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Cristina Cifuentes, puño de hierro en guante de seda frente al 15-M

La candidata del PP a la presidencia de la Comunidad de Madrid ha estado al frente de la Delegación del Gobierno en la capital desde 2012, un trabajo por el que ha sido acusada en repetidas ocasiones de hacer un "uso ideológico de la Policía".

La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. EFE

EFE

Cristina Cifuentes, la candidata del PP a la presidencia de la Comunidad de Madrid, lleva toda su vida inmersa en la política madrileña, primero veinte años en la Asamblea y desde comienzos de 2012 en la Delegación del Gobierno.

Al frente de la Delegación del Gobierno ha tenido que lidiar con un gran número de manifestaciones, concentraciones y otros actos de protesta, que en algunos casos concluyeron con graves incidentes, como las Marchas de la Dignidad del 22 marzo de 2014, que se saldaron con más de veinte detenidos y un centenar de heridos, entre ellos 67 policías.

El conglomerado de organizaciones que componen las Marchas de la Dignidad se querellaron contra Cifuentes por la actuación de las fuerzas de seguridad aquella noche. Sobre la delegada del Gobierno y la Policía se vierten acusaciones de delitos de lesiones, coacciones, amenazas, falsedad documental y prevaricación por los altercados del 22-M. Asociaciones como Bukaneros o la Coordinadora 25-S la han acusado en repetidas ocasiones de hacer un "uso ideológico de la Policía"

Cifuentes, licenciada en Derecho, máster en Administraciones Públicas y perteneciente al Cuerpo de Técnicos Superiores de la Universidad Complutense, es una persona dialogante y de carácter cercano en su trato tanto con rivales políticos como con periodistas.

Un terreno, el de los medios y la prensa, en el que se mueve como pez en el agua, lo que, unido a su pasión por las nuevas tecnologías, hace que su presencia y participación en la redes sociales sea constante. Es especialmente activa en Twitter, una red social a la que se unió en diciembre de 2008 y en la que tiene más de 67.500 seguidores. En el Parlamento madrileño, Cifuentes llegó a ser vicepresidenta y fue también portavoz del Grupo Popular en temas de justicia e interior.

La delegada del Gobierno en Madrid y candidata a la comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, junto a Ignacio González, actual presidente de la comunidad. EUROPA PRESS

Tras la llegada de Mariano Rajoy a la Moncloa, Cifuentes se convirtió en la Delegada de Gobierno en Madrid y, a los pocos meses, su nombre empezó a aparecer en las quinielas de los posibles candidatos electorales del PP madrileño. Sin embargo, cada vez que era preguntada, ella reiteraba que estaba centrada en su trabajo y que, en esos momentos, no se planteaba otra cosa más allá de sus responsabilidades.

El discurso propio de Cristina Cifuentes le ha granjeado más de un enemigo en el seno de las filas de su propio partido

Pero, mientras el debate sucesorio en el PP madrileño seguía, especialmente en los medios de comunicación, su trabajo como delegada del Gobierno le ayudó a forjar una imagen de que era capaz de gestionar y además de hacerlo con un discurso propio, lo que le ha granjeado más de un enemigo en el seno de las filas de su propio partido.

Aunque públicamente evitaba hacer cualquier declaración que pudiese entenderse como un enfrentamiento con algún compañero de partido, lo cierto es que sí trascendieron sus desencuentros con el Gobierno regional, que en algún caso terminó en un cruce de mandobles dialécticos en toda regla con el consejero de Presidencia y portavoz del Ejecutivo madrileño, Salvador Victoria.

Ha mantenido públicamente posturas discrepantes a las oficiales del PP en temas como el aborto, en el que defiende una regulación de plazos

Republicana confesa, también ha mantenido públicamente posturas discrepantes algunas doctrinas oficiales del PP, como en el tema del aborto, en el que ha defendido una regulación de plazos.

Pero si hay un hecho que marcó un antes y un después tanto en su vida y como en su trayectoria política fue el accidente de moto en el Paseo de la Castellana en agosto de 2013 y tras el que estuvo a punto de morir dos veces.

Después de ver la muerte de cerca, no ha vuelto a conducir una moto, porque así se lo prometió a sus hijos, y, tal y como confesiesa, aprendió a relativizarlo todo y se hizo "muchísimo más fuerte".