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Desescalada El Gobierno se mantiene en extender los ERTE al 30 de septiembre y hasta final de año sólo para algunos sectores

Plantea rebajar la exención de la cuota empresarial y también flexibilizar algunas condiciones que había hasta ahora. La patronal rechaza la propuesta y los sindicatos la ven insuficiente y exigen que se mantengan en los mismo términos.

Gobierno y agentes sociales firman el acuerdo para prolongar los ERTEs
Momento de la firma entre el Gobierno, los sindicatos y la patronal del acuerdo alcanzado en el marco del diálogo social para ampliar al 30 de junio los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo (ERTEs),  EFE

manuel sánchez / alejandro lópez de miguel

Tras una larga reunión de la Mesa de Diálogo social el Gobierno no movió sus posiciones ya conocidas este miércoles: extender los ERTE hasta el 30 de septiembre y hasta final de año sólo en los sectores más afectados por la crisis sanitaria, pero con otras condiciones.

La propuesta del Ejecutivo le pareció insuficiente, aunque negociable, a los sindicatos, que exigen que los ERTE se mantegan en los mismos términos que se pactaron en el primer acuerdo.  La patronal, sin embargo, rechaza tajantemente el planteamiento del Ejecutivo por dos motivos fundamentalmente: pide llevar todos los ERTE hasta final de año y, además, que se mantenga la exención de la cuota empresarial a la Seguridad Social actual, lo que el Gobierno, al día de hoy, no le garantiza.

El Ejecutivo ha reconido dificultades de liquidez para mantener el escudo social, y ha puesto toda su confianza en la llegada de los fondos europeos

En este sentido, el Ejecutivo alega claramente "problemas de caja" para poder seguir financiando esa cuota al 70%, como se está haciendo desde que se inició la pandemia, aunque tampoco hay un rechazo definitivo. En varias reuniones ya, según fuentes consultadas, el Gobierno ha reconocido dificultades de liquidez para seguir manteniendo el llamado "escudo social", y ha puesto toda su confianza en que lleguen los fondos europeos.

Para la patronal, ambos temas son cruciales para poder alcanzar un mínimo acuerdo, como ha ocurrido en las otras ocasiones, aunque todavía confían en poder acercar posiciones en próximas reuniones.

Los sindicatos, por su parte, exigen que se mantengan todas las condiciones de los ERTE acordados cuando se inició la crisis sanitaria, lo que tampoco asegura actualmente el Gobierno.

El Gobierno quiere instroducir "elementos de flexibilidad" en los nuevos ERTE

De hecho, algunas voces desde el Ejecutivo ya han advertido de que los ERTE más allá del 30 de junio deben tener "elementos de flexibilidad" en los plazos para mantener las exoneraciones a empresas, y en las medidas de protección a los trabajadores.

Ambas parte seguirán negociando en los próximos días, ya que que urge un acuerdo antes de final de mes y, además, los agentes sociales quieren tener claro cuanto antes el escenario laboral que van a tener que afrontar en los próximos meses.

Teletrabajo y reforma laboral

La urgencia por llegar a un acuerdo sobre los ERTE ha dejado en un segundo planos otros dos temas importantes, que no se trataron en la reunión de este miércoles: la regulación del Teletrabajo y la derogación de la reforma laboral.

Sobre el teletrabajo, el Ministerio que dirige Yolanda Díaz ya ha colgado un borrador de propuesta para consulta pública, sin haber negociado previamente con los sindicatos, que están molestos por esta actuación unilateral. 

En cuanto a la reforma laboral, todo hace indicar que las dos propuestas de reforma pactada entre el Gobierno y Bildu, y que son las que se quieren poner encima de la mesa cuanto antes, tendrán que esperar todavía un tiempo. La patronal es la menos interesada en abordar esta cuestión y, de momento, el Gobierno está más centrado en que se mantenga en la Mesa de Diálogo para llegar a acuerdos en los temas derivados de la crisis sanitaria.

Lo que parece descartado es que se aborde una reforma laboral integral y todo se fía a las negociaciones que haya en torno a un nuevo Estatuto de los Trabajadores, que eran las pretensiones que siempre tuvo Pedro Sánchez para cambiar la reforma laboral de Mariano Rajoy sin derogarla.

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