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Protestas en Ecuador Ecuador: al paro se suma la escasez de agua potable, energía y alimentos

Seis de las 24 provincias del país registran bloqueos y carencia de servicios. Quito ha vivido el décimo día de paro entre enfrentamientos. Hay reportes de falta de agua potable, energía e incluso los alimentos. “Vamos a defender las fuentes de agua”, ha dicho el alcalde de la capital, Jorge Yunda.

Décimo día de protestas en Ecuador. REUTERS/Ivan Alvarado

Mily García y Allen Panchana

Ecuador vive este sábado el décimo día de movilizaciones en contra de las medidas económicas anunciadas por el presidente Lenín Moreno el 1 de octubre, mientras comienza a golpear a la población la escasez de alimentos e incluso los cortes de servicios básicos como agua potable y energía eléctrica, así como los bloqueos de vías en seis de las 24 provincias del país sudamericano.

En la capital -además de las protestas, saqueos y asaltos a edificios públicos como el de la Contraloría- hay temor por el suministro de servicios. El alcalde de Quito, Jorge Yunda, denunció que individuos “se quieren tomar las fuentes de agua, quieren hacer daño a las obras del Metro de Quito (el primero del país, cuya inauguración está prevista en tres meses”. Además, recalcó que “no vamos a permitir que dejen a la ciudad sin el líquido vital” e hizo un llamado a los agentes municipales (Policía local), Gobierno Nacional, Policía Nacional y Fuerzas Armadas para proteger las fuentes de agua de la capital, una ciudad y sus alrededores donde viven unas tres millones de personas.

Lo que más preocupa es la carencia de alimentos en mercados, supermercados e incluso tiendas pequeñas de barrios.

Tras la advertencia del alcalde, la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento informó que han tomado “las medidas necesarias y que las fuentes de agua operan con normalidad”. Sin embargo, habitantes de sectores como Carcelén, Quitumbe, Calderón, Carapungo, Chillogallo, Chimbacalle, Ponciano, El Trébol, entre otros, no tienen el servicio. Algunos, incluso, han denunciado que el líquido les llega “sucio, con residuos”. Por eso, tanqueros han tenido que abastecer a varios barrios de la capital.

“No podemos permitir más esta situación; somos víctimas y estamos en la mitad de esta protesta”, reiteró Yunda, quien ha sido cuestionado por su tardía reacción para proteger la ciudad ante la llegada de, al menos, 20 mil indígenas.

En algunos sectores de Quito también se han registrado cortes de energía eléctrica, aunque las autoridades han reiterado que el suministro se ha desarrollado con normalidad.

En la Sierra Centro del país (provincias de Bolívar, Chimborazo, Tungurahua y Cotopaxi, de predominio indígena) se ha reportado escasez de agua potable, especialmente en la ciudad más poblada de la zona, Ambato, capital de Tungurahua.

Al menos 25.000 personas, en el centro de Ambato y las ciudadelas Ingahurco Alto, Ingahurco Bajo, Miraflores y Ficoa, están sin el servicio de agua desde el martes 8 de octubre, al día siguiente del anuncio de las medidas. Los comuneros de Pasa y San Fernando se tomaron la planta de tratamiento de Tilulum, ubicada en la antigua vía a Guaranda. Ello provocó el desabastecimiento.

Desde el miércoles 8 de octubre los tanqueros del Cuerpo de Bomberos y de la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Ambato realizan la distribución del líquido en el centro de la capital provincial, mientras el prefecto de Tungurahua, Manuel Caizabanda; la vicealcaldesa de Ambato, Diana Caiza y el gerente de Emapa, Ricardo López mantienen reuniones con los indígenas para restablecer el servicio.

Lo que más preocupa, sin embargo, es la carencia de alimentos en mercados, supermercados e incluso tiendas pequeñas de barrios. Por el temor a que la paralización se extienda, los ciudadanos han comprado provisiones. “Esto da miedo. No podemos salir de la casa y ya no tenemos qué comer ni dónde comprar”, asegura Alfredo Sangurima Cedillo, estudiante de ingeniería, de 20 años, quien vive en el norte de Quito.

María Cedeño Plaza, maestra universitaria, asegura que la capital ecuatoriana es un caos. “No podemos trabajar, no tenemos servicios ni comprar nada. Estamos con el miedo de qué nos puedan agredir”. Lo dice porque en las protestas indígena se han infiltrado vándalos que han causado destrozos, particularmente, a los edificios públicos de la ciudad y, sobre todo, al Centro Histórico, el más grande de América y Patrimonio Cultural de la Humanidad desde 1978.

Aunque la ciudad ha sido blindada con miles de policías y militares, la situación luce desbordada.