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Bárcenas Cospedal, como testigo: el borrado de los discos duros de Bárcenas "se realizó de manera ordinaria y corriente"

La exsecretaria general del PP no se sale de los márgenes de sus anteriores declaraciones ante la Audiencia Nacional y la Comisión de Investigación sobre la financiación ilegal del PP en el Congreso de los Diputados. La fiscal sólo le ha planteado cuatro preguntas, todas ellas relacionadas con el uso de las llaves de las salas de la sede de Génova, y ninguna sobre los discos duros. Ni siquiera ha pronunciado la palabra "ordenadores".

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La exsecretaria general del partido María Dolores de Cospedal a su llegada este jueves a los Juzgados de lo Penal de Madrid para declarar en el juicio por el borrado de los ordenadores de Luis Bárcenas, causa en la que están acusados el partido y tres de sus empleados. EFE/Juan Carlos Hidalgo

Se esperaba que María Dolores de Cospedal intentará esquivar cualquier cuestión espinosa en su declaración como testigo, y la otrora secretaria general del Partido Popular ha seguido a pies juntillas el guion. La exnúmero dos del PP, exministra de Defensa y expresidenta de Castilla La-Mancha ha comparecido este jueves ante el juzgado de lo penal número 31 de Madrid, en el marco del juicio por la destrucción de los discos duros de Luis Bárcenas, por el que el PP se sienta en el banquillo de los acusados.

Ha esquivado, evitado, y mantenido posiciones: el borrado por sobreescritura de 35 pasadas, rallado y la posterior destrucción física de los discos duros, para después arrojarlos a la papelera -como lo describe el auto de la jueza instructora- supone la aplicación de los protocolos del PP que no sabe detallar, ni sabe cuándo se implantaron exactamente. “Se realizó de manera ordinaria y corriente”.

Cospedal, a quien el juez Eduardo Muñoz de Baena ha pedido disculpas por la “larguísima espera” que ha tenido que afrontar antes de comparecer -casi desde primera hora de la mañana-, ha reconocido que fue ella quien dio la orden de prohibir la entrada a Bárcenas en la sede del partido, al inicio de 2013. También fue quien, en consenso con el responsable de los servicios jurídicos del PP, Alberto Durán -en el banquillo de los acusados-, decidió retirar las pertenencias del extesorero de la Sala Andalucía.

No ha sabido decir quién decidió pactar el “despido en diferido” con Bárcenas, o las condiciones de este despido, y ha sacado pecho por el uso de ese término, que esbozó en una de sus comparecencias más mediáticas y criticadas. Sí ha asegurado que Durán llamó a Bárcenas “en varias ocasiones” para que recogiera sus pertenencias, sin contar con los ordenadores.

Ha reconocido que fue ella quien dio la orden de prohibir la entrada a Bárcenas en la sede del partido

Según la exnúmero dos del PP, el partido ha acreditado que son de su propiedad, si bien ha reconocido que tampoco puede explicar por qué los dos equipos portátiles no se formatearon cuando se formalizó el despido a Bárcenas, y en su lugar esperaron cuatro años para hacerlo. Ella no dio la orden de destruirlos, ni estaba al tanto del procedimiento utilizado: “En mi quehacer diario no era de lo que me ocupaba, de si se formateaban o no se formateaban”.

El coste de su enfrentamiento con Bárcenas, aseguraba Cospedal al abogado del PP, Jesús Santos, ha sido “muy grande”. “He tenido que defenderme de las acusaciones de una persona que tiene la mala costumbre de mentir”. Con esta frase, Cospedal acababa de emular la estrategia del PP, y repetía la esencia de su última comparecencia sobre la causa: “Es un montaje de Bárcenas y su abogado”.

La fiscal obvia a Cospedal y arremete contra Bárcenas

En otro orden de cosas, el doble rasero de la Fiscalía, que no acusa en el juicio, se ha hecho especialmente evidente durante el interrogatorio a la exnúmero dos de Mariano Rajoy.

La fiscal sólo ha formulado cuatro preguntas, todas ellas relacionadas con el uso de las llaves de las salas de la sede de Génova, y ninguna sobre los discos duros. Ni siquiera ha pronunciado la palabra "ordenadores".

“¿Cuándo ocupaba su despacho, tenía la llave de su despacho?”; “¿Era normal que personas con un cargo importante tuvieran llave de su despacho?”; “¿Era la única llave existente para entrar en ese despacho?”. Si había o no dependencias “como la sala Andalucía, con una sola llave”, era su última pregunta a Cospedal. Con Bárcenas fue incisiva, insistente; con la exsecretaria general del PP su actuación fue similar a la que mantuvo con los acusados.

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