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Las cuentas de Andalucía PP y Cs revisarán las ayudas para igualdad en Andalucía tras el jaque de Vox al Gobierno

El Ejecutivo andaluz lanza guiños de todo tipo a Vox para que no presenten la enmienda a la totalidad, pero defiende por el momento, a su manera, la partida para memoria histórica

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Elías Bendodo, consejero de la Presidencia, y Rocío Ruiz, consejera de Igualdad.

El Gobierno andaluz, formado por una coalición de PP y Ciudadanos, se esforzó a lo largo de todo el día en medir muy bien las palabras y el lenguaje en el momento más complicado que afrontan desde la investidura. Todos los sentidos, todo lo que ha hecho hoy el Ejecutivo va encaminado a cambiar la decisión de Vox. El anuncio -que en el momento de publicación de esta crónica no se había rectificado- del partido de ultraderecha, el aliado imprescindible para el Ejecutivo que preside Juanma Moreno (PP), de que presentará una enmienda a la totalidad de los presupuestos dejaría al Gobierno en una situación de lo más precaria y abocaría a Andalucía a la inestabilidad a las primeras de cambio.

Así, los dos partidos que conforman el Ejecutivo se esforzaron, con una sincronización de mensajes e ideas, cada uno a su manera, en presionar y, sobre todo, en seducir a los ultras para que se sienten a negociar lo que llaman el primer presupuesto “no socialista” de la Junta de Andalucía. Así, el consejero de la Presidencia, Elías Bendodo (PP), y la consejera de Igualdad, Rocío Ruiz (Ciudadanos), en la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno, entraron de lleno en la lógica ideológica de Vox, quien en numerosas ocasiones ha dejado claro que no quieren en las cuentas ni feminismo ni memoria histórica y democrática, y le concedieron una victoria simbólica, de momento sin traducción presupuestaria concreta, en el primero de esos espacios.

Ruiz, quien por momentos no pareció en su comparecencia una consejera que se pueda llamar a sí misma de Igualdad, habló de chiringuitos ideológicos en su departamento, una terminología muy del gusto de Vox, que lo que pretende es que se extienda para, con ello, cambiar los marcos de discusión y superar la lógica de igualdad que impulsa el feminismo.

Estas fueron algunas de las frases de Ruiz, rendida a la lógica ideológica de la ultraderecha que es antifeminista. “Había un sesgo importante y había cuentas muy poco transparentes. Ha habido mucho descontrol y mucha rigurosidad”. “Hay subvenciones que se han dado con criterios poco transparentes, poco rigurosos. Contra eso siempre vamos a luchar, nosotros queremos que el dinero vaya directamente a las víctimas”.

“Lo que Vox reclama es que no haya más chiringuitos políticos pagados con dinero público, y nosotros somos los primeros que no queremos eso porque somos el Gobierno de la regeneración, el cambio y la transparencia”. “Hay asociaciones que trabajan muy bien con rigor y solidaridad por las mujeres, de hombres y de mujeres, pero vamos a hacer una política de evaluación de todas las subvenciones que se den”. “Estamos esperando que [Vox] se siente con nosotros y que digan lo que quieren”.

Bendodo tampoco habló de igualdad y de feminismo, sino que se limitó a decir que ningún grupo representado en la Cámara andaluza está en contra de la lucha contra la violencia de género. “Vox habla de eliminación de chiringuitos ideológicos y de la utilización partidista de la violencia de género. Y en esos casos nos tiene como aliados”, manifestó el consejero de Presidencia, para, a continuación, añadir, que considera necesario “sacar del debate político” el tema de la violencia de género.

Memoria histórica

El consejero, mano derecha del presidente Juanma Moreno, defendió, a su manera, la partida para memoria histórica y democrática, cuestionada, al igual que las subvenciones a colectivos feministas, por los ultras. Por un lado, destacó que el compromiso del PP es reformar la actual normativa y convertirla en una Ley de Concordia e indicó que el Gobierno andaluz comparte con Vox su rechazo a la politización de la Memoria Histórica. Y, por otro lado, dijo que las prioridades del presupuesto se centrarán en las exhumaciones e identificaciones genéticas, cuestiones recogidas por ley, y que vienen a refrendar las palabras del Papa sobre que “una sociedad no puede sonreír al futuro teniendo a sus muertos escondidos”.

Por la tarde, en el Parlamento de Andalucía, Bendodo prosiguió con su estrategia de seducción de Vox, la misma que le funcionó en la última crisis, cuando el partido ultra puso en cuestión la reforma fiscal de PP y Ciudadanos, y defendió su legitimidad ideológica y democrática.

