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Dictadura franquista La memoria revive en un pueblo de Badajoz con la exhumación de cinco nuevas fosas comunes

La represión franquista en Fregenal de la Sierra dejó más de 80 ejecutados. Ahora, una segunda excavación busca recuperar los cuerpos de aquellos que no salieron a la luz en 2012, cuando se recuperaron el esqueleto de 43 víctimas. Los restos hallados indican un ensañamiento con las mujeres, vejándolas incluso una vez fusiladas.

La memoria revive en un pueblo de Badajoz con la exhumación de cinco nuevas fosas comunes
Una bala encontrada en la exhumación actual. Laura Muñoz-Encinar

Cuando le dieron la chaqueta de su hijo, recién fusilado, ella perdió el habla. Así estuvo dos años y medio, en silencio, hasta que murió. Su padre, bracero toda la vida, dijo en su lecho de muerte que la casita que tenía se la legaba a sus cinco hijos. "Solo tienes cuatro", le dijo uno de los testigos. "A mí, hasta que no me den el cuerpo de mi hijo, sigo teniendo cinco", respondió el hombre. Ellos dos son la madre y el padre de Juan Serrano García, fusilado en septiembre de 1936 en Fregenal de la Sierra (Badajoz), cuando los sublevados le engañaron para volver: "Dijeron que todos los que no habían cometido delitos de sangre, no tendrían represalias", agrega Andrés Serrano, representante de la Agrupación de familiares de fusilados del pueblo y sobrino de Juan.

Su cuerpo fue encontrado en 2012 en una fosa común en el cementerio de la localidad junto a otros 42 cuerpos, aunque en la tierra aún esperan ser hallados muchos más. En aquel momento, siete fueron las fosas abiertas. Ahora, cinco más se descubren para intentar completar los más de 80 asesinados por las tropas franquistas de los que se tiene registro. Entre los cuerpos, un alto porcentaje de mujeres para lo habitual de la situación, apunta Laura Muñoz-Encinar, arqueóloga y antropóloga forense del Instituto de Ciencias del Patrimonio (Incipit), adscrito al Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y que está participando en la exhumación.

El silencio obligado y casi físico de la madre de Juan atestigua las décadas y décadas de represión interna por parte de las miles de víctimas del franquismo. Tal es así, que Serrano se enteró de la historia de su tío por su madre, la parte política de la familia. No se lo contó a él directamente: "Un amigo antropólogo quería entrevistarla para un trabajo, así que yo aproveché y le dije que le preguntara sobre lo que ocurrió en la Guerra Civil. Me oculté en una habitación contigua a la terraza, donde estaban ellos, y así pude escuchar de primera mano y por primera vez en mi vida lo que fue el fusilamiento de mi tío, las penurias que pasaron mis abuelos y la estigmatización que sufrió mi familia por ser, para el resto del mundo, unos rojos", relata el memorialista a sus 68 años.

Tenían prisa por matarlos

El caso de Juan, militante en UGT y cercano al socialismo, asesinado con 21 años, es solo uno más. En Fregenal fueron ejecutados más de ocho decenas de personas que estuvieron relacionadas con la política y la lucha social durante el periodo republicano. Localizado en Badajoz, mucha gente del pueblo se unió a "La columna de los 8.000", procedente del norte de Huelva, para huir de la barbarie fascista entre los bombardeos de la aviación. Las tropas tomaron Fregenal el 18 de septiembre y tres días después Juan volvió al pueblo junto con otro compañero. Pensaban que nada les ocurriría, pues ellos no habían cometido ningún delito de sangre.

"Llegaron a las 10.30 horas de la mañana y a las 11.15 ya estaban detenidos los dos. Les llevaron a la cárcel, y por más que mis abuelos intentaron intervenir con alguna gente poderosa del pueblo para salvarlo del fusilamiento, el 22 de septiembre fue asesinado", relata Serrano. Lo mismo sucedió unos metros más allá, en esos días, en la plaza del pueblo: "Fusilaron a unas cuatro personas en el centro del pueblo, fue un fusilamiento ejemplarizante. Querían crear más miedo del que ya había", comenta el familiar.

