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Elecciones en Madrid La campaña del 4M da un giro después de que la izquierda se harte de las provocaciones de la ultraderecha

Gabilondo, García e Iglesias se plantan, Bal presiona a Ayuso para que diga que no gobernará con Vox y la presidenta arremete contra Podemos. Analistas afirman que la situación podría sacar a gente de la abstención y abrir una puerta a Cs.

El candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Pablo iglesias.
El candidato de Unidas Podemos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, Pablo iglesias. Juan Medina / REUTERS

La campaña electoral en Madrid ha entrado en territorio desconocido. La candidata de Vox, Rocío Monasterio, al mezclar de un modo inédito lo personal y lo político en un debate en la cadena SER– "lárguese", le dijo a Pablo Iglesias, líder de Podemos– ha causado el hartazgo de la izquierda; ha provocado por el momento el fin de la conversación civilizada entre representantes públicos –La Sexta canceló un debate previsto para el próximo lunes– y ha terminado por reventar una campaña en la que se entró de una manera tibia, casi al tran-tran, dominada por la figura de Isabel Díaz Ayuso (PP) y que a once días de la votación, tras un debate precisamente sin la presidenta, ha pegado un giro que, según las analistas consultadas por Público podría impulsar una movilización del abstencionista, el gran reto de la izquierda, y abrir, tal vez, una puerta a la entrada de Ciudadanos y su candidato, Edmundo Bal, en la Asamblea.

La actitud de tierra quemada y de desconsideración personal de Monasterio hacia Iglesias –"deshumanización" del rival, lo definió el líder de Podemos–, llevó a este a meter un aldabonazo y a marcharse del debate.

Al igual que el ministro del Interior, Fernando Grande Malaska, y María Gámez, directora de la Guardia Civil, Iglesias había recibido inequívocas –en su caso cuatro balas de fusil y una carta– amenazas de muerte –que fueron banalizadas por Monasterio–. "Ya se ha normalizado y blanqueado demasiado a la extrema derecha, que es el mayor peligro para la democracia. He presentado una denuncia en comisaría y espero que haya una respuesta judicial y que se produzcan detenciones, pero esto tiene que tener una respuesta ciudadana y democrática en las urnas", dijo Iglesias, según recoge Europa Press.

Su marcha del debate encendió una mecha a la que el candidato del PSOE, Ángel Gabilondo, y Mónica García, candidata de Más Madrid, terminaron por darle fuego. "Las propuestas y nuestros verdaderos valores están por encima de cualquier listado de propuestas", dijo Gabilondo. Después, en una entrevista añadió: "Espero que no traten de blanquear opciones políticas que son de ultraderecha, que ponen en cuestión la democracia, que tienen actitudes y usan terminologías fascistas, y espero que no trate de pactar con ellos. Eso no puede ser", según recoge Europa Press.

"Me gustaría que en estos 10 días que quedan de campaña fuéramos capaces de apartar a la ultraderecha de la señora Monasterio del debate político, que es rico y necesario, aunque la ultraderecha ha demostrado una vez más lo único que sabe hacer, política de odio y de intolerancia", afirmó García. "No nos merecemos un partido boicoteando la democracia. En Más Madrid no nos van a encontrar", apostilló.

Para Silvia Clavería, profesora de la Universidad Carlos III de Madrid, lo sucedido "tal vez [tenga] un impacto en la movilización de los ciudadanos ubicados en la izquierda en el espectro ideológico. Además, Díaz Ayuso que planteaba gobernar con Monasterio, tal vez tendrá que justificar su posible pacto. Pero va a intentar estar muy al margen".

La presidenta, de hecho, en un mitin en Tres Cantos, condenó la violencia, pero, aunque no se refirió de manera directa al asunto de compartir gobierno con Vox, arremetió contra Podemos. "Lo que no puede ser es que también aquellos que provocan esa violencia luego se hagan los ofendidos, y no puede ser que haya políticos en este país que pretendan blanquear los pactos con el entorno político de ETA", dijo.

"Hay partidos como el de Podemos que vienen de permitirlo y estos días vienen a la Comunidad de Madrid cada vez más ciudadanos que huyen de sus políticas, de lugares de España como ha sido el País Vasco, donde han sido realmente agresivas y han acabado con la vida de mucha gente y han causado mucho dolor", agregó.

Al respecto de la influencia del cordón sanitario del PSOE en el bloque de la derecha, Clavería analiza que "la gente que aún pensaba votar a Vox ya eran los convencidos" y que "esto les va a reafirmar". La profesora agregó a Público que "tal vez, la posición más difícil la tienen aquellos que son exvotantes de Cs que pensaban votar a PP y pueden pronosticar que éste pacte con Vox".

Gabriela Ortega, coordinadora del centro internacional de gobierno y marketing político (Cigmap), hace un análisis similar al de Clavería. "El PP va a sufrir esta última semana de campaña... a menos que "se esconda" y se dedique a comunicación institucional y menos electoral", afirma.

Los hechos de este viernes modifican "el eje sobre el que giraba el discurso", afirma Ortega. "La agenda mediática y política va a girar en torno a lo que pasó hoy, por lo menos unos días más", añade. Ortega extrae algunas consecuencias del plante de la izquierda. Al PP lo ve "acorralado porque se debe posicionar si permitirá que Gobierne Vox". Ciudadanos tiene una oportunidad: "Deja libre un paso por si quiere aprovechar el mensaje de opción de gobierno con PP". "Principalmente, ayuda a la campaña de movilización del voto del bloque de la izquierda".

Edmundo Bal, el candidato de Ciudadanos, quien decidió quedarse hasta el final en el debate y cuyo partido ha firmado acuerdos de presupuestos con la ultraderecha, por ejemplo, en Andalucía, trató de aprovechar el escándalo causado e instó a Díaz Ayuso a decir "no gobernará con Vox". "Con más razón es imprescindible que los madrileños se den cuenta de que para que el futuro de Madrid no depende de la radicalidad y uno de los extremos hay que votar a Cs", dijo en unas declaraciones a medios de comunicación en la Cuesta de Moyano, recogidas por Europa Press.

Para la politóloga Arantxa Tirado, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, "la idea de que hay una polarización política entre ultraderecha y ultraizquierda que se viene posicionando en los medios no sólo es falsa sino irresponsable. Esa equidistancia es peligrosa e impide entender nada lo que está en realidad sucediendo".

"Hay un polo de odio, de la ultraderecha, que está tratando de utilizar la polarización que hay en la sociedad por la desigualdad que se va extendiendo con el crecimiento de la pobreza por la pandemia. Y, enfrente, una izquierda que quiere atajar las causas de esa desigualdad. Ojalá la reacción de Iglesias sirviera para que los medios reflexionaran, pero dudo que vaya a ser un punto de inflexión porque obligaría a desmontar todo el sistema de medios tal y como está instalado, sin el cual no se entiende esta banalización del neofascismo. No es lo mismo el fascismo que el antifascismo, hay que repetirlo siempre. ¿Cómo hemos permitido que la ultraderecha, que discrimina a las mujeres, que defiende el racismo y la xenofobia, sea algo comparable en nuestros medios a las propuestas que abogan por la justicia?", se pregunta Tirado.

La politóloga remacha: "Lo que marca un punto diferencial de este gesto de Iglesias es que ha llevado a que los otros partidos de izquierda hayan tenido que reaccionar, aunque tarde".

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