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Elecciones 12 de julio El PSOE, convencido de que la crisis sanitaria no le pasará factura ni en Euskadi ni en Galicia

Aspira a mejorar el porcentaje y número de diputados en ambas elecciones. Cree que se dará una baja participación que hará muy difícil un vuelco electoral o un cambio de Gobierno en ninguna de las dos comunidades.

Mendia afirma que el PSE representa la izquierda 'responsable y no nacionalista'
La candidata del PSE-EE a lehendakari para las elecciones del 12 de julio, Idoia Mendia, (Fuente: PSE-EE/PSOE)

El próximo 12 de julio se celebrarán las primeras elecciones tras el tsunami social provocado por la crisis sanitaria del coronavirus. Serán en el País Vasco y Galicia y, aunque son comicios con una idiosincrasia muy concreta, es la primera vez que se conocerá el voto real de los ciudadanos, por lo que todos los partidos están en alerta ya que, a buen seguro, el resultado final tendrá su lectura a nivel nacional.

Para el PSOE no deja de ser un termómetro para conocer si le pasará factura su gestión de la crisis sanitaria -tienen derecho a voto unos cuatro millones de personas entre las dos comunidades-, pero existe el pleno convencimiento de que no habrá desgaste electoral por este motivo.

Es más, por los sondeos públicos e internos que se manejan en Ferraz y en las direcciones del PSdeG y del PSE-EE, las expectativas pasan por mejorar el porcentaje de voto de las pasadas elecciones y aumentar el número de diputados, según fuentes consultadas de la dirección federal.

No obstante, las expectativas tampoco son muy altas porque creen que, más que la gestión de la crisis sanitaria, hay otros factores que merman las posibilidades de un mayor crecimiento de los socialistas en ambas comunidades.

Uno de ellos es que se augura una baja participación por dos motivos: el previsible temor de los ciudadano en ir a votar cuando el virus sigue tan activo. Y, además, la propia fecha de las elecciones. “El 12 de julio hay mucha gente ya de vacaciones”, se lamentan en Ferraz.

Esa baja participación, según los socialistas, merma cualquier posibilidad de vuelco electoral que pueda hacer cambiar de color los actuales gobiernos en el Galicia (PP) y en el País Vasco (PNV).

Las aspiraciones pasan por ser segunda fuerza en el Galicia con una diferencia sustancial frente al Bloque Nacionalista Gallego, y todavía no se renuncia al sueño, que parece inalcanzable según todos los sondeos, de que Alberto Núñez Feijóo pierda la mayoría absoluta.

En el País Vasco, desde Ferraz se espera volver a ser tercera fuerza política, por encima de Unidas Podemos -lo que no lograron en 2016- y alcanzar o estar muy cerca de Bildu. En todo caso, lo que todo indica es que el PNV volverá a necesitar el apoyo de los socialistas vascos para gobernar, y el PSE-EE se sentará a buscar un acuerdo. La posibilidad de formar una mayoría alternativa con Bildu y Unidas Podemos que eche al PNV del poder no se contempla en la dirección federal.

En Ferraz se manejan sondeos que, pese a la crisis sanitaria, el PSOE mantiene un porcentaje de voto directo del 25%

Para estos objetivos, el líder socialista, Pedro Sánchez, se va a volcar en ambas elecciones, participando durante la campaña en actos en las cuatro capitales gallegas y en las tres grandes ciudades vascas. Los analistas del PSOE creen que la mejor prueba de que la crisis del coronavirus no ha pasado factura al Gobierno es que la “marca Pedro Sánchez” sigue siendo un valor en positivo.

Pero, ocurra lo que ocurra en estos comicios, en la dirección del PSOE se respira tranquilidad. Manejan encuestas con un voto directo consolidado a nivel nacional del 25% tras los difíciles momento vividos, lo que no dejan de considerar un cierto éxito en unas circunstancia que, como reconoce un dirigente de la Ejecutiva Federal, “se podría haber llevado al Gobierno por delante". Por ello, se confía en que ese alto porcentaje de voto que se detecta a nivel nacional también tendrá su reflejo en estos comicios.

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