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El Defensor del Menor en Andalucía detecta falta de pediatras en algunas zonas, sobre todo rurales

"Persisten las carencias de atención pediátrica que han despertado demandas vecinales de muchas zonas rurales andaluzas", asegura el Defensor en su informe del año pasado sobre los menores

Pediatra./ EUROPA PRESS
Un pediatra atiende a un niño./ EUROPA PRESS

raúl bocanegra

El Defensor del Menor en Andalucía, Jesús de Maeztu, entregó esta semana a la presidenta del Parlamento el informe que elabora cada año sobre la situación de los menores en la Comunidad. En él, además de alertar con énfasis sobre el daño que un mal uso de internet puede causar en los pequeños, ese recoge un asunto que va camino de convertirse en estructural, si no se remedia: la carencia de pediatras en las zonas rurales.

"Persisten las carencias de atención pediátrica que han despertado demandas vecinales de muchas zonas rurales andaluzas. La escasez de pediatras disponibles es, en la mayoría de los casos, el impedimento para la dotación de las plazas, lo que conlleva a que los facultativos de familia asuman la función de atención a los menores de edad", escribe el Defensor.

"La carencia de pediatras en el ámbito de la Atención Primaria, más acusadamente en el rural, ha estado muy presente en esta anualidad", se lee en el informe. El Defensor da una serie de ejemplos: "Falta en el Centro de Salud de Loja; en Roquetas de Mar; Mairena del Aljarafe; en Almorrón; la insuficiencia de su número en un centro de salud en Jaén; esta misma causa propició que la defensoría recomendara que se valorara el desplazamiento de un pediatra al Consultorio de Peñaflor en una determinada franja horaria, de manera que a la actividad de control del niño sano y vacunación se le añada la de consultas programadas, que se solventó mediante la asignación de una consulta atendida por los pediatras de la Unidad de Gestión Clínica".

Agrega el Defensor: "Dejando al margen algunas localidades en las que la demanda no justifica la dotación del centro sanitario con un especialista de esta categoría y debe atenderse la misma con una gestión compartida de los recursos disponibles, la mayor parte de las veces la pretensión está justificada".

Internet y menores

En el informe de este año, el Defensor ha dedicado un capítulo a una cuestión que le preocupa particularmente: el acceso de niños y adolescentes a material pornográfico en internet. Maeztu subrayó los riesgos que para las personas menores de edad se derivan del mal uso de Internet, que puede perjudicar su desarrollo y su formación, además de vulnerar algunos de sus derechos fundamentales como son la intimidad, el honor, o la propia imagen, e incluso pueden ser objeto de acoso.

Entre los efectos negativos que causa a niños y adolescentes, el Defensor del Menor señaló que "el consumo de pornografía cosifica la figura de la mujer e incrementa el riesgo de agresiones y violencia sexual; puede crear dependencia en el consumidor; puede afectar a la socialización de los menores de edad; genera una relación desigual entre el hombre y la mujer, quedando esta última reducida a objeto sexual disponible y puede llevar a adolescentes y jóvenes a creer que deben emular las practicas que han observado y a fomentar la prostitución".

En definitiva, "los nefastos efectos de la pornografía existente en internet afectan a jóvenes que aún no tienen madurez psicológica, que pueden acceder de un modo fácil a miles de páginas, no siempre de forma voluntaria, de manera anónima, generalmente gratuita, sin ningún tipo de control y cada vez a edades más tempranas".

Como soluciones, el Defensor aludió a medidas "que impidan, o cuanto menos, dificulten, el acceso de los menores a este tipo de contenidos", pero sobre todo hizo hincapié en "educar en un uso responsable de las TIC". "El recurso más efectivo para evitar el acceso de menores a material pornográfico en Internet es la educación, tanto de familias como de la escuela", considera Maeztu.

El Defensor abogó "por superar la brecha digital entre adultos y menores y fomentar el diálogo" y también "establecer una reflexión con el alumnado sobre los riesgos de este consumo, con el objetivo de contar con una educación adecuada sobre las relaciones afectivas y sexuales". "El problema es que para muchos niños, niñas y adolescentes, la pornografía en Internet se ha convertido en su principal fuente de información y educación", remachó Maeztu.

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