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La democracia borbónica Alberto Lardiés: "La democracia borbónica está agotada"

Alberto Lardiés compendia en su nuevo libro los casos que en los últimos años han desvelado la impunidad de la que gozan la monarquía y las élites económicas, mediáticas y judiciales del régimen del 78. Su conclusión es contundente: "regenerarse o morir".

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Alberto Lardíes, autor de La democracia borbónica.

Alberto Lardiés, a sus 35 primaveras, ya ha hecho el viaje al revés que muchos periodistas añoramos. Después de más de una década escribiendo sobre política en la capital en diferentes medios (ABC, El imparcial, La Gaceta de los Negocios, Vozpópuli, El Español o The Objective) se ha decidido a mudarse, de vuelta, a una ciudad más pequeña, ahora con su mujer y su hijo de apenas un año, y a escribir solo lo que él quiera. No se queja de la libertad que ha tenido pero cuando escribes de política, dice, "al final escribes siempre lo que otro quiere que escribas" y esta frase, como su decisión, da para pensar un rato.

La democracia borbónica es su primer libro en solitario y lo define como "lleno de verdad" y apto para "desde el más marxista hasta el más liberal, porque en cualquier caso solo denuncio que las cosas no son justas y la justicia la queremos todos", afirma como si nada desarmando la lógica de los bloques de un plumazo. Más allá de las definiciones, su libro es valiente y se atreve con lo más difícil: con el poder y con nuestro olvido de sus abusos. Se titula La democracia borbónica. Se subtitula: "De cómo las élites se reparten el poder y el botín". Concluye que "la democracia borbónica está agotada y que regenerarse o morir, es la cuestión".

La monarquía

Déjeme que le haga de abogada del diablo… Dice usted que "la transición consagró que la legitimidad monárquica esté por encima de la legitimidad democrática" y ¿no le parece normal que el rey que nos sacó de la dictadura quisiera garantizar su culo por encima de todo?

Me parece lógico que él quisiera salvarse, incluso que entonces se lo permitieran, dadas las circunstancias. Lo que no me parece lógico es que hoy día la gran mayoría de partidos no quiera cambiar eso. Además, el problema es más profundo, porque al final este fenómeno sobre la legitimidad sirve para equiparar monarquía y democracia, cuando no son sinónimos, ni mucho menos.

Monarquía parlamentaria a cambio del final del Franquismo. No fue un trato malo ¿no le parece?

No fue un trato justo. Si yo secuestro a alguien, aceptará cualquier cosa para salir del agujero donde esté secuestrado, aunque sea indigno o injusto. Eso le pasó a la libertad en España.

¿Por qué dice usted que la monarquía está sobreprotegida si Urdangarín está en la cárcel?

Esa es la pregunta del millón. Parece que porque Urdangarín acabó en prisión, la Corona no es intocable en España. No olvide que acabó en la cárcel el tipo que le salía más gratis a los Borbones.

¿Qué pasa con la infanta Cristina? ¿Dónde quedó la presunta implicación de la Casa del rey en Nóos? Lo que denuncio con más ahínco en el libro sobre dicho caso es cómo el Ibex 35, en concreto Telefónica y La Caixa, han protegido y aún protegen al matrimonio, mediante sueldos millonarios y puestos rimbombantes.

Pone usted como ejemplo el caso Corinna ¿Cree que el rey Juan Carlos también debería estar entre rejas?

Creo que hay elementos de sobra para que al menos se sentase en un banquillo, me da igual que fuera judicial o político, para dar explicaciones. Es tremendo lo que ha ocurrido en España con el escándalo de las cintas de Corinna. Al mismo tiempo, se cerró en falso en la Audiencia Nacional y el bipartidismo y Ciudadanos lo enterraron en el Congreso.