Ese mismo 22 de septiembre, los padres de Juan ya se figuraban lo peor. Sabían que su hijo había estado detenido y que los franquistas no tenían piedad. Sus sospechas se confirmaron cuando, a las pocas horas y para mayor convencimiento, les dieron la chaqueta que portaba su hijo. Según Serrano, los militares sublevados también les dijeron que dejarán de buscar, que ya sabían dónde estaba, y que no molestaran a la gente, refiriéndose a las personas a las que habían acudido para pedir compasión por su joven hijo.

La primera exhumación: 43 cuerpos

Más de 70 años después llegó el equipo al que pertenece Laura Muñoz-Encinar, la arqueóloga. Era 2010 y no pudieron iniciar la excavación hasta pasados dos años. Después de los sondeos y de un proyecto de investigación aprobado por el Ministerio de la Presidencia, excavaron siete fosas comunes con 43 cuerpos. "Había hombres y mujeres. Ellos, desde jóvenes a edades muy avanzadas. Entre las siete mujeres que encontramos, una de ellas tenía un feto a término de entre 7 y 9 meses", explica la científica del Incipit.

La memoria revive en un pueblo de Badajoz con la exhumación de cinco nuevas fosas comunes
Restos encontrados en 2012. Laura Muñoz-Encinar

El cambio de Gobierno central en 2011 supuso la cancelación de las líneas de financiación relacionadas con la investigación de lo sucedido durante la Guerra Civil y la dictadura, así que han tenido que esperar nueve largos años hasta que han podido volver al pueblo. Muñoz-Encinar explica que "en este tiempo han muerto casi todos los hijos de las víctimas, que eran muchos. Solo queda una hija viva, María Lobo Villa. Los franquistas ejecutaron a su madre, tres tíos y un abuelo. Ahora, principalmente, quedan nietos y sobrino nietos".

En aquella intervención encontraron el cuerpo de una mujer enterrado de forma contigua entre dos hombres, algo recurrente según la experta. Una vez más, y como siempre, ellas se llevaron la peor parte. Así lo demuestra lo sucedido con Antonia Regalado Carballar, conocida como "La chata carrera". Activista política de 22 años, esta mujer transgredía los roles tradicionales de la cultura patriarcal de la época. "La detuvieron y la llevaron hasta el cementerio. Ahí la vejaron física y psicológicamente, y la violaron entre varios de ellos. Después de matarla, dijo el enterrador, la metieron en la zanja entre el cuerpo de dos varones", desarrolla Muñoz-Encinar. Serrano apostilla lo que dijeron, según recordó el enterrador, los sublevados que ahí se encontraban: "Como te tientan los hombres, ahí tienes hombres para toda tu vida". Aún no han hallado su cuerpo.

Este tipo de simbología, altamente vejatoria para todas las víctimas y sexualizada en el caso de las mujeres, no es un hecho aislado. "En la excavación actual ya hemos encontrado un cuerpo boca abajo. En una cultura judeocristiana como la nuestra, la colocación de los cuerpos responde a un ritual de elevación del alma al cielo, por eso los cuerpos se ponen boca arriba y con las extremidades estiradas, y no hacerlo así es una vejación postmorten", profundiza la arqueóloga.

Asesinados sin juicio años después de la Guerra

Ella misma apunta que todos los restos ya encontrados y que aún buscan fueron civiles víctimas de la represión extrajudicial, ejecutados en base al bando de guerra vigente desde 1936 hasta 1948. Es decir, casi diez años después del término de la contienda, aún se podía ejecutar a civiles sin la necesidad de ser sometidos a un procedimiento judicial. Eso es lo que ocurrió en Fregenal de la Sierra en 1946 con una partida de guerrilleros. Así lo relata Muñoz-Encinar: "Sabemos que estaban luchando en la sierra, que estaban perseguidos, hasta que una noche entraron a un prostíbulo. Ahí dieron un chivatazo y, tras una refriega, les detuvieron. Los mataron, expusieron sus cuerpos en la entrada del cementerio y los metieron en una fosa". Víctimas también de la represión extrajudicial años después de que terminara la Guerra Civil, el equipo de expertos desconoce si sus cuerpos estarán en las cinco fosas que estudian actualmente y en las que ya han encontrado tres cuerpos.

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