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Elecciones en Madrid Ciudadanos prepara el terreno ante un eventual fracaso electoral el 4M

En la dirección capitaneada por Inés Arrimadas asumen las consecuencias que supondría para su proyecto quedarse sin representación en Madrid, pero según fuentes de la Ejecutiva no exigirán dimisiones si finalmente no alcanzan el 5%. 

El candidato de Ciudadanos (Cs) a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Edmundo Bal, durante una intervención en el Bosque Metropolitano, a 28 de abril de 2021, Madrid, (España
El candidato de Ciudadanos (Cs) a la presidencia de la Comunidad de Madrid, Edmundo Bal, durante una intervención en el Bosque Metropolitano, a 28 de abril de 2021, Madrid, (España). Jesús Hellín / Europa Press

La dirección de Ciudadanos se prepara para su peor escenario: quedarse fuera de la Asamblea de Madrid por no superar la barrera del 5% de los votos. Los 'naranjas', que fueron tercera fuerza en 2019, con 26 escaños y casi el 20% del voto, están orgullosos de la campaña que han hecho y también de su candidato, Edmundo Bal, hombre fuerte de Inés Arrimadas en el Congreso, que se presentó a las primarias tras la renuncia del expresidente Ignacio Aguado.

En Cs no se dan por vencidos y lo fían todo a que haya una alta participación —en torno al 80%— el próximo 4 de mayo. "Nuestro votante es el que más se abstiene. Que la gente vaya a votar en masa es una buena noticia para nosotros", aseguran voces de la Ejecutiva. Pero si la mayoría de las encuestas acierta, el 'efecto Bal' no habrá surtido ningún efecto.

Bal, un abogado del Estado que llegó a la política hace dos años de la mano de Albert Rivera, ya se cubrió las espaldas antes de comenzar la campaña y no renunció a su escaño en el Congreso, como sí hizo el ex vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. Si finalmente Bal lograra entrar en la Asamblea de Madrid sería sustituido por Cristiano Brown, expresidente de UpyD. Uno de los diputados de Cs en el Congreso afirma que Brown cogería su acta pero se iría al grupo mixto, por lo que, en ese escenario, Cs se quedaría con 8 escaños.

Cs no impulsará cambios ni habrá dimisiones si se quedan sin representación 

Aunque en la dirección capitaneada por Inés Arrimadas asumen las consecuencias que supondría para el proyecto quedarse sin representación, eximen de toda culpa a su candidato y seguirán reivindicando su estrategia "sin impulsar ningún cambio de calado en la Ejecutiva ni pedir la cabeza de nadie", señala una voz de peso en el partido. En este sentido, aseguran que su mal resultado se explica por la polarización de la campaña en sí, y por la falta de espacio "de centro" entre dos bloques muy marcados. 

La derrota podría recuperar la vía de la fusión con el PP

No todos coinciden en este diagnóstico. Otra voz de Cs sí que cree que deberán replantearse su estrategia y explorar la vía de la fusión con el PP si no entran en la Comunidad de Madrid. "Sería un fracaso sin paliativos", razona. La práctica totalidad de los que siguen en Cs aseguran que la culpa de su débil situación no es de Arrimadas —aunque reconocen que la moción frustrada en Murcia fue un error— , sino de su anterior líder, Albert Rivera.

"Todo empezó con la errática estrategia de Rivera en 2019, impulsando al PP a nivel autonómico y local y negándose a pactar con Sánchez. Ese fue el principio del fin", analiza. Otra persona de la Ejecutiva coincide: "Nosotros hemos convertido Ayuso y a Almeida en lo que son ahora", resume, en referencia a los representantes del PP en la Comunidad y Ayuntamiento de la capital.

En el escenario más optimista, en el que los 'naranjas' consiguieran representación por la mínima, aseguran que el escenario "daría un vuelco" porque ellos "serían decisivos" y que cumplirían su promesa de volver a hacer presidenta a su exsocia, Isabel Díaz Ayuso, —la misma que les echó del Ejecutivo regional— pero que "nunca entrarían en un Gobierno con Vox", aunque la ultraderecha obtuviera mejor resultado que ellos. 

Bal apela a la "moderación" en una campaña polarizada

La formación ha hecho una campaña abogando por "huir de la polarización" que, a su juicio, incentiva Unidas Podemos, Vox, a quienes identifican como "los extremos", pero también el PP con su lema de campaña: comunismo o libertad.  En ese escenario el mensaje de Bal, repetido en todas sus intervenciones, es vender una "moderación" alejada de los insultos frente a quienes buscan el "enfrentamiento" y a quienes quieren regresar "al NODO".

"Esta ha sido la campaña de la educación, de la elegancia, de la tolerancia, de hacer lo correcto, de saber que estamos donde queremos estar en este partido. Esta ha sido la campaña de volver a ser nosotros otra vez", ha dicho Bal este domingo en la plaza de la Villa durante el acto de cierre de campaña. "Han querido enfrentarnos y no nos van a ganar (...). Somos más, somos mayoría, ¡vamos Ciudadanos!", ha sido otra de sus consignas.

Bal ha estado arropado en la mayoría de sus actos por dos de las figuras públicas más destacadas de la formación naranja, Inés Arrimadas, y la vicealcaldesa Begoña Villacís, que se han volcado en esta campaña. Asimismo ha contado con la ayuda de Aguado y su equipo de la Asamblea de Madrid, para desgranar las propuestas de Cs. Unas propuestas que, temen en la dirección de Cs, no calen en una campaña polarizada y en la que la principal baza del voto viene condicionada por el candidato y por la capacidad de viralizar los mensajes. 

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