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Diada 9 d'Octubre La financiación y el ambiente preelectoral marcan el 9 d'Octubre

Con el valencianismo institucional resituándose en el tablero electoral y un Botànic a la gresca a propósito de la financiación, el pueblo valenciano llega a su día grande. Las entidades sociales reclaman más avances en el autogobierno y el movimiento antifascista llama a la unidad contra la intransigencia.

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Mónica Oltra, Ximo Puig y Antonio Estañcomo representantes del pacto del Botànic. | EFE

El hueso de la financiación vuelve a atragantársele al Gobierno valenciano. El clima anda revuelto entre los socios del Botànic a las puertas de la celebración del 9 d’Octubre, el día grande del País Valenciano. La enésima inyección de liquidez del Estado a la Generalitat vía FLA, conocida en días recientes, así como las declaraciones de Pedro Sánchez dilatando el compromiso de la reforma del sistema de financiación a algún momento inconcreto de los "próximos cuatro años", ha abierto la caja de los truenos en un territorio golpeado por una infrafinanciación crónica y estructural que no parece tener fin.

Los 918 millones entre préstamos y entregas a cuenta llegan tras un ajuste presupuestario del Consell la afectación del cual aún está por explicar. La delicada situación financiera, como ya viene siendo costumbre, se colará sin lugar a dudas en el discurso institucional del president. Aunque a Ximo Puig este FLA le permite respirar para superar la asfixia económica, las inercias dictadas por Madrid erosionan, a los ojos de sus socios botánicos, la imagen de los socialistas valencianos, instalados en su particular conflicto de lealtades. Y es que esta es la quinta Diada consecutiva que el Botànic afronta sin ni tan siquiera un calendario sobre la mesa para abordar la reforma financiera, emblema reivindicativo del pacto de gobierno. El mismo president reconoce que es inasumible esperar cuatro años.

Así las cosas, los valencianos están llamados a participar en una jornada marcada también por el clima electoral de la precampaña. La cita en las urnas para noviembre ha comportado precisamente en el País Valenciano un importante movimiento de tierras con la decisión de Compromís de concurrir con Más Madrid. No han faltado las voces dentro del valencianismo que denuncian la subordinación que implica este matrimonio electoral a unas coordenadas incómodas para un sector de potenciales votantes de la coalición, en tanto que se ha difuminado aquella herramienta de empoderamiento del pueblo valenciano con que se pensó la creación de Compromís.

Desde el punto de vista estratégico, otros analistas políticos ven una jugada inteligente que puede permitirles a los de Joan Baldoví sumar algún escaño más en el Congreso, tras la pérdida de representación que arrojaron los anteriores comicios. La vicepresidenta Mónica Oltra remataba la operación diciendo en una entrevista que "ir con Más Madrid da cosmopolitismo a Compromís". El resultado de las elecciones, sea como sea, determinará el futuro de la formación valenciana, poniendo a prueba la acostumbrada resiliencia con la que la cooperativa política suele liquidar sus resoluciones más arriesgadas.

Por un mayor autogobierno

El del miércoles será un día de celebración y de reivindicación. La entrega de las distinciones de la Generalitat, los actos institucionales y la siempre hostil Processó Cívica protagonizarán la primera parte de la jornada. En los años más recientes, este último acto se ha convertido en un escaparate de insultos, amenazas y asedio hacia las fuerzas de la izquierda política por parte de algunos de los sectores más reaccionarios de la sociedad valenciana. Grupos ultras con simbología fascista, entidades contrarias a la unidad de la lengua y organizaciones de extrema derecha han increpado a los participantes de signo progresista con cánticos como "Catalanistes, terroristes", "Traïdors" o "Som valencians, mai catalans" ante la pasividad policial. Está por ver hasta dónde subirá este año el tono bronco de un acto que el anticatalanismo ha fijado permanentemente en su agenda.

El punto álgido de la jornada vespertina tendrá su epicentro en la plaza de Sant Agustí de València, donde está convocada la tradicional manifestación organizada por la Comissió 9 d'Octubre. Plataformas cívicas, partidos y sindicatos (sin el PSPV-PSOE ni UGT) enfocan en positivo esta edición con el lema "El país que volem", que invita a construir un futuro compartido en esta tierra de acogida. Las entidades que llaman a la marcha celebran los avances legislativos en el País Valenciano pero también dan un estirón de orejas al Botànic por los deberes sin hacer en materia lingüística y de vertebración territorial.