Y al Congreso solo fue a dar explicaciones el director del CNI, que es amigo personal de Juan Carlos I y que es parte implicada en el caso porque Corinna lo acusa de cosas nada edificantes. Sanz Roldán fue al Parlamento tras pactar su versión con Zarzuela y Moncloa. Dio las explicaciones en una comisión que es secreta, una comisión cuya mera existencia supone una auténtica anomalía democrática. Era muy sencillo, solo había que preguntar a una testigo de cargo, a Corinna, si todo lo que decía era verdad. Se enterró el caso en todos los frentes, también en el mediático, pese a que el emérito aparecía señalado por ocultar dinero en el extranjero o por cobrar comisiones. Pero la cosa se enterró. Y aquí paz y después gloria.

Usted relaciona a la Corona (tanto a Juan Carlos I como a Felipe VI) con las grandes empresas del Ibex 35; ¿tiene pruebas?

Las reuniones del extinto Consejo de Competitividad se celebraban en la sede de Telefónica. Ahí están los viajes con empresarios por el Golfo Pérsico y por otras latitudes. Y no olvidemos el oscuro caso de aquel Fondo Hispano-Saudí, que fue un invento de Juan Carlos I y el rey de Arabia Saudí para que las grandes empresas del Ibex 35 aportasen 20 millones de euros que nadie sabe dónde han acabado.

Usted acusa a Pedro Sánchez de haber incumplido su promesa de publicar los nombres de quienes se acogieron a la amnistía fiscal para proteger a la Casa real: ¿a quiénes protegió?

Creo que protegió a Juan Carlos I. No puedo demostrarlo, pero hay al menos un indicio: varios familiares del emérito sí se acogieron a la amnistía fiscal. En todo caso, Sánchez protegió, como hizo el PP, a un montón de millonarios que tenían el dinero fuera de España.

En cualquier caso las Casas Reales son así, se autoprotegen, ¿no le parece?

Las monarquías se autoprotegen. Las diferentes casas reales han demostrado un gigantesco instinto de supervivencia. Me parece normal. Cualquier ser vivo hace lo mismo. Lo que no es normal es que no se legisle para impedir esa opacidad y favorecer la transparencia. Los súbditos ingleses, tan monárquicos ellos, saben hasta cuánto se gasta en cafés su Reina. Nosotros no lo sabemos.

Nosotros sabemos que hay un presupuesto oficial de 8 millones de euros, pero que hay varias trampas presupuestarias para que al final la monarquía nos cueste unos 60 millones de euros. Y no sabemos cuánta es la fortuna que tiene la Casa del rey. Ni dónde oculta o guarda su dinero. Juan Carlos I deslizó, en una famosa entrevista, que podrían ser 2.300 millones de dólares. El empresario De la Rosa dijo en una conversación grabada que Juan Carlos I ocultaba hasta 300 millones de euros. Nos lo tenemos que imaginar.

El bipartidismo

 Cuenta "la voladura controlada" que hizo El País para no hundir a Pedro Sánchez por los plagios de su libro y su tesis, cómo "los jueces amigos" del Tribunal Supremo salvaron a Casado de su máster regalado, los enchufismos en las instituciones, las puertas giratorias con Telefónica como principal… ¿Qué le hace pensar que si en lugar de dos son cuatro o cinco no van a seguir haciendo lo mismo?

Quiero pensar que la llegada de nuevos partidos pueda provocar que al menos se suba el listón para vigilar todas esas trapacerías. Pero no soy optimista. El otro día vi el debate de Montero y Arrimadas. Évole les preguntó por el 15-M. Creo que fue Arrimadas la que recordó que el 15-M pedía, entre otras cosas, cambios en la ley electoral para que hubiera listas abiertas, cambios para que los políticos dejasen de tener privilegios como los aforamientos o el enfuchismo y cambios para que los partidos no eligiesen a los jueces del Poder Judicial. Ocho años después, todo eso sigue igual. Es descorazonador.

