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Emergencia del coronavirus El Congreso prorroga el estado de alarma hasta el 26 de abril tras un debate bronco y cargado de acusaciones

Gobierno y oposición se acusan mutuamente de mentir en pleno que se ha prolongado durante más de 11 horas. Pedro Sánchez da por hecho que en 15 días deberá volver a la Cámara Baja para pedir una nueva prórroga. El Congreso también ha aprobado la tramitación de los decretos del escudo social como proyectos de ley urgentes. 

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el pleno de este jueves. EFE/Mariscal POOL
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha asegurado hoy en el Congreso que está convencido de que dentro de 15 días se verá obligado a prorrogar el estado de alarma porque no se habrá puesto fin a la pandemia. Sánchez ha explicado que si decreta un estado de alarma de un mes entonces "la oposición dice que me quiero saltar al Parlamento, con lo cual prefiero venir cada 15 días".   - Redacción-

ALejandro lópez de miguel / Manuel Sánchez

El Congreso de los Diputados ha aprobado este jueves la prórroga del estado de alarma para luchar contra el coronavirus, hasta el 26 de abril, tras un bronco debate en el que Gobierno y oposición han intercambiado múltiples acusaciones.

En un hemiciclo casi desierto, ante apenas cuatro decenas de diputados, más trabajadores de la Cámara Baja y fotógrafos, el Palacio de la Carrera de San Jerónimo ha acogido una nueva sesión plenaria, muy larga, hasta el punto de que, al filo de las 19.00 horas, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, llegó a pedir irónicamente a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que se ahorrase su turno de réplica. 

Ha durado más de 11 horas, de las que seis y media se dedicaron únicamente a debatir sobre esta segunda prórroga del estado de alarma, con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dejando claro que cuenta con volver al Congreso en un par de semanas, para volver a reclamar una nueva ampliación, previsiblemente para extender el estado de alarma hasta el 10 de mayo. 

Lastra: "Casado lleva 15 días vomitando mentiras y bulos, alimentando el odio". Un "error" que "le perseguirá toda su vida"

A su vez, el Congreso también ha aprobado la tramitación de los decretos del escudo social del Gobierno como proyectos de ley urgentes, lo que supone que los grupos podrán plantear enmiendas.El PP y Vox han votado contra la prohibición del despido objetivo durante la pandemia, y contra el real decreto que regula el permiso retribuido recuperable, que también recoge la distinción entre actividades esenciales y no esenciales. 

Y, aunque se colara en algunos discursos, entre ellos en el de Sánchez, el elefante en la habitación era el enfrentamiento de España e Italia con países como Holanda y Alemania, en busca de medidas conjuntas para garantizar la recuperación de los 27 ante una crisis sin precedentes. La propia vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, debía dejar el hemiciclo a media tarde para asistir a una nueva reunión del Eurogrupo, tras las últimas sesiones sin acuerdo. 

Oposición "miserable" y el mundo "anterior" a la pandemia

Sánchez ha sacado adelante esta prórroga con los únicos votos en contra de Vox y la CUP (270 votos a favor, 54 en contra), si bien el grueso de los grupos le han exigido medidas más duras, que informe debidamente al resto de fuerzas -ha cosechado importantes críticas en relación a la "improvisación" y "unilateralidad" del Gobierno,- y que no relaje el confinamiento, como defendían desde ERC o Más País. Mención aparte merece el partido ultraderechista Vox, que se mostraba a favor del confinamiento para después votar en contra de ampliar el estado de alarma. 

Su líder, Santiago Abascal, ha tenido que compartir protagonismo con el presidente del PP, Pablo Casado, en lo que al tono bronco y las acusaciones al Ejecutivo se refiere. Quizás, el diputado que mejor resumía la crítica a la derecha era Joan Baldoví, de Compromís: "Vaya oposición de derechas más miserable que tenemos: zafia, irresponsable, sucia", espetaba el político valenciano. 

Baldoví: "Vaya oposición de derechas más miserable que tenemos. Zafia, irresponsable, sucia"

Al otro lado del hemiciclo, la portavoz del PSOE, Adriana Lastra, y su homólogo de Unidas Podemos, Pablo Echenique, han sido los más duros con la derecha. Las acusaciones de mentir eran recíprocas, pero era desde las bancadas de la derecha -a veces se colaba en los micrófonos la voz del número dos del PP, Teodoro García Egea- desde donde se interrumpía a Lastra o a Sánchez mientras estaban en tribuna. 