En su manifiesto, la Comissió 9 d'Octubre no se olvida de denunciar los obstáculos interpuestos por el Gobierno español, el TSJ y el Tribunal Constitucional a la hora de ejercer el autogobierno valenciano. También responsabilizan al ejecutivo del Estado de los incumplimientos a propósito del nuevo modelo de financiación, la deuda histórica y la infrainversión. Y propugnan una vía de diálogo con las instituciones catalanas sobre la base del derecho a decidir. La represión, la amenaza y la judicialización de la política, dicen, no forman parte de la solución, y solo pueden añadir más tensión y más conflicto.

Columnas antifascistas

Pero si ha habido un elemento clave en las últimas movilizaciones del 9 d'Octubre, este ha sido sin duda el tono marcadamente antifascista. El colectivo que aúna los antifascistas de las diferentes comarcas valencianas reitera que este no es un día festivo, sino combativo. Y remiten a la impunidad con que el fascismo organizado ha campado históricamente en esta jornada por las calles de València.

En la memoria, los graves ataques que se produjeron en la Diada de 2017 —días después del referéndum en Catalunya— cuando grupos ultraderechistas boicotearon con extrema violencia la convocatoria en la que participaban centenares de soberanistas e independentistas. Un episodio que deja muchas preguntas en el aire, empezando por el dispositivo policial y la actuación de estas fuerzas coordinadas por la Delegación del Gobierno español. La investigación judicial continúa adelante dos años después con diversos ultras imputados.

Movilizaciones en 2019. A.R

La conciencia popular generada tras aquel atropello a las libertades más elementales se ha traducido en el rearme de una iniciativa unitaria y firme contra la intolerancia. Organizaciones de la Esquerra Independentista, colectivos libertarios y movimientos por la diversidad se cogen de la mano y llaman a unirse a las columnas que partirán desde diferentes puntos del territorio con el fin de promover la seguridad y el cuidado de los ciudadanos que se desplazarán a la capital valenciana. El colectivo hace un llamamiento para manifestarse por aquellos que nos precedieron en las luchas y por los que vendrán.

Alacant en memoria de Miquel Grau

Miquel Grau fue uno de aquellos activistas que marcaron el camino y que, lamentablemente, acabó topando con la intransigencia. Este mes se cumplen 42 años del ataque mortal que recibió mientras pegaba carteles en Alacant para la manifestación del 9 d'Octubre de 1977. El ladrillo fue lanzado por un miembro de Fuerza Nueva, Miguel Àngel Díaz-Panadero Sandoval, que fue condenado por homicidio a doce años y un día de prisión pero las instituciones no tardaron ni cuatro años a indultarlo y ponerlo en libertad. Como cada año, los movimientos sociales de la ciudad rinden homenaje a Grau y claman por la reparación.

"Miquel representa un luto colectivo. Y un deber. Ni antes ni ahora se ha hecho justicia. Fue un acto criminal contra todos y es una herida sin afrontar por las instituciones". Son palabras de la periodista Llum Quiñonero, una de las personas que acompañaba aquel fatídico día al militante del Moviment Comunista del País Valencià. Su papel de testigo en el atentado y la experiencia directa en los acontecimientos de aquella época desembocan ahora en la publicación de Miquel Grau 53/1977 (Pruna Llibres, 2019), una obra que transita por la violencia política en la llamada Transición y la lucha por las libertades y el autogobierno. "Vivimos en una sociedad que no ha reconocido que venimos de una dictadura y que la democracia se construyó con la herencia del franquismo", recuerda Quiñonero. Y alerta sobre el resurgimiento de una extrema derecha que, aunque arraigada en el pasado, se presenta en colectivos de presente aprovechando la falta de cultura democrática.

Unides Podem ya ha avanzado que llevará al próximo pleno municipal una declaración institucional para pedir al Ayuntamiento el retorno de una calle o plaza para Miquel Grau. El nombre del joven activista desapareció del callejero alicantino tras una decisión judicial que obligaba a descolgar las nuevas placas y a restituir las anteriores referencias franquistas. Por su parte, el monumento dedicado a su memoria instalado en 2015 en el centro de la ciudad ha sido dañado en varias ocasiones a consecuencia de una decena de ataques. Una triste realidad para todo un pueblo en su día grande, justo en la misma fecha que los autóctonos celebran su día de los enamorados.

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