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Elecciones 10-N Cs se juega un tercio de sus escaños, que volverían al PP, en las pequeñas provincias

Los de Rivera lograron obtener 18 diputados en circunscripciones de menos de 600.000 habitantes el 28-A, consiguiendo el último escaño en la mayoría de ellas. La recuperación del PP que auguran las encuestas podría venir a costa de Cs en estos territorios.

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El líder del PP, Pablo Casado, saluda al presidente de Ciudadanos, Albert Rivera / EFE

Abstención y reparto de los escaños en las circunscripciones pequeñas. Estos pueden ser los dos grandes desafíos de Ciudadanos de cara a los comicios que se celebrarán el 10 de noviembre. Los estudios demoscópicos pronostican una caída de los de Albert Rivera, que experimentaron un importante crecimiento el 28-A, pasando de 32 a 57 diputados.

Las encuestas cifran esta caída en una quincena de escaños o, incluso, más, lo que haría perder enteros a la formación. Sobre todo si se tiene en cuenta que buena parte de esta pérdida estaría relacionada con que estos mismos estudios pronostican una recuperación gradual del PP, que en abril vio cómo, a la vez que los de Rivera rompían sus techos electorales, los conservadores caían a un suelo histórico de 66 escaños.

En las pasadas elecciones solo 9 diputados separaron a los dos partidos, pero la repetición electoral puede volver a ampliar esa ventaja en favor de los de Casado. Además, estos movimientos de escaños que auguran las encuestas en la derecha pueden estar localizados. Las denominadas pequeñas provincias (circunscripciones electorales con poca población pero que aportan un buen número de diputados) podrían convertirse en un agujero para los de Rivera.

Fueron precisamente estos territorios, que aportan 101 de los 350 escaños del Congreso, a pesar de no aglutinar ni al 20% de la población del Estado, los que ayudaron a aupar a Ciudadanos a la tercera fuerza política del país en las elecciones de abril. Desde la implantación del sistema electoral, algunos detractores de la fórmula han denunciado que existe una “sobrerrepresentación” de estas provincias en detrimento de los territorios que aglutinan a una mayor población, pero que aportan, en proporción, menos diputados.

El sistema ha favorecido históricamente a PP y PSOE, que siempre se llevan la mayor parte del centenar de escaños que atesoran estas provincias. Sin embargo, con la irrupción de los nuevos partidos (Ciudadanos y Podemos) en 2015, se constató una lucha por el último escaño en estos territorios que decidía sobremanera el resultado electoral de las formaciones.

Tanto los de Iglesias como los de Rivera han experimentado que el crecimiento o la caída de escaños en estos territorios acababan por decidir su resultado global. Aunque las posiciones de PSOE y PP son, de momento, incuestionables en estas circunscripciones, el destino de los últimos escaños han terminado por decidir la fuerza de Podemos y de Ciudadanos, en detrimento de la formación del bipartidismo con la que comparten espacio ideológico.

Cs sacó un 31% de sus escaños en estas provincias

El primer ciclo electoral en este sentido se da en los comicios de junio de 2016, uno de los primeros escenarios fragmentados que rompieron con la dinámica bipartidista. En esta convocatoria, Podemos logra ser la tercera fuerza política del país, a menos de 20 escaños de los socialistas, que ese año alcanzan su suelo electoral histórico con 85 diputados.

Unidos Podemos obtuvo 15 escaños en estas pequeñas provincias en 2016, es decir, consiguió representación en la gran mayoría de las 26 provincias que reparten entre dos y cinco escaños cada una. Los de Iglesias lograron restar voto a los socialistas y consiguieron llevarse el último escaño en la mayoría de estas circunscripciones. Sin embargo, Ciudadanos solo consiguió representación en tres de estas pequeñas provincias (Cantabria, Castellón, Valladolid), haciéndose con solo tres diputados. Su resultado a nivel estatal fue de 32 escaños.

Esta merma de escaños, a favor de una formación emergente, del partido hasta entonces hegemónico en el denominado espacio progresista se dio en el espacio conservador en abril. Unidas Podemos solo logró obtener representación en cuatro de estas pequeñas provincias (Araba, Navarra, Huelva y Castellón), y la distancia con el PSOE, que fue ganador de las elecciones, se amplió en más de 80 escaños.

Sin embargo, Ciudadanos sacó 18 escaños en estas circunscripciones (sin contar con Navarra, donde se presentó en coalición con UPN y PP bajo las siglas de Navarra Suma), llevándose en la mayoría de estos territorios el último escaño, en detrimento del PP, que perdió buena parte de sus apoyos en estos territorios. De los 57 parlamentarios que los de Rivera obtuvieron en abril, un 31% provienen de las provincias de menos de 650.000 habitantes.

Las encuestas pronostican que Cs podría perder en torno a 15 o 17 diputados, una cifra de escaños muy similar a la que los de Rivera lograron en provincias como Guadalajara, Huesca, Salamanca, Ávila, Zamora, Teruel o Cáceres.

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