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Elecciones generales 2019 El Gobierno confía en dar los resultados electorales definitivos a las 22:30

A esa hora se producirá la primera comparecencia de del secretario de Estado de Comunicación y la subsecretaria para informar sobre el avance del escrutinio, que puede estar ya muy decantado. 

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El Secretario de Estado de Comunicación Miguel Ángel Oliver, durante la rueda de prensa ofrecida esta mañana en el Centro Nacional de Datos en Madrid.-EFE/Paco Campos

Casi 37 millones de personas están llamadas a elegir los 350 diputados y 208 senadores que forman las cámaras legislativas españolas. Según el Ministerio de Interior, los resultados casi definitivos se sabrán en torno a las 22.30, unas tres horas y media después del cierre de urnas. 

Para el desarrollo de la jornada electoral del domingo 28 de abril, se han dispuesto 212.000 urnas y 58.000 cabinas de votación en los locales electorales. Además, se han previsto 375 millones de papeletas, se han confeccionado 67.200.000 sobres y se han editado 912.000 manuales de instrucciones para los miembros de mesas.

A las 10.30 horas se producirá la primera comparecencia de del secretario de Estado de Comunicación y la subsecretaria para informar sobre el inicio de la jornada electoral. 

Cuatro horas después, a las 14.30 horas, se empezarán a conocer los primeros datos de participación. Un poco más avanzada la tarde, a las 18.30, volverán a comparecer para dar el nuevo dato de votantes, y ya no volverán a hablar ante la prensa hasta las 22.30, avanzado el escrutinio y con los resultados finales bastante dilucidados. 

El coste total destinado al presupuesto electoral será de 138 millones de euros, según datos oficiales facilitados por el Gobierno. 

Objetivo: alta participación

Ante los llamamientos a la movilización de sus votantes que los líderes políticos han hecho durante la campaña electoral, superar el 70%  de participación en las elecciones generales de mañana se presenta como un reto para todas las formaciones políticas.

Y eso porque en las dos últimas convocatorias electorales la participación se quedó muy cerca de ese 70 por ciento, con un 69,67 en las elecciones generales de diciembre de 2015 y un 69,84 en las de junio de 2016.

Unas cifras inferiores en todo caso a la media del período democrático, que se sitúa en el 72,8 por ciento, con el pico más alto en las elecciones constituyentes de 1977, en las que votó el 78,83 por ciento del electorado.

La cota más baja se dio en los comicios de marzo de 1979, cuando la participación descendió hasta el 68,04 por ciento, llevando la abstención hasta un récord del 31,96 por ciento, que nunca ha vuelto a repetirse.

También tienen su peso en los comicios los sufragios de los que, aunque no se quedan en casa, optan por votar en blanco o depositan una papeleta nula, bien por error involuntario o de manera consciente a modo de protesta.

Para el voto en blanco, el CIS ha pronosticado un 2,3 por ciento en su barómetro preelectoral del 28-A, si bien el porcentaje real nunca ha llegado a ser tan alto en unas elecciones generales.

De hecho, en las elecciones de 2015 y 2016 el número de votantes en blanco descendió notablemente respecto a comicios anteriores, hasta dejar en la mitad la cota máxima alcanzada en 2000 y 2004, cuando votó en blanco el 1,58 por ciento del electorado.

Así, en las últimas generales los votantes en blanco cayeron al 0,74% (179.081 electores); en 2015 su número fue algo superior –con 188.132 papeletas que suponían el 0,75 por ciento del electorado– y antes, en 2008, el porcentaje había sido del 1,11%, con 286.182 votantes.

El menor número de votos en blanco se contabilizó en 1977, un 0,25% que fue subiendo de manera sostenible elección tras elección hasta llegar al 1,58% de 2004.

A partir de entonces se invirtió la tendencia, al descender los votos blancos al 1,37 por ciento en 2011, con un 0,75% en 2015 y el 0,74 por ciento en 2016. El barómetro preelectoral del CIS apuntaba además que el 0,8 por ciento de los encuestados votaría nulo mañana domingo, un porcentaje ligeramente inferior al que se registró en el Congreso en junio de 2016, que fue del 0,93%.

Tradicionalmente, el número de votos nulos en el Senado es muy superior al del Congreso, y así ocurrió en junio de 2016, cuando según el Ministerio del Interior se computaron 606.435 votos nulos en la Cámara Alta (el 2,53 por ciento del electorado) frente a los 225.504 del Congreso.

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