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Elecciones generales 2019 El miedo a la fuga de votos a Vox llega al PP, que teme el peor resultado de su historia

Los 'populares' han cambiado su estrategia respecto a Vox. En estos meses hemos visto como la agenda política de los de Abascal se ha impuesto entre las filas 'populares', ahora Casado se distancia para reivindicar a PP apelando al voto útil.

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Pablo Casado en su escaño en el Congreso.

El Partido Popular ha cambiado su estrategia respecto a Vox. En estos meses hemos visto como la agenda política de la extrema derecha se ha impuesto entre las filas 'populares', que trataban de acercarse al discurso de la formación, para así evitar la fuga de votos. Ahora Pablo Casado se distancia de Vox para reivindicar a PP apelando al voto útil. Mientras que este martes les acusaba de "no tener ningún proyecto que ofrecer a los españoles",  ahora les pide que no se presenten en provincias pequeñas para no dividir el voto de la derecha, una oferta que ya han rechazado.

Durante un acto en Zaragoza con afiliados del PP, Casado se ha preguntado "si merece la pena dividir el voto para que algunos escaños de centroderecha acaben convirtiéndose en escaños para Podemos y PSOE". Para visibilizar esta postura, se están difundiendo vídeos ilustrativos y cadenas de WhatsApp que explican que el voto a Vox (y también a Ciudadanos) beneficiaría a la izquierda en circunscripciones pequeñas (con 5 diputados o menos).

"Estamos intentando hacer calar en la gente el mensaje de que votar a Vox no va a servir para que gobierne el PP porque aunque lo parezca por Andalucía, realmente mucho voto se convertirá en restos y puede beneficiar al PSOE. Por eso hemos mandado un argumentario indicando en qué provincias es más complicado el panorama por esta situación", conceden desde la dirección estatal a Público.

Un argumentario al que este diario ha tenido acceso, en el que se hacen eco de los últimos sondeos y alertan de la posibilidad de que, manteniendo el mismo número de votos de 2016, "el bloque de centro derecha obtenga muchos menos diputados". Esta diferencia se explicaría por la división del voto entre tres fuerzas políticas (PP, Ciudadanos y Vox) y por las características específicas de la Ley D'Hont, que tantos beneficios les ha aportado en el pasado. 

De hecho, el PP siempre se ha mostrado contrario de la propuestas para reformar esta ley, que perjudica, especialmente, a los partidos pequeños. Unidos Podemos trató de sustituir actual sistema de reparto por el sistema Sainte-Lagüe, una fórmula utilizada en países como Alemania o Noruega que es más proporcional, y que reduce las diferencias de proporcionalidad entre el voto logrado y su conversión en escaños. A los 'populares', con 137 escaños en la Cámara Baja, no les interesaba apoyarla, pues, de aplicarse, se hubieran quedado con 122.

La llegada de Vox perjudica, fundamentalmente, al PP

La tranquilidad de los 'populares' se ha visto truncada en el momento en el que un tercer actor ha entrado en el juego; un rival que es, al mismo tiempo, aliado. Con la llegada del partido de Santiago Abascal al tablero político, el PP teme el peor resultado de su historia. Los conservadores, que según los últimos sondeos serían segunda fuerza en el Parlamento -por detrás del PSOE-, y podrían perder más del 25% de sus diputados.  

Fuentes cercanas a Pablo Casado estiman que perderán, aproximadamente, de 30 a 35 escaños de los 137 que ostentan en la actualidad

Fuentes cercanas a Pablo Casado estiman que perderán, aproximadamente, de 30 a 35 escaños de los 137 que ostentan en la actualidad. En las filas 'populares' reconocen que hay cierto nerviosismo también por la confección de las listas, concretamente, por la posición que se ocupe en ellas, ya que hay ciertas posiciones, en anteriores comicios aseguradas, que ahora no lo están.

Es decir, en 2016, de los 3 escaños que se reparten en la provincia de Cuenca, dos cayeron en manos del PP y el restante del PSOE. El bipartidismo siempre sale beneficiado en las circunscripciones pequeñas, en las que se necesitan menos votos para conseguir un escaño, que suelen estar muy concentrados. En los citados comicios, el PP recibió 52.951 votos, el PSOE 34.387, Unidos Podemos 15.178 y Cs 10.971. Si ahora Vox consiguiera, por ejemplo, 8.000 votos -muchos de los cuales arrebataría a los 'populares'-, el escaño sobrante podría ser para el PSOE, cuya proyección de voto supera las expectativas de 2016.

Durante toda la precampaña los conservadores incidirán en ese mensaje, que es "especialmente importante condensar el voto del centro-derecha en el Partido Popular en las circunscripciones de menos de seis escaños", que además representan un tercio de todo el Congreso. De acuerdo con la Ley D'hont, en las provincias en las que se reparten pocos escaños, es necesario superar un mínimo de un 15% de los votos para obtener un escaño, "una barrera que a día de hoy no alcanza Vox y Ciudadanos bordea peligrosamente", defienden los 'populares'.

Casado va a incidir mucho en el voto al Senado

El Senado es la Cámara de resonancia de los 'populares', en la que gozan de una mayoría absoluta de 147 de los 265 asientos, que se ha convertido en una auténtica institución de oposición al Ejecutivo socialista. En los últimos meses, desde el triunfo de la moción, los conservadores han forzado la maquinaria del órgano para llevar a cabo todo tipo de iniciativas contra la sus rivales políticos.

La Cámara Alta otorga dos tipos de facultades: la de servir de órgano de "segunda lectura" de iniciativas legislativas que provienen del Congreso (que tiene la última palabra en lo que respecta al futuro de una norma); y la de servir de cámara "territorial", una competencia que en el imaginario reciente solo cuenta con el ejemplo de la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Catalunya. 

Para Casado, tener esa libertad legislativa ante una hipotética nueva aplicación del artículo 155 es clave, aunque su activación la debe proponer el Gobierno. Por ello, tras el anuncio de convocatoria de elecciones generales, el líder del PP trató de convencer a Ciudadanos de concurrir juntos en estas listas y el partido de Albert Rivera se negó. Ahora lo intenta con Vox, a quienes trata de disuadir de que se presenten o bien, con los que tratará de pactar una lista conjunta.

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