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Desescalada González pide una tregua de seis meses para dejar la confrontación y conformar un proyecto común

El expresidente del Gobierno pronostica que la crisis se prolongará varios años, "y necesitamos unidad". Reivindica la legitimidad del Gobierno. Ve inviable abrir una reforma constitucional, pero aboga por crear una metodología de pactos.

González sobre mesa de diálogo: "No pasó nada"
El expresidente del Gobierno, Felipe González, en una imagen de archivo. EFE

El expresiente del Gobierno Felipe González, planteó este jueves una tregua a todas las formaciones políticas para "deponer" la confrontación y buscar la "conformación" de un gran proyecto de país para los próximos años.

González, que participó en un desayuno informativo del Forum Nueva Economía, vaticinó que la crisis derivada de la pandemia va a prolongarse durante varios años y no la va a poder afrontar en solitario ni un Gobierno del PSOE, ni un Gobierno del PP. "Necesitamos unidad, porque la realidad ha cambiado para todos, y habrá un antes y un después de esta crisis. Y quienes no sean capaces de verlo comentarán errores muy graves".

El expresidente precisó que no hay mimbres para abrir una reforma Constitucional y, en su opinión, ni siquiera para aspirar a repetir los llamados Pactos de la Moncloa. Pero sí propuso trabajar y buscar una metodología de pactos y fomentar una voluntad de pactar "por el interés general", dijo.

González confesó que le preocupa la crispación "porque dificulta la dinámica de llegar a pactos". Y reiteró: "Los pactos me parecen absolutamente imprescindibles en esta situación. Lo importante es ponerse de acuerdo en un proyecto para varios años. Esto no va a de un Presupuesto, ni de dos; va de muchos años y de tomar medidas para la reconstrucción y salvaguardar la cohesión social".

En este sentido, el expresidente criticó al Gobierno por abusar del decreto ley y pidió que estas reformas pasen por el trámite parlamentario y busquen el mayor consenso posible, "si quieren que tengan posibilidad de permanencia", dijo.

González, no abogó por un Gobierno de concentración, y dependió la plena legitimidad del actual Ejecutivo, aunque confesó que no le gusta su dependencia de partidos que quieren romper España.

Reprocha al Gobierno que abuse del decreto ley y le pide que busque el trámite parlamentario

El expresidente explicó que no habla mucho con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y que se han frustrado "dos o tres citas" en los últimos meses por la crisis sanitaria. Y, al ser preguntado por el grupo de veteranos dirigentes que abogan por un PSOE que recupere sus posiciones más tradicionales, fue tajante: "No me sumaría a la creación de un nuevo Partido Socialista. Los que discrepan tienen que la obligación de decirlo, pero no puede haber una ruptura".

Finalmente, el expresidente quiso agradecer el comportamiento que han tenido los ciudadanos durante el confinamiento y, en especial, de los profesionales que han estado trabajando en primera línea, pero hizo una advertencia: "Para los ciudadanos será más difícil saber lo que tienen que hacer a partir del 21 de junio", y pidió "cuidado y prudencia".

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