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Un desconcertante Sánchez afronta la investidura sin "socios preferentes" y apelando a su victoria

Ha pasado la semana desaparecido viendo como se posicionaban el resto de partidos sin mantener contactos. PP y Ciudadanos mantienen su voto en contra e Iglesias condiciona su apoyo a un Gobierno de coalición. No da pistas sobre cómo va a conseguir los apoyos y mantiene que los españoles dejaron muy claro que quieren que gobiernen los socialistas.

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El rey Felipe VI saluda al líder del Partido Socialista PSOE, Pedro Sánchez, en el Palacio de la Zarzuela. - EFE

La actitud de Pedro Sánchez esta semana ha desconcertado a propios y extraños. Vació su agenda y desapareció completamente del foco de la actualidad y nadie sabe concretar a qué ha dedicado estos días. No ha mantenido contactos con los principales dirigentes de las distintas formaciones políticas de las que necesita el apoyo para su investidura y se ha limitado a contemplar cómo se posicionaban el resto de partidos.

Este jueves, tras ser propuesto por el rey, finalmente compareció ante los medios de comunicación -durante todo el día se dijo que no lo haría- para sembrar aún más desconcierto con su posición. Sánchez ni miró a la derecha ni a la izquierda, ni habló de "socios preferentes", ni hizo guiños a una formación política o a otra. Sólo lanzó dos mensajes: quiere buscar el mayor consenso posible, y sólo hay un camino, "gobierna el PSOE o gobierna el PSOE", dijo.

Por ello, desde la suficiencia de la victoria electoral conseguida en las elecciones generales, dijo que él personalmente buscará el acuerdo con los tres grandes partidos -PP, Ciudadanos y Unidas Podemos- y, "en otro formato", también lo intentará con el resto de fuerzas parlamentarias.

Restó importancia a que PP y Ciudadanos hayan anunciado su voto en contra, o que Unidas Podemos condicione su apoyo a un Gobierno de coalición. Sánchez se limitó a exponer los cuatro objetivos de su mandato: transición ecológica, impulso a la digitalización de la economía, la lucha contra la desigualdad y el fortalecimiento del proyecto de Europa. Añadió que estos retos necesitan grandes consensos y apeló a todos a buscarlos.

Y tampoco dio importancia excesiva al posicionamiento de Unión del Pueblo Navarro ni al conflicto con el Gobierno en esta Comunidad Foral, dando a entender que no consideraba decisivo este apoyo pese a las cuentas del número de diputados que se están echando por todas las esquinas.

Sánchez vino a decir que ha ganado y que le toca gobernar y que, además, quiere que sea rápido. Para algunos la fortaleza de esta estrategia puede estar en que, si no logra salir investido presidente, forzaría un adelanto electoral que hipotéticamente favorecería a los socialistas, pero desde Ferraz y desde La Moncloa se aseguran que siguen sin contemplar esa posibilidad.

Lo cierto es que el hecho de que Pedro Sánchez no se haya puesto en contacto con ninguna formación a estas alturas ha levantado ampollas entre los partidos. Una veterana diputada comentaba en el Congreso que es la “primera vez” que un candidato a la investidura pone en marcha la ronda de consultas con el rey sin haber llamado a ningún representante político.

En este sentido, existe el convencimiento mayoritario de que se puede tratar de una estrategia de los socialistas para elevar la presión apuntando a un escenario de elecciones si fracasa la investidura para no tener que pactar los apoyos y que los partidos lo apoyen a cambio de nada y con el pretexto de evitar unos nuevos comicios. "Parece que Sánchez nos quiere enseñar el precipicio", aseguran fuentes parlamentarias.

Además, la ronda de contactos ha servido para que las formaciones marquen sus posiciones y clarifiquen sus exigencias de cara a las negociaciones, unas negociaciones donde tienen mucho peso los vetos cruzados entre los partidos. Desde Coalición Canaria se muestran dispuestos a facilitar una investidura de Sánchez siempre y cuando no alcance ningún tipo de pacto con Unidas Podemos, aunque los de Iglesias no entren en el Gobierno. Sánchez parece ver todo esto sin demasiada preocupación,.

