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Elecciones autonómicas y municipales 2023

Elecciones municipales Los bastiones del BNG en Galicia: rompeolas del PP y el PSOE donde no alcanza la marea

Los nacionalistas aspiran a revalidar el gobierno en veinticuatro municipios. Pontevedra, ejemplo de ciudad humanizada y sostenible, seguiría siendo el inexpugnable feudo de Miguel Anxo Fernández Lores, según los sondeos, que también pronostican una nueva mayoría absoluta en Carballo, la segunda plaza más importante del BNG, gobernada por Evencio Ferrero. “Seremos la tercera fuerza en las elecciones municipales”, vaticina Rubén Cela, coordinador de campaña del Bloque.

La líder del Bloque, Ana Pontón, flanqueada por Lores y Evencio Ferrero, junto a otros alcaldes nacionalistas. / BNG

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El Bloque Nacionalista Galego tratará de amarrar este 26-M sus veinticuatro alcaldías y de sumar algunas más, incluidas las arrebatadas por el PP tras sufrir mociones de censura. Los espejos de su gestión son Pontevedra, la única ciudad que gobierna, y Carballo, el mayor pueblo de Galicia gestionado por los nacionalistas. Pero, tras el lema de campaña Máis BNG, también subyace la aspiración de mejorar sus resultados en las próximos comicios autonómicos, un deseo que se refleja en el apoyo a pie de calle de su líder, Ana Pontón, a los candidatos a las elecciones municipales.

De abajo arriba, el objetivo es consolidar el espacio político del nacionalismo, diluido en las mareas. Pasaría no sólo por revalidar sus gobiernos locales y reforzar su presencia en los ámbitos urbanos, sino también por volver a figurar en las corporaciones de las principales urbes gallegas, tras el trauma en las urnas sufrido en 2015, que desplazó al Bloque de los Consistorios de Ourense y Vigo —donde uno de los suyos, Lois Pérez Castrillo, llegó a ser alcalde entre 1999 y 2003—. Para ello, presentarán candidaturas en 250 de 313 Ayuntamientos. “Seremos la tercera fuerza municipal en Galicia”, pronostica Rubén Cela, coordinador de campaña del BNG.

En el último tracking de Sondaxe, obtendría dos concejales en Vigo y duplicaría el par que tiene en Lugo y la única en A Coruña, aunque habría que tomar con cautela los datos de la encuesta de La Voz de Galicia, tanto por el bajo número de entrevistados —trescientos— como por el alto porcentaje de indecisos, entre el 20 y el 30%. Cifras que varían a diario y que ya han vaticinado la presencia del BNG en la corporación de Ourense. El partido cree que el Partido Popular podría perder la Deputación de esa provincia, único feudo popular. PSOE y Bloque gobiernan las Deputaciones de A Coruña y Pontevedra, tras abandonar los nacionalistas la de Lugo tras un pacto presupuestario entre socialistas y conservadores.

Por orden de importancia en términos de población, tras Pontevedra (82.802 habitantes), el BNG gobierna municipios de peso como Carballo (31.261), Ponteareas (22.854), Moaña (19.448), Poio (17.018), Bueu (12.148), Tomiño (13.464), Rianxo (11.104) o Ribadeo (9.900). Gobernaba en Fene (13.013), pero hace un año el Partido Popular se hizo con la Alcaldía tras un motín. “Estamos convencidos de que vamos a recuperar los gobiernos que el PP nos arrebató con mociones de censura espurias que respondían a intereses poco confesables, a veces ligados al urbanismo, como ha sucedido en Boimorto, Pontecesures o Fene”, afirma Cela, quien recuerda que la recuperación del BNG también se manifiesta en el regreso a sus filas, como militantes o simpatizantes, de algunas personas que se habían ido a las mareas o a Compromiso por Galicia.

“Además de conservar el poder en los Ayuntamientos y en las Deputaciones, el Bloque busca la implantación territorial y sobreponerse al gran desgarro, sobre todo emocional, producido tras la asamblea de Amio, con una fuga de talento que lo dejó descapitalizado de recursos humanos”, explica Marcos Mosquera, redactor jefe de Local en La Opinión de A Coruña. “Ahora, su apuesta es volver a reconstruir el partido, aunque sin hablar de refundación claramente, así como recuperar una parte del espacio perdido para trasladar hacia fuera el mensaje de que está en remontada”. O sea, aprovechar el desgaste de las mareas y el “cambio de ciclo” para volver a tener presencia y protagonismo en los salones de plenos con el objetivo de “asentar los pilares de cara a las autonómicas y, así, empezar a construir país”, añade el periodista.

Las mujeres del BNG

Mosquera entiende que los nacionalistas consideran el 26-M como la primera vuelta de las elecciones regionales en Galicia, previstas para el próximo año, de ahí que hayan planificado la campaña como “marca Bloque”. En las Alcaldías donde no gobierna, el lema es Agora Arteixo —o el nombre de la localidad correspondiente—, mientras que en las que ya gestiona apuesta por la continuidad con un Máis Ribadeo —por poner un ejemplo—. Ese más se repite en veinticuatro municipios, aunque Rubén Cela tiene claro que ahora toca ganar en Barreiros y en O Rosal, donde contarán con dos jóvenes candidatas, Ana Ermida y Ánxela Fernández, así como en otras plazas como Soutomaior.

