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Elecciones en Madrid El 'aguirrismo 2.0' vuelve al PP de la mano de Ayuso

Es fácil trazar paralelismos entre Esperanza Aguirre e Isabel Díaz Ayuso, aseguran dirigentes del PP. Una de las obsesiones de ambas políticas consiste en dar la batalla cultural contra la izquierda y hacer de las ocurrencias su principal bandera.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d), saluda a la expresidenta regional Esperanza Aguirre (i) al recibir el premio 'Sociedad Civil' otorgado por la Fundación Civismo en Madrid, este martes.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (d), saluda a la expresidenta regional Esperanza Aguirre (i) al recibir el premio "Sociedad Civil" otorgado por la Fundación Civismo en Madrid  David Fernández / EFE

"No había visto un fenómeno igual desde Esperanza Aguirre". Así resume un estrecho colaborador de la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, la popularidad de la conservadora, que se sitúa en cabeza en todas las encuestas de cara a las próximas elecciones del 4 de mayo. Los paralelismos entre Aguirre y Ayuso son evidentes para gran parte de los dirigentes del PP, que recuerdan que la actual candidata 'popular' se inició en política de la mano de Aguirre.

Ayuso lleva cobrando de la política desde el año 2006 cuando se incorporó como "personal eventual" a la estructura institucional de la Comunidad. Primero, empezó en la Consejería de Justicia junto a Alfredo Prada, que fue destituido por Esperanza Aguirre por su lealtad a Mariano Rajoy, después pasó a integrarse en el equipo de comunicación de la entonces presidenta madrileña. 

Ayuso, periodista de profesión, pasó a formar parte del gabinete de prensa de Aguirre, ejerciendo las funciones de asesora y responsable de redes sociales —incluidas las de su perro Pecas— y de gestora de Madrid Network, una entidad  público-privada opaca creada durante la séptima legislatura de la Comunidad. Allí cobraba 4.219 euros netos al mes, según reveló El País. En 2011 acabó de diputada regional por la renuncia de su predecesora en la lista.

La actual candidata del PP fue elegida contra todo pronóstico por el líder del PP, Pablo Casado, a quien conoce de Nuevas Generaciones. Lo cierto es que Génova la situó en cabeza de una lista —tras un paso más que discreto como portavoz del PP en la Asamblea—  sin expectativas de ganar los comicios, como finalmente sucedió —obtuvo 30 escaños por los 37 del PSOE— pero que sí le permitió gobernar con los votos de Ciudadanos y Vox. 

Ahora Aguirre es una de de las principales valedoras de la presidenta madrileña. Recientemente pidió a Casado —otro de sus pupilos—, que fuera "humilde y flexible" y siga la "estrategia" de Ayuso, que da la "batalla cultural a la izquierda sin complejos", porque "la suya no ha dado resultado". "El PP debe seguir el modelo Ayuso", repite una y otra vez Aguirre en las entrevistas que está concediendo en las últimas semanas a raíz de la presentación de su nuevo libro

Aguirre y Ayuso: ocurrencias por bandera

Un dirigente que las conoce bien a ambas, asegura que la influencia que ejerció Aguirre sobre su subordinada es evidente. Y también los paralelismos. Las citadas fuentes recuerdan que Aguirre era motivo de mofa por parte de la izquierda de manera habitual. Conocido es el episodio en el que, siendo Aguirre ministra de Cultura, afirmó que no sabía quien era el actor Santiago Segura. La entonces ministra se convirtió en un filón cómico y acabó cual estrella mediática por sus habituales salidas de tono. 

En el caso de Ayuso sucedió algo similar. Forjó su campaña para las elecciones de 2019 a base de ocurrencias como decir que los niños "concebidos no nacidos" computarían como un miembro más de la unidad familiar—una propuesta que ha recuperado en el programa electoral de 2021— defender que "los atascos a las tres de la mañana" son un símbolo de identidad de Madrid, pasando por la gente que "desea tener empleo basura" o por la comparación de las peticiones de pena por parte de la Fiscalía de Ana Julia, la asesina del niño Gabriel, y la expresidenta Cristina Cifuentes.

En estos dos años de gobierno, Ayuso ha seguido ese mismo patrón, al más puro estilo Donald Trump, especialmente durante la pandemia. Tras la llegada del virus, dijo en una entrevista: "Esto se veía venir. Era de esperar que esto iba a llegar. La conexión de China es directa, no hay una sola goma del pelo que no sea made in China". Entre otras célebres frases también atribuyó la 'd' de covid-19 era por diciembre y aseguró, sin pruebas, que la celebración del 8-M fue "el mayor infectódromo' de España".

Otra de las obsesiones de ambas políticas consiste en dar la batalla cultural contra la izquierda, fomentar los choques entre conservadores y progresistas en torno a la moral, las costumbres y los estilos de vida. Precisamente, la actual presidenta madrileña ha hecho de ello su leiv motiv de campaña, en el que todo gira en torno a la "libertad" que supuestamente da el PP frente a otras autonomías socialistas. 

Ayuso se rodea de 'aguirristas' para diseñar su campaña

Cuatro de los siete consejeros de Ayuso durante esta legislatura han trabajado bajo las órdenes de Aguirre: Javier Fernández-Lasquetty, Enrique Ossorio, David Pérez y María Eugenia Carballedo. Todos ellos forman parte de las listas del PP y a ellos les ha confiado la elaboración de su campaña. Ayuso ha encargado al consejero Javier Fernández-Lasquetty —el conocido como presidente en la sombra de la Comunidad de Madrid— los argumentarios.

La mayor parte de la carrera profesional de Lasquetty se ha desarrollado en cargos públicos y de confianza, casi siempre bajo el paraguas de Aguirre, que fue la que le introdujo en el gobierno regional en 2007: primero como consejero de Inmigración y después en la cartera de Sanidad, donde ensayó la puesta en marcha de las políticas ultraliberales que le obligaron a exiliarse años más tarde. Casado lo fichó como jefe de gabinete en el año 2018; poco después se incorporó al Ejecutivo madrileño.

Por otro lado, Ayuso le ha confiado la coordinación del programa electoral a otro de sus consejeros, Enrique Ossorio, que ostenta una larga trayectoria en el 'aguirrismo'. Fue consejero de Economía y Hacienda entre los años 2012 y 2015, después de una década como viceconsejero de ambos departamentos. Esta legislatura ha sido el encargado de la cartera de Educación.

A este tándem se le une el todopoderoso jefe de gabinete de Ayuso, Miguel Ángel Rodríguez —conocido como MAR en el entorno político y mediático—, secretario de Estado con el expresidente José María Aznar, y uno de los representantes del ala dura de la formación. Junto a él trabajará el portavoz popular en la Asamblea de Madrid, Alfonso Serrano, director de campaña.

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