Pero soy especialmente duro con el bipartidismo, porque PP y PSOE han tenido el poder para cambiar las cosas y no lo han hecho. A Podemos y a Ciudadanos no se les puede afear que no hayan intentado algunos cambios en la ley electoral o en la forma de designar puestos como los consejeros de RTVE. De hecho, en eso hasta estaban de acuerdo. Pero las mayorías son las que son.

PP y PSOE, tanto monta, lo bloquean todo. Y se ayudan cuando conviene, pese al griterío en la tribuna del Congreso. No olvide usted, ni ningún lector, que el actual presidente del Gobierno plagió en su libro (no digo en su tesis, porque ahí creo que no) y el líder de la oposición recibió un máster regalado en la Juan Carlos I. Y no olvide que ni uno ni otro van a dar explicaciones en sede parlamentaria porque así lo pactaron PP y PSOE.

Dice usted que no se habla de los corruptores. Háblenos. ¿Quiénes son?

Siempre digo que con la corrupción pasa como con las peleas: no la hay si uno de los dos no quiere. Aquí se pone siempre el acento en los políticos, pero no en los constructores que los han sobornado. Los señores del ladrillo han pagado comisiones sin freno a los partidos. Pero no salen tanto en los telediarios.

El dinero cobrado bajo manga por los corruptos no venía del cielo, sino de grandes empresas del Ibex 35. ¿Quiénes son? Según los papeles de Bárcenas, grandes grupos constructores que todos tenemos en la cabeza como OHL o FCC. Y la cosa en España está de tal manera que si digo nombres concretos de empresarios, igual acabo en la cárcel. No me apetece. Recuerde que en España lo pasan peor los que se atreven a denunciar la corrupción que los corruptos.

¿Por qué nunca vimos el contrato del rescate bancario de 60.000 millones? El presidente del Eurogrupo me dijo a un micrófono, delante de una cámara de televisión, que los bancos tendrían que devolverlo aunque fuera en el futuro. ¿Lo devolverán?

No van a devolver ni un euro, creo yo. A no ser que llegue al gobierno alguien que les obligue a ello. No vimos el contrato porque todo fue un engaño enorme. Todos los españoles pagamos la factura porque en España funciona eso de que se privatizan los beneficios pero se socializan las pérdidas. Si yo mañana monto un negocio y me va mal, nadie va a socorrerme. Si eres un banco, te socorrerán para salvar eso que llaman "el sistema". Es un negocio perfecto. Nunca se pierde.

¿Puede demostrar que las empresas del Ibex 35 tienen 1380 filiales en paraísos fiscales pare evadir impuestos? ¿Cómo es posible que nadie trate de recaudar tantísimo dinero?

Hay un informe del Observatorio sobre Responsabilidad Corporativa que lo demuestra. La transparencia de Ibex 35 brilla por su ausencia. El Banco Santander o ACS tienen multitud de filiales en medio mundo. Nadie lo persigue. Se mira para otro lado. ¿Por qué? Porque los organismos supervisores y reguladores no tienen tiempo ni ganas de hacerlo. Porque el poder, con mayúsculas, está en ese Ibex 35.

¿Por qué el Tribunal Supremo rectificó para librar a los bancos de pagar el impuesto de las hipotecas?

Porque la banca es intocable en España. Dices esto y te etiquetan como un comunista peligroso. Oigan, ahí están los datos. Yo solo se que muchos, muchísimos jueces del Supremo acaban impartiendo cursos en las fundaciones afines a la banca. Lo más curioso de ese caso, con todo, es que el Supremo afirmó que revisaba la sentencia que daba la razón a los clientes por "la enorme repercusión económica y social". Se olvidaban los jueces de esa máxima que de fiat jutitia, et pereat mundus: "que se haga justicia aunque perezca el mundo". La que pereció fue la justicia en sí misma.

Los medios 

PP Y PSOE maniobraron para ayudar al duopolio televisivo, según usted. ¿Cómo hicieron eso?

Ambos gobiernos, primero el de Zapatero y luego el de Rajoy, favorecieron las condiciones necesarias para permitir las fusiones de las grandes cadenas de televisión. Y PP y PSOE acabaron con la publicidad en TVE, de forma que los grandes grupos tienen más porciones del pastel publicitario. En el libro lo detallo mucho.

¿Cómo se controla a la prensa incómoda, según sus averiguaciones?

Por la vía del chantaje. El chantaje que se hace con la publicidad. Si te pasas de la raya, te retiro la publicidad. Lo hacen los políticos y, sobre todo, las grandes empresas.

En los correos de Blesa hay una anécdota maravillosa de cómo Cajamadrid amenazó con retirar la publicidad a Telecinco por un chiste sobre la caja que aparecía en la serie Los Serrano. Es que es de risa. Pero hablamos de algo muy serio.

¿Y no es verdad que el máximo problema de falta de independencia de los medios está más relacionado con la crisis que con otra cosa?

Son cosas relacionadas. Los medios atraviesan graves dificultades económicas. Y, por ello, son más dependientes del poder económico. Si un medio dispone de suficiente financiación, sea por el dinero de sus dueños o por las aportaciones de sus lectores, está en mejores condiciones para ser libre.

Al grupo Prisa le pega fuerte…

Le pego fuerte, en efecto, a los gestores del Grupo Prisa, pero nunca a sus periodistas. Y no por corporativismo, sino porque conozco el oficio por dentro y los héroes de la libertad escasean en todas partes.

Eso sí, el Grupo Prisa representa como ninguno el maridaje entre el poder político y el poder mediático. Ahí están, por poner un ejemplo, los rescates económicos que favoreció Soraya Sáenz de Santamaría, gran amiga de Juan Luis Cebrián, y el consiguiente tratamiento a esta política en El País. Negar esa relación es como negar el movimiento de rotación de la tierra.

Se llega a atrever con Villarejo. En una línea, ¿quién es?

La mejor imagen de la corrupción del sistema. Un tipo que era empresario, policía y espía al mismo tiempo. Además de ser, por cierto, el mayor suministrador de exclusivas periodísticas durante años.

La operación Cataluña contra los independentistas, el caso Kitchen para espiar a Bárcenas y proteger a Rajoy, las filtraciones falsas para hundir a Podemos… La ciénaga es enorme, ¿verdad?

Es descomunal. Y lo peor es que la gente normal, incluidos usted y yo, no tenemos memoria. Aquí un gobierno utiliza a las cloacas policiales y a toda una brigada patriótica para hundir a Podemos, para desacreditar a los independentistas y para proteger a Rajoy, y no pasa nada. Nadie se acuerda. Todo es fugaz en estos tiempos. Los políticos lo saben. Ahí está la llave de su impunidad.

Con el Procès también se aventura. Habla de "la gran ficción de la separación de poderes". Descríbala en corto.

En pocas palabras, creo que el Tribunal Supremo y el Tribunal Constitucional han demostrado con creces a quiénes deben sus cargos.

Para terminar, quiero preguntarle si cree que tiene arreglo; ¿lo tiene?

Lo tiene. Lo tiene porque, pese a todo lo que pueda parecer, confío en que la gente puede empujar a los políticos. ¿Un ejemplo? El 8-M feminista. Confío en que, como decía antes, se va a ir subiendo el listón para vigilar al Poder. Además, hay que confiar, porque si no, no merecería la pena luchar. Si no confiase, no hubiera escrito este libro.

Por cierto ¿no le da miedo haberlo escrito? ¿No significa cerrarse muchas puertas?

Solo hay que tener miedo al propio miedo. Quizás vaya a perder a algún amigo en el PSOE… Pero bueno, con este libro solo he pretendido ser justo.

Y, por último, con todo eso en la cabeza a los 36 años ¿no le dan ganas de irse a vivir a otro país?

Oiga, los 36 los cumplo en septiembre… (risas) No, bromas aparte, me quedo aquí, pese a todo.

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