Actualmente, cuatro mujeres sujetan el bastón de mando: Leticia Santos, en Moaña; Beatriz Bascoi, en Moeche; Sandra González, en Tomiño; y Cristina Cid, en el simbólico Allariz, donde el exvicepresidente gallego Anxo Quintana gobernó durante años hasta que le cedió el testigo a Francisco García, quien hizo lo propio en 2018 con Cid. El BNG ha intentado aumentar la presencia femenina, del mismo modo que más de la mitad de sus 4.025 candidatos son independientes. Sus cabezas de cartel al Congreso por Pontevedra y Lugo también eran mujeres, al igual que la candidata a las elecciones europeas, Ana Miranda, o la propia dirigente del partido, Ana Pontón. En Oímbra, Perfecta Losada no está sola en la lista de la localidad ourensana, compuesta por otras ocho mujeres. Hay tres hombres, sí, pero son suplentes.

Pontevedra, feudo inexpugnable

Nadie le tose a Miguel Anxo Fernández Lores desde que se hizo con la Alcaldía en 1999. Desde entonces, Pontevedra se ha convertido en una ciudad envidiada por una gestión modélica que la llevó a ser un ejemplo de humanización y sostenibilidad. El dirigente del BNG jugaba con la posibilidad y la ventaja de convertir un casco viejo en histórico. No obstante, sus medidas fueron mucho más allá de su rehabilitación, desterrando los coches del centro y apostando por las personas. Inicialmente hubo algunas reticencias, mas los méritos han sido reconocidos por numerosos organismos internacionales y sus iniciativas, imitadas por varias ciudades extranjeras.

Lores arrasa en la tierra adoptiva de Mariano Rajoy, pese a que en otras citas electorales los nacionalistas no cosechen tantas adhesiones. En una entrevista a Público antes de las municipales de 2015, el regidor nacionalista desechaba la posibilidad de aprovechar su prestigio para encabezar la candidatura del BNG a la Xunta, argumentando que sus vecinos eran lo primero: “La gente es encantadora, participativa y animosa. Estoy convencido de que no podríamos haber llevado a cabo nuestro proyecto si los pontevedreses no participaran y no estuvieran de acuerdo. El nivel de respeto, civismo y colaboración es muy alto. Yo quiero seguir avanzando en esta ciudad”.

Cuatro años después, pretende potenciar el comercio de proximidad frente a las grandes superficies y el acoso de las ventas online, así como modernizar la administración pública para aprovechar las sinergias y mejorar los servicios. También se ha propuesto anular la prórroga concedida a la papelera Ence —que en 2016 llevó la firma del Gobierno en funciones de Rajoy, lo que valió el título de persona non grata— con el objetivo de recuperar la ría, aunque sea necesario llamar a las puertas de Europa y suscite las protestas de los trabajadores. Él, sin embargo, cree que un entorno natural sin contaminación generará más empleo y evitará a los ciudadanos tener que taparse la nariz en función de la caprichosa dirección en la que sople el viento.

En 2015, Miguel Anxo Fernández Lores repitió en la Alcaldía —a falta de un concejal para alcanzar la mayoría absoluta— gracias a la abstención de los partidos opositores, a excepción de la Marea, que rechazó su investidura. Según la encuesta de Sondaxe, el 26-M la conseguiría, al sumar un edil más a los doce ya existentes. El PP conservaría sus siete actas y el efecto PSOE apenas se dejaría sentir en las orillas del Lérez, pues apenas subiría de tres a cuatro. Otro barómetro de DYM para Faro de Vigo le concede entre doce y trece concejales al BNG, entre seis y siete al PP, cuatro al PSOE, uno a Ciudadanos y quizás otro a la confluencia de Podemos y Esquerda Unida —cuyo número dos, curiosamente, es una exconcejala socialista—, que podría quedar sin representación. En Pontevedra hay ría, pero no sube la marea: antes contaba con dos ediles y, según el sondeo de La Voz de Galicia, ahora se quedaría con uno.

Carballo y la humanización

El tracking de Sondaxe vuelve a otorgarle el bastón de mando a Evencio Ferrero, cuyas once actas le aseguran la mayoría absoluta en Carballo. El nacionalista fue elegido alcalde en 2003, si bien forma parte de la corporación desde las primeras elecciones, celebradas en 1979. Un histórico del Bloque que nunca ha dado el salto a la política autonómica ni estatal, aunque ha procurado que su labor al frente del Concello trascendiese las fronteras. “Las municipales se han convertido en una de las especialidades del BNG. Hay un puñado de Alcaldías con una trayectoria muy larga, como Allariz o Poio, donde Luciano Sobral gobierna desde 1995. La política local es una cantera de la que el Bloque podría tirar, porque cuenta con líderes muy interesantes, como Sandra González, de Tomiño”.