Interrumpieron a Lastra cuando afeó al PP que criticase la supuesta inacción del Gobierno, pese a no haber sido capaz de anticiparse a la evolución de la pandemia haciendo acopio de materiales en la Comunidad de Madrid, presidida por la conservadora Isabel Díaz-Ayuso. El propio Sánchez se unía a esta tesis para criticar que Ayuso lleve casi un mes evitando comparecer en rueda prensa, o aludiendo a Andalucía y Murcia, todas ellas comunidades gobernadas por el PP.

En medio de la refriega, Ciudadanos se esforzaba por volver a presentarse como una fuerza de centro

Habitualmente, además, Sánchez ha intentado no bajar al barro, pero hoy no se ha resistido a dirigirse a Abascal, "a usted y a millares de bots que trabajan para usted", en referencia a los manejos del partido ultraderechista en redes sociales. 

En medio de la refriega, el portavoz de Ciudadanos, Edmundo Val, se esforzaba por volver a presentar a su partido como una "fuerza de centro". Alternaba sus ofertas de apoyo al Gobierno con los reproches a su "improvisación" o "unilateralidad", con su promesa de vigilar que Sánchez cumpla sus compromisos, siempre alertándole de los peligros que aprecia en sus socios, Unidas Podemos: "Venga con nosotros, no vaya con los extremistas".  Nosotros es "el pragmatismo, la moderación, el centro político", según Val.

Val, eso sí, era el único que mostraba cierto entusiasmo por la oferta de Sánchez a todos los partidos para reunirse la próxima semana con los presidentes autonómicos, sindicatos y patronal, en busca de ese "gran acuerdo de reconstrucción económica y social", esa reedición de los Pactos de La Moncloa que el Gobierno ha aterrizado hoy, diez días después de mencionarlos. La oposición, en líneas generales, se ha mostrado fría, escéptica, y el PP se ha servido de este llamamiento como munición para criticar a Sánchez.

Casado: "No merece el apoyo de la oposición, su arrogancia, sus mentiras y su incompetencia son un cóctel explosivo para España"

De hecho, Casado se ha servido de las palabras de Lastra para asegurar que el PSOE había "volatizado" la opción de reeditar los Pactos de La Moncloa. Esos a los que minutos antes se refería como una tapadera del "fracaso" de Sánchez, los que lleva días criticando mientras repite que el PP está siendo leal al Gobierno. 

"No merece el apoyo de la oposición, su arrogancia, sus mentiras y su incompetencia son un cóctel explosivo para España", zanjaba el líder del Partido Popular.  Abascal, por su parte, ha llegado a afirmar que "Sánchez e Iglesias son los máximos responsables de la mayor tasa de mortalidad del mundo".

Lastra, a su vez, tildaba a Vox de ser un "grupo político inútil", y afeaba al PP que se queje de la "dureza" de las críticas, cuando Casado "lleva 15 días vomitando mentiras y bulos", alimentando el "odio". Un "error", decía, que "le perseguirá toda su vida".

Echenique, por su parte, se refería a PP y Vox como "una de las oposiciones más desleales del mundo", y destacaba la "miseria política y moral de ultraderecha". Acusaba a Casado de "luchar por la hegemonía de la derecha, persiguiendo a Abascal", y celebraba que el PP hubiera "rectificado" su intención de mandar a 45 diputados al pleno. Lo cierto es que el PP no varió sus planes hasta el tenso debate con otros grupos este martes, en la Junta de Portavoces.

La vicepresidenta segunda del Congreso y diputada del PP, Ana Pastor, en el pleno de este jueves. EFE/Mariscal

Además, el portavoz de Unidas Podemos aseguraba que ambas fuerzas "no se ubican" en la situación actual, que se han visto sobrepasadas "políticamente" por el Covid-19. "Siguen ancladados en el mundo anterior a la epidemia, hacen exactamente lo mismo que hacían antes", decía, sintentizando otra de las claves de la jornada. 

El Congreso de los Diputados estaba hoy casi vacío, la vicepresidenta segunda, Ana Pastor, que ha reaparecido en el pleno tras superar el coronavirus, llevaba una mascarilla al cuello, y los empleados de la cámara desinfectaban la tribuna después de cada turno de palabra, mascarilla, guantes y balleta en mano.  A nadie le cogía de nuevas; era ya el tercer pleno desde la declaración del estado de alarma.

De hecho, la sesión comenzó con un minuto de silencio en honor de las víctimas, y a las 20.00 la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, interrumpió el pleno para que los diputados pudieran sumarse al aplauso a los sanitarios. Con todo, a veces daba la impresión de que las fuerzas políticas seguían "en el mundo anterior" a la pandemia, "ancladas" en las mismas dinámicas. 






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