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CONVENCIÓN DEL PP Barones del PP y líderes internacionales presionan a Casado para que se aleje de la ultraderecha

Varios dirigentes populares y europeos aprovechan el evento para hacer una llamada al centro y alertar contra los "populismos" de derechas y de izquierdas

El presidente del PP, Pablo Casado, junto al expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, intervienen en la convención nacional de su partido celebrada el martes en Valladolid
El presidente del PP, Pablo Casado, junto al expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, intervienen en la convención nacional de su partido celebrada el martes en Valladolid. Nacho Gallego / EFE

La sombra de Vox ha sobrevolado toda la semana durante la Convención Nacional del Partido Popular. Lo ha hecho pese a que prácticamente ninguno de los intervinientes principales ha pronunciado de forma directa el nombre del partido ultraderechista. Y es que la relación entre los populares y la formación que lidera Santiago Abascal es uno de los asuntos más espinosos para Pablo Casado. Eso, a pesar de que los números y la realidad han confirmado su alianza. Por eso, han sido varios los dirigentes territoriales del PP y los invitados internacionales los que han aprovechado el evento para presionarle de alguna manera, alertarlo y pedirle que se aleje de la ultraderecha.

La palabra "populismo" ha sido una de las más mencionadas, sin duda, en todas las intervenciones realizadas hasta el momento. Siempre, eso sí, en genérico y equiparando el "populismo" de izquierdas o derechas. Es decir, Podemos y Vox. El primero de los grandes invitados que transmitió un mensaje de precaución a Casado fue el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Le pidió a Casado no caer en "tentaciones populistas" y criticó el surgimiento de estos partidos por causas como la "corrupción", la "inmigración" o las "crisis económicas". "Para evitar a los partidos populistas, que terminan todos muy lejos de las libertades y Estado de derecho, es muy importante prestar atención a esto que llamamos economía y empleo", señaló el lunes.

Ya por la tarde llegó el turno de uno de los barones más críticos de forma pública con la ultraderecha. El presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Nuñez Feijoó, de nuevo sin mencionar expresamente al partido de Abascal, alertaba contra "los populismos de derechas y de izquierdas". Y señalaba que en el PP no son un partido "xenófobo, insolidario y reaccionario". "Eso se lo dejamos a otros partidos", añadió. Además, llamó a “no caer en las trampas” de formaciones populistas, "como hizo el PSOE con Podemos". El PP de Feijoó tiene una holgada mayoría absoluta por lo que, de momento, no ha necesitado los votos de la ultraderecha, sin representación parlamentaria.

A su lado estuvo también el lunes el vicepresidente de la Comisión Europea, Margaritis Schinas. El griego apeló a luchar contra el populismo "desde la política", la "seriedad" y abordando desde ahí temas que esos partidos "usan para hacer daño", como son la inmigración o la seguridad.

Mucho más claro fue Donald Tusk, expresidente del Consejo de Europa y de Polonia. A su lado tuvo el martes a Casado en Valladolid. "Como líder del PP Polaco, viene defendiendo la moderación y los principios liberales frente a los populismos radicales", dijo el líder popular sobre él en su presentación. En Polonia gobierna el partido de extrema derecha Ley y Justicia, aliados europeos de Vox. "Los gobiernos populistas son corruptos hasta la médula", dijo.

"Sorprendentemente no hay diferencia entre derecha radical en Polonia e izquierda radical en España. Usan métodos y prácticas similares", dijo Tusk. Para el político polaco, "Casado es la esperanza de la política europea porque no acepta las oscuras profecías sobre Occidente ni los extremismos". Tusk pidió firmeza y liderazgo al líder del PP. "Si cedemos o entramos en pánico los ciudadanos quedarán a merced de los populistas, los rojos o los pardos", concluyó.

Los más directos contra la extrema derecha han sido Donald Tusk, expresidente de Polonia, y el presidente gallego Alberto Nuñez Feijoó

Menos explícito fue el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, aunque también dejó algunos detalles. "Tenemos que romper con quienes no creen en Europa", dijo en una intervención junto a Antonio Tajani, expresidente del Parlamento Europeo. En el parlamento castellano leonés, el dirigente del PP ha protagonizado ya algún rifi rafe con Vox a cuenta de su antieuropeísmo. El italiano, por su parte, reivindicó a Casado como "solución frente a los extremismos".

Tampoco se escapó en hablar de "populismo" el expresidente francés, Nicolas Sarkozy. Aunque su discurso contra el independentismo y sobre la lucha contra ETA predominó frente a otros asuntos, el francés reclamó "no ser timoratos" frente a los populismos. "Al final, las bolitas pequeñas se unen a las grandes", destacó. Sarkozy, al que puso como ejemplo Casado, fue condenado por segunda vez ayer por financiación ilegal.

Antes del francés había intervenido, junto al alcalde de Madrid y portavoz nacional José Luis Martínez Almeida, el expresidente de la Comisión Europea y de Portugal, José Manuel Durao Barroso. El dirigente a alertado de la intención de "cancelar las libertades con las ideas populistas de extrema derecha o extrema izquierda". Ante esos "extremismos", el portugués reivindicó "un centro que pueda defender la libertad".

El expresidente del Gobierno José María Aznar también cargó contra los "populismos". En su caso, en genérico. En su opinión, los populismos son una amenaza porque afectan a las tres "cuestiones básicas del orden liberal". Es decir, los "valores, costumbres e instituciones". Según Aznar, "el populismo quiere desmontar las tres cosas". 

Otro líder autonómico, Juanma Moreno, presidente de Andalucía, intervino este jueves en Sevilla junto al Premio Nobel Mario Vargas Llosa y el opositor venezolano Leopoldo López. El mandatario andaluz hizo un alegato en favor de las libertades y sus amenazas en Occidente. Pero no hizo referencias similares a las de algunos de sus compañeros. Andalucía negocia estas semanas los próximos Presupuestos, para los que el PP y Cs necesitan a Vox, mientras sobrevuela un posible adelanto electoral. 

Cartagena y Valencia, últimas paradas

La Convención Nacional continúa este viernes en Cartagena. El acto principal dará de nuevo el protagonismo a Casado, junto al expresidente de México, Felipe Calderón. En la siguiente ponencia será el turno del presidente de Murcia, Fernando López Miras, junto a la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo y el expresidente de Colombia, Andrés Pastrana. Ya por la tarde intervendrán, entre otros, el exsecretario general de CCOO, José María Fidalgo o la exministra Fátima Báñez, entre otros. 

Ya el fin de semana será la traca final con los actos previstos en Valencia. El sábado, por el Palau de las Arts pasarán personalidades internacionales como el exsecretario general de la OTAN y exprimer ministro de Dinamarca, Anders Fogh Rasmussen; el canciller de Austria Sebastian Kurz o el primer ministro de Grecia Kyriakos Mitsotakis.

Pero lo más esperado será sin duda la visita de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso. La única dirigente autonómica que no ha estado presente durante esta semana por su viaje a EEUU. Desde Génova negaron que participara de manera virtual y la foto junto a Casado y el resto de barones será uno de los momentos clave del fin de semana por la lucha interna que se ha destapado en el partido desde hace unas semanas. 

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