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ENTREVISTA Mar García: "Los estados-nación ya no tienen la masa crítica necesaria para hacer frente a los retos que tenemos por delante"

Los Verdes han conseguido frenar en el Parlamento Europeo el crecimiento de la oleada nacional-populista. La secretaria general del Partido Verde Europeo explica que trabajan con la voluntad de democratizar la UE y con una