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Elecciones generales 10-N Cs teme que la abstención les haga perder hasta una tercera parte de los diputados

Según los sondeos internos de la formación, su votante es "menos ideologizado, más reflexivo". "No vota por inercia, espera hasta el último momento", señalan, lo que complica sus expectativas tras el hartazgo provocado por el bloqueo.

Albert Rivera rodeado de la cúpula de Ciudadanos en la noche electoral. (CHEMA MOYA | EFE)

marta monforte jaén

Ciudadanos afronta esta nueva convocatoria electoral con un temor específico: la abstención. A la dirección del partido le preocupa que sus potenciales votantes se queden en casa tras el clima de hartazgo político por la falta de acuerdos. "Tenemos que apelar a la ilusión", subrayan, aunque reconocen que será complicado movilizar a su electorado después de cinco meses de bloqueo.

Según los sondeos internos de la formación, su votante es "menos ideologizado, más reflexivo". "No vota por inercia, sino que espera hasta el último momento", señalan, lo que complica sus expectativas. Lo fían todo a la campaña, los debates y el carisma de su candidato para darle la vuelta y subrayan que se encuentran en un escenario similar al de los meses previos al 28 de abril.

A siete semanas del 10 de noviembre, la formación se sitúa en torno al 12 o 13%, (unos 40 escaños de los 57 que tienen en la actualidad), lo que les supondría perder un tercio de sus diputados. La formación subió 25 escaños respecto a 2016, ganando peso sobre todo en las dos Castillas (León y La-Mancha) y quedándose a escasos 9 escaños de 'sorpassar' a su principal rival: el PP de Pablo Casado.

La aparición del partido de Íñigo Errejón no preocupa especialmente a los 'naranjas', todo lo contrario. Creen que les mantendrá de manera sólida en la tercera posición. Sostienen que Más País dividirá el voto entre el PSOE y Unidas Podemos, por lo que la formación 'morada' -que según el último CIS, les superaría en votos y escaños- no tendría opción a 'sorpassarles'.

El veto a Sánchez continuará en campaña

En cuanto a la campaña, el partido que preside Albert Rivera mantendrá la actitud beligerante hacia el presidente del Ejecutivo en funciones, a quien culpan de la repetición electoral. Mantienen, además, el veto al socialista y tienen la mano al Partido Popular, su "socio prioritario", pero descartan frontalmente construir una alianza previa con el equipo de Pablo Casado: "Hay que sumar con inteligencia"-destacan- "no ponérselo en bandeja a Pedro Sánchez".

La decisión de no pactar con Pedro Sánchez se aprobó mediante una Ejecutiva en febrero. El mismo órgano que votó levantar este veto a seis días de la disolución de las Cortes. Rivera propuso abstenerse en la investidura del candidato socialista con tres condiciones. Los 'naranjas' asumen el coste de esta arriesgada estrategia, que creen que muestra su "sentido de Estado" a pesar que desde la oposición se la tachó de "electoralista".

Desde la dirección se muestran seguros de la estrategia y creen que no hace falta ratificarla de nuevo, a no ser que algún miembro de la Ejecutiva lo pida expresamente -como ya ocurrió en la pasada ocasión- que ratificó la postura de Rivera con una amplia mayoría. "La oferta de Rivera fue puntual por el momento de bloqueo, pero volvemos al punto en el que estábamos con más razones. Todo lo que ha pasado ha ratificado que con Sánchez es imposible", zanjan.

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