Sin contar con un paisaje urbano tan apetecible como el de Pontevedra, Ferrero supo hacer de Carballo “un bo lugar para vivir”, como reza uno de sus eslóganes: peatonalizó el centro, dinamizó el comercio y la hostelería, abogó por una agenda cultural de 0 a 99 años y —de la mano del concejal Xosé Regueira, diputado de Turismo en la Deputación de A Coruña— organizó festivales que van del audiovisual al arte urbano.

Evencio Ferrero, cuyas promesas apuntan a la ampliación del polígono industrial y de la zona verde de O Bosque, es el candidato más valorado en un municipio donde tampoco hay efecto Sánchez —el PSOE pasaría de dos a tres ediles—, ni mucho menos efecto Feijóo —el PP bajaría de cinco a cuatro—. Terra Galega conservaría, según Sondaxe, sus tres ediles y la única marea existente es la de las playas de Razo y Baldaio, otras de las apuestas del gobierno municipal: abrir Carballo al mar, fomentar el turismo y aprovechar los recursos naturales, como las olas que contribuyeron a fundar el primer campamento de surf en España y hoy siguen atrayendo a jóvenes de otras comunidades y países.

Modelo de ciudad, proyecto de país

“En Pontevedra podemos acceder a la mayoría absoluta por primera vez en la historia, lo que demuestra que el modelo del BNG de transformación da sus frutos a medio y largo plazo. Una ciudad internacionalmente premiada y reconocida por todo el mundo, cuya calidad urbana es estudiada por ciudades como París”, explica Rubén Cela. “En Carballo pasa algo parecido. Es un Concello de referencia, pues se ha humanizado la urbe, es muy potente en cultura urbana y destaca por su promoción económica y turística”, añade el coordinador de campaña del Bloque, quien no se olvida de los “avances” en Allariz, Tomiño, Rianxo, Bueu o Ponteareas.

La clave, según Cela, reside en mirar más allá. “Las mareas han sido un fenómeno coyuntural. No se puede tener un buen proyecto para un Ayuntamiento si no está insertado en un proyecto de país. El municipalismo supuestamente aséptico está condenado al fracaso en Galicia”, deja claro el dirigente del BNG. “El resultado en las tres ciudades que gobiernan los partidos instrumentales determinará su futuro a nivel autonómico. Causaron una gran decepción entre sus votantes, pues pensaron que serían un revulsivo. Y, realmente, no sólo no hubo una transformación profunda, sino que ni siquiera hubo gestión”. El Bloque entiende que las municipales no se tratan de unos meros comicios, sino que forman parte de una fase electoral enmarcada en un ciclo político de cambio, donde su partido se revela al alza.

Unas municipales en clave autonómica

“El apoyo que recuperamos en las pasadas generales ha marcado un punto de inflexión, que se consolidará en las locales y en las europeas, donde obtendremos un millón de votos”, vaticina Cela. El Bloque concurre, junto a ERC y EH-Bildu, en la candidatura Agora Repúblicas, que garantizará su presencia en Bruselas. “Mejoraremos el resultado de hace cinco años y seguiremos teniendo voz con Ana Miranda, de modo que ese escaño del BNG funcionará como el escaño de Galicia”, afirma Cela, convencido de que el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, se ha implicado en las municipales porque está haciendo una lectura en clave gallega. “Y, quizás, también con la vista puesta en la sucesión en el PP estatal”. Sea como fuere, si el partido de la gaviota tropieza en esta cita con las urnas, podría jugarse la mayoría absoluta en las autonómicas, aventura el portavoz nacionalista. “El 26-M podría ser el pistoletazo de salida para el desalojo de Feijóo de la Xunta”.

Cuando algunos hablaban de su desaparición, el BNG resistió la travesía en el desierto, recuerda Anxo Lugilde. “Eligió a una líder que lo está haciendo bastante bien. Ana Pontón es la mejor portavoz en el Parlamento de Galicia, pese a que sigue una línea ortodoxa, lo que supone un listón electoral. En todo caso, fue un acierto, porque ha llevado a cabo la labor de oposición más eficaz, mientras los restantes portavoces casi no han comparecido”, cree el cronista político. “Ahora, tras duplicar los votos en las generales, las europeas serán un termómetro interesante, aunque ya esté asegurada la presencia en Bruselas de Ana Miranda, una de las dirigentes nacionalistas que mejor desempeño ha hecho en las instituciones durante los últimos años”, añade Lugilde.

El periodista estima, sin embargo, que han sido las Alcaldías las que han contribuido a la “supervivencia” del BNG en los agitados tiempos de las mareas, unas confluencias que podrían sufrir un reflujo tras la marejada socialista. “El fenómeno municipal nacionalista resulta muy interesante, porque se ha consolidado en muchas localidades y hasta en alguna cabecera de comarca”, resalta Lugilde. Además de las citadas, figuran A Mezquita, A Pobra de Brollón, As Neves, Baños de Molgas, Barro, Carnota, Castrelo de Miño, Mazaricos, Muras, San Sadurniño, Santiso, Viana do Bolo y Zas. “Por no hablar de Pontevedra, una excepción que resiste al margen de otros resultados electorales. Un feudo tan apuntalado que hasta el PSOE reconoce que con Lores al frente no hay ninguna opción”.

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