Dijo el consejero de la presidencia, en un mensaje a la izquierda -PSOE y Adelante Andalucía- lo siguiente: “El presupuesto va a recibir las mejoras del grupo de Vox, estoy convencido. [Quiero decirles] que no se consideren ustedes -los partidos de izquierda- mejores, ni con mas derechos ni con más reconocimiento social que el grupo de Vox. Es un partido igual de democrático que ustedes, exactamente igual, que tiene el respaldo de muchos miles de andaluces por tanto hay que respetarlos con la misma seriedad con la que ustedes hablan de los demás grupos. Por tanto, eso se lo pediré a todos ustedes”.

Dos escenarios

Tanto Bendodo como el vicepresidente Marín, además, de seda, de miel para los oídos de Vox, ofrecieron también algo de hierro, de firmeza e instaron a los ultras a no presentar la enmienda a la totalidad, lo que implicaría la devolución del presupuesto. El plazo para presentarla expira el próximo jueves, día 6, a las doce de la tarde. Bendodo advirtió a Vox que no puede “frustrar” el proyecto de “cambio” y que debe valorar si contribuye, de la mano de PSOE y Adelante Andalucía, a una "posible vuelta al pasado”.

Si PP y Ciudadanos convencen a los ultras y estos no presentan en plazo la enmienda, se abrirá otro tiempo, que podría desembocar en la aprobación del presupuesto, el próximo 18 de julio en el Parlamento de Andalucía.

Si Vox lleva el pulso hasta el final, metería al Gobierno andaluz en un lío bien serio

Si, por el contrario, la presentan, se devolverían las cuentas, se prorrogarían las anteriores, las que votaron PSOE y Ciudadanos a finales de 2017, y el Gobierno se metería en un lío bien serio, hasta octubre, cuando se le abre la ventana al presidente Juanma Moreno para poder tener el comodín de la convocatoria electoral del que hoy carece -el Estatuto de Andalucía impide que se hagan antes de un año de la anterior disolución, salvo que no se elija un presidente en dos meses, lo que no es el caso-. Bendodo es bien consciente de los riesgos que tiene, para ellos, este escenario, que les dejaría en una situación de interinidad hasta el otoño: “Un presupuesto es fundamentalmente un mensaje de estabilidad y de confianza a la sociedad y a los empresarios”.

“Vox tiene dos opciones: sentarse nuevamente con el Gobierno para seguir avanzando en construir un presupuesto de todos, o sumar sus votos a los de PSOE y Podemos”, agregó Bendodo. El consejero manifestó que para poder sentarse con Vox, “no hay que presentar la enmienda a la totalidad”. Luego agregó que “si la voluntad de negociación existe, como ha manifestado Santiago Abascal aquí está la mano del Gobierno para sentarnos a negociar ya”. “Aceptamos el guante”, apostilló el consejero.

Abascal había dicho en una entrevista en Esradio por la mañana lo siguiente: “Que nadie se alarme, PP y Ciudadanos tendrán que sentarse a negociar los presupuestos. Las enmiendas a la totalidad se negocian”, según recoge Europa Press.

“Cuando se presenta una enmienda a la totalidad ya no hay nada negociable”, le replicó, en la misma línea que Bendodo, el vicepresidente Marín, en La Sexta. Marín censuró también que Vox “no conoce el procedimiento”. “Hay una confusión muy grande en esta formación”, agregó. “Si llega al Parlamento, la enmienda tendrá que votarse la semana que viene”, en concreto, el 12 de junio, tres días antes de la constitución de los ayuntamientos.

Marín instó a Vox a “sentarse con el consejero de Hacienda, Juan Bravo. El Gobierno ya se ha sentado a negociar y todo el mundo ha tenido el fin de semana para estudiar el Presupuesto”. “¿Por qué no sentarnos nuevamente si ya lo hemos hecho?”, se preguntó, de manera retórica, el vicepresidente.

Confianza en Vox

Tanto en público como en privado, el Gobierno y sus miembros, tanto de PP como de Ciudadanos, mantienen plena confianza en que las negociaciones acabarán por llegar a buen puerto y que todo lo sucedido no supera la categoría de farol de Abascal, más interesado en presionar a Pablo Casado y Albert Rivera, líderes del PP y Ciudadanos respectivamente, que en cargarse, por escribirlo en llanas palabras, el autodenominado “Gobierno del cambio”, el primero no socialista de Andalucía.

Así, Bendodo destacó que, “hasta ahora”, Vox en Andalucía "ha demostrado ser también una parte muy importante del cambio histórico”. “Tengo confianza porque así me lo ha demostrado, estando sus dirigentes cargados de sentido común y altura de miras” en lo que va de legislatura. Bendodo recordó que Vox apoyó la reforma fiscal aprobada por el Gobierno andaluz y que se sumó también al acuerdo entre PSOE, PP y Cs para la renovación de los órganos de extracción parlamentaria. "Estoy seguro de que no habrá dos sin tres", remachó. Y Marín, coordinado con Bendodo, rechazó que Vox sea un compañero molesto de viaje porque “hasta ahora se ha comportado y ha actuado en el Parlamento de Andalucía de forma razonable”.

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