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Disolución del Parlamento Entre el 28 de abril, el 'superdomingo' de mayo, y otoño: el difícil calendario para adelantar las elecciones

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciará el viernes, tras la reunión del Consejo de Ministros, la fecha de las próximas elecciones generales.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a su llegada al Congreso para el debate de totalidad de los Presupuestos de 2019. REUTERS/Juan Medina

El ambiente en las filas socialistas este martes, durante el debate de las enmiendas a la totalidad de los Presupuestos Generales del Estado, era de completo decaimiento e imperaba una sensación de que todo estaba ya finiquitado. Por ello, el debate en los pasillos del Congreso estaba más en la fecha en la que se firmaría el finiquito, dándose todo tipo de razones y argumentos en favor y en contra sobre cuál debería ser el día para la convocatoria de las elecciones generales.

El entorno más cercano a Pedro Sánchez apuntaba casi con seguridad que serán el próximo 28 de abril, una vez que el propio José Luis Abalos, número tres del Partido Socialista y ministro de Fomento, descartara por la mañana el día 14 de este mismo mes.

Sus argumentos se basan en que sin Presupuestos no se puede esperar más, que Sánchez quiere asumir en solitario los comicios y cree que va cargado de argumentos para afrontarlos; y que no hay malas perspectivas electorales, dando por hecho que la situación se puede torcer si se espera más tiempo.

Los que dan casi por segura esta fecha se encogen de hombros cuando se plantea que más de la mitad de la campaña coincidirá con las vacaciones de Semana Santa, y argumentan que las campañas electorales ya no son como las de antes. Y también ponen un gesto de indiferencia cuando se les interpela por las dificultades de una investidura con unas elecciones municipales, autónomas y europeas un mes después y la situación de inestabilidad política que se puede crear. “Pues seguiremos en funciones”, comentan algunos con frivolidad.

Algunos siguen viendo todo un disparate la fecha por estos y otros motivos: un nuevo giro en el discurso de Sánchez que siempre dijo que podría seguir un tiempo sin Presupuestos, la imagen de que la oposición le ha doblado el pulso o por los muchos temas pactados y con mayoría en la Cámara que podrían salir adelante y van a decaer.

A día de hoy, la cita electoral que menos posibilidades tiene -aunque este Gobierno ya es célebre por cambiar de opinión con frecuencia- es el “súper domingo” del 26 de mayo. Sánchez parece que no quiere jugárselo todo a una carta y quiere separar ambos comicios y que los españoles puedan diferenciar bien su voto.

La tercera posibilidad, que algunos creen que todavía no está descartado del todo, es convocar las elecciones tras el verano, la tesis que ven más sensata muchos diputados y dirigentes socialistas.

Los que apuestan por esta posibilidad creen que el Gobierno puede anunciar ya las elecciones -Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero anticiparon las elecciones anunciándolo con varios meses de antelación-, con el objetivo de aprovechar este periodo de tiempo para aprobar propuestas comprometidas con los agentes sociales o con Unidos Podemos, que cuentan con mayoría en la Cámara, aunque se rechacen los Presupuestos.

Quienes así piensan cree que el discurso lo entendería la ciudadanía más progresista y sería más efectivo sacar adelante las propuestas que incluirlas en el programa electoral y comprometerse a cumplirlas si se gana en las urnas, que es la pretensión que tiene el PSOE como arma de campaña.

Sin embargo, para algunos miembros del Gobierno esto supone demasiado tiempo y una posibilidad de mayor desgaste electoral, así como que la oposición siga manteniendo su discurso de que Sánchez sólo quiere estar el mayor tiempo posible en La Moncloa.

En lo que hay coincidencia es que el calendario es "difícil y endiablado" y que ninguna fecha es la que hubiera querido el Ejecutivo ni, en un principio, estaba planificada.

Lo que parecía casi seguro es que una vez concluyera el debate presupuestario, este miércoles y, como todo apuntaba, decayeran las Cuentas del Estado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunciaría su decisión sobre la convocatoria electoral. Lo que está descartado es continuar a toda costa más tiempo o apurar hasta fin de año.

Eso sí, no faltó quien creía en que durante la jornada del miércoles se iba a producir un “milagro laico” y los Presupuestos iban a ser tramitados. Y aunque los partidos independentistas catalanes siguieron manteniendo el “no” por todas las esquinas y que su posición era inamovible, en la tarde del martes las conversaciones continuaron.

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