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Elecciones 26-M El PP prescinde de Aznar para la campaña del 26-M y rescata a Rajoy

El giro al centro de Casado tiene un protagonista claro: Mariano Rajoy. El expesidente del Gobierno acude este fin de semana a tres actos electorales en Zamora, Orense y Lugo y estará visiblemente presente durante toda la campaña.

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Aznar levantando el dedo a Mariano Rajoy en una foto de archivo

El giro al centro de Casado tiene un protagonista claro: Mariano Rajoy. El expesidente del Gobierno acude este fin de semana a tres actos electorales en Zamora, Orense y Lugo. Su entrada en campaña llega después de que los principales barones autonómicos del PP, como Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia, Juanma Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, Alfonso Alonso, líder del PP vasco y Alfonso Fernández Mañueco, el candidato 'popular' para presidir la Junta de Castilla y León, reclamaran la "centralidad" y la "moderación" como pilares clave del partido ante la debacle electoral.

Durante su intervención en Zamora, Rajoy no ha hecho ninguna critica al resultado obtenido, sino que ha defendido lo que Pablo Casado asegura tras las elecciones, que el PP no cambiado su posicionamiento: "El PP siempre ha estado en el mismo sitio y en el mismo sitio ha ganado elecciones y en otras ocasiones las hemos perdido", ha asegurado Rajoy en declaraciones a los medios de comunicación. Casado, por su parte, ha pedido a todos los miembros de su partido "remar todos en la misma dirección" durante su mitin en Zaragoza.

Quien ha desaparecido de la campaña de los 'populares' es, precisamente, el antecesor de Rajoy y padrino político de Casado, José María Aznar, que se volcó en la campaña anterior en los territorios en los que la dirección del partido consideraba que Vox estaba más fuerte. Ahora, después de que la formación de Abascal no haya alcanzado las expectativas electorales esperadas, Aznar desaparecerá todo el mes al encontrarse de viaje por Estados Unidos, según confirman a este diario fuentes de Faes.

En el PP se ha impuesto el discurso de quienes defendían que la tesis 'aznarista' no funcionaba, ya que una de las críticas internas más escuchadas tras la noche electoral ha sido que la formación no ha presumido lo suficiente del legado que dejó Rajoy y que se ha escorado demasiado a la derecha, por lo que se han invertido los papeles entre el protagonismo de los expresidentes. Aznar estuvo presente en muchos de los actos durante la campaña del 28-A, en la que apoyó a los candidatos de Barcelona, Sevilla, Almería, Albacete, Marbella, Elche y Murcia., mientras que Rajoy sólo compareció en Pontevedra, con Ana Pastor, y en las autonómicas valencianas.

El pasado mes de octubre Casado aseguraba públicamente que el PP debía "seguir en el centro derecha", pero sin cámaras ni micrófonos el discurso de su formación era bien distinto. Fuentes de la dirección del Partido Popular no sólo reconocían el giro a la derecha impuesto por Casado, sino que se reafirmaban en que es lo que tocaba "hoy por hoy". "Ahora estamos conectando con el espectro que se nos fue"; "Estamos en la línea que nuestra gente nos pedía", defendían.

El 28-A, una campaña centrada en Vox

No es casual que el leiv motiv de la campaña del PP para el 28-A fuese: "Cuanto más Vox, más Sánchez". El número tres del partido, que ostenta el cargo de vicesecretario de Organización, Javier Maroto, fue el encargado de diseñarla de cara a las provincias en la que los conservadores creían -según sus encuestas internas- en las que se disputaba uno o varios escaños. Una campaña "de racimo", con los dirigentes políticos repartidos por toda España y sin coincidir en prácticamente ningún acto, al igual que en la de las andaluzas.

Casado fijó un objetivo antes de comenzar la pasada campaña: tratar de disminuir la fuga de votos a Vox utilizando un discurso duro en ciertas cuestiones como el aborto y la migración, obviando, a menudo, a los de Rivera. Sin embargo, después de que la formación de extrema derecha, especialmente castigada por la ley LOREG, regida por la fórmula D'hont, no irrumpiera en el Congreso con la fuerza esperada, el resultado de Ciudadanos disparó las alertas en la sede de Génova 13.

En esta ocasión, con Ciudadanos disputándoles plazas clave como la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, Aragón o Murcia, el líder del PP ha pasado al ataque frontal contra los de Rivera esgrimiendo que "no son de fiar" asegurando que pactarán con el PSOE en ciertas regiones si los números les cuadran, como Extremadura o Castilla-La Mancha.

La formación que preside Pablo Casado únicamente le saca 9 escaños y 219.423 votos a Ciudadanos en el Congreso, por lo que se abre un escenario completamente nuevo en la derecha, en el que Rivera no solo se erige como líder de la oposición, sino que aspira a presidir un gobierno apoyado por los 'populares' en territorios en los que la suma de la derecha, incluyendo en esta aritmética a Vox, es mayor a la del PSOE con Unidas Podemos.

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