeres".

Sin embargo, en el año 2000 el PP no parecía tan interesado en la violencia machista. Ese mismo año se pidió a todos los candidatos un compromiso para elaborar una ley contra la violencia de género. Aznar ganó, pero no asumió el compromiso, y no fue hasta 2004 —con Zapatero al frente del Ejecutivo— cuando se aprobó.

Casado ha pasado de puntillas por un tema en el que la nueva dirección del PP aún no tiene una posición marcada, pues él mismo equiparó la violencia doméstica con la violencia de género a principios de este mes, y cuyo único debate en la Convención, enmarcado en el punto de "legislación eficaz contra la delincuencia y la violencia contra las mujeres" ha sido, más bien, una defensa de la prisión permanente revisable.

El uso de casos mediáticos para defender la PPR

"Los asesinos, violadores o pederastas donde tienen que estar es en la cárcel,
no reincidiendo en la calle por el síndrome de Estocolmo de la progresía
española"
, ha criticado con dureza Casado, que además de defender la prisión permanente revisable (PPR), pretende ampliarla "a supuestos como los
que hemos vuelto a vivir hace pocas semanas".

Nombres como el de Mariluz o el de Sandra Palo, asesinadas hace más de una década pero cuyos casos perviven en la memoria colectiva, volvieron a la Convención del PP a través de sus progenitores, Juan José Cortés y Marimar Bermudez, respectivamente. Cortés defendió la aplicación de la PPR e hizo referencia en su discurso a casos como el de su hija, pero también al de Julen, el niño de dos años que lleva una semana en un pozo de Totalán, Málaga, y cuyo accidente nada tiene que ver con la aplicación de tal pena. Por su parte, Marimar Bermudez, pidió a Casado un endurecimiento de la Ley del Menor y también para que las penas, en general, sean más elevadas.

La migración y la "radicalización"

El líder del PP también ha hablado sobre migración, uno de sus temas 'estrella'. Casado ha afirmado que "necesitamos fortalecer nuestras capacidades en Defensa en un mundo con amenazas crecientes, y erradicar la radicalización en nuestro país, quien venga a España a inocular odio, que se vaya de inmediato" y ha criticado "el buenismo hipócrita de la izquierda".

Desde el PP siempre han defendido una "inmigración ordenada y regulada" mas la principal diferencia entre Casado y Rajoy reside en sus discursos, pues el segundo defendía la importancia de una política de integración y el actual líder del PP culpa a Pedro Sánchez de generar un supuesto "efecto llamada".

Una Ley de Concordia para olvidar el pasado

"Queremos hablar menos del Valle de los Caídos y mirar más a Silicon Valley, mirar más al futuro en vez de remover el pasado. Dejemos en paz lo que ha pasado hace 50 años y miremos a nuestros nietos a la cara", ha señalado Casado, que ha afirmado que seguirá reivindicando la Transición. Con ese objetivo, ha indicado que en breve su partido presentará una Ley de la Concordia para "pasar página" de la "fractura" que, a su juicio, ha causado la Ley de Memoria Histórica.

Aprovechando, además, el 40 aniversario de la Constitución, Casado ha recordado que el PP no tolerará que se "despenalicen los ultrajes a la Corona" ni que se abra "en canal" la ley de leyes refrendada por los españoles en 1978. "La Carta Magna, entera, es camino para quien la respeta y muralla para quien la amenaza", ha destacado.

Con estos puntos, el líder del PP recupera lo que ya presentó en el Congreso Extraordinario de julio cuando se hizo con el poder del partido, y los actualiza tras seis meses de recorrido en una Convención que muestra la vuelta al aznarismo y que le dice adiós, con tibieza, a la era Rajoy.

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