El "no" del PP y Ciudadanos

Por su parte, Pablo Casado aseguró que el PP no va a apoyar la investidura de Sánchez ni va a facilitar con su abstención que lo sea", dijo en la rueda de prensa posterior en el Congreso. Las razones esgrimidas por Casado para no facilitar la investidura del actual presidente en funciones son diversas: no confían en el plan económico de los socialistas, se opone a su diálogo con Catalunya, critica que éste no tenga en cuenta al principal partido de la oposición en grandes materias y por último, porque considera "que Sánchez no tiene un proyecto para España".

El líder 'popular' cree que el presidente en funciones ya tiene asegurada la investidura "con sus socios" -ya sea mediante apoyo de Unidas Podemos y los socios de la moción de censura o abstención de Cs- y no cree que sea posible "una situación de bloqueo" que vaya a obligar a repetir las elecciones generales. El líder del PP considera que la alternativa de Gobierno con las fuerzas independentistas es "muy negativa", por lo que confía en que esa no sea la opción elegida por el presidente.

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera también se ha mostrado en contra de facilitar la investidura: "Haremos una oposición firme al Gobierno", ha dicho el catalán al inicio de su intervención. Sin embargo, ha instado al presidente en funciones a formar Gobierno cuanto antes. "Sánchez es el único candidato que puede formar Gobierno, le pido por respeto que lo forme", ha subrayado el líder de la formación naranja, destacando que se ha de constituir un Gobierno en las próximas semanas: "Le pedimos a Sánchez que no se demore, sin Gobierno no se pone en marcha la institución y el parlamento español. A Sánchez le corresponde mover ficha".

El líder de Cs no ha sido específico sobre una eventual abstención de su partido, en segunda votación, a la investidura del socialista -sin aludir específicamente a ello- porque considera que Sánchez se entenderá "con sus socios podemitas" y el resto de fuerzas.

Iglesias dice que sin coalición, no hay apoyo

Pablo Iglesias apuesta todo por el Gobierno de coalición con el PSOE. El grupo confederal de Unidas Podemos no apoyará una investidura del candidato si los socialistas no ceden ante esta fórmula. Los portavoces de los partidos que forman el grupo – menos Alberto Garzón – han transmitido esta intención al rey y aseguran que así se mantendrán. Desde el entorno del secretario general de Podemos explican que no tienen miedo a un adelanto electoral: si no hay Gobierno de coalición creen que Sánchez intentará formar Gobierno con Ciudadanos y que esto pasaría factura a Pedro Sánchez.

Desde Unidas Podemos desconfían cada vez más de las intenciones del dirigente socialista. Iglesias ha afirmado este miércoles que es “evidente” que Sánchez está buscando el apoyo de Albert Rivera, aunque Ciudadanos siga rechazándolo. Un ejemplo de este camino son los ejes sobre los que Sánchez buscará el apoyo del resto de formaciones: transición ecológica, impulso a la digitalización de la economía, lucha contra la desigualdad y fortalecimiento del proyecto europeo. Son ejes que podría apoyar cualquier partido y que casi que encajan más con las principales reivindicaciones de Ciudadanos que de Podemos. De hecho, Iglesias ya ha avanzado que las primeras medidas que pedirá a Sánchez tienen más que ver con políticas económicas y laborales como una reforma tributaria, la subida del SMI a 1.200 euros o la reducción de la jornada laboral a 34 horas.

Fuentes cercanas a Iglesias reconocen que siguen a la espera de cualquier movimiento de Sánchez y que siguen “igual que ayer” e “igual que hace mucho tiempo”. Critican que los socialistas se intenten ganar a Ciudadanos valorando que vuelve a haber “un enfrentamiento entre lo que quiere la militancia del PSOE y o que quieren sus dirigentes”. Podemos cree que si Sánchez no cumple y no hace caso a sus votantes tras el ‘con Rivera no’ se podrá recuperar votos en la izquierda en el caso de que se adelanten elecciones. Por eso insisten en que, a pesar de la debacle del 26-M, no hay ningún miedo ante otra cita electoral.

Finalmente, el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) ha puesto sobre la mesa uno de los temas recurrentes de las negociaciones de investidura: la financiación en infraestructuras, en este caso para Cantabria. Desde JxCat aseguran que darán su apoyo a quien esté dispuesto a liderar una negociación para resolver el conflicto territorial en Catalunya, asumiendo que es un problema de “naturaleza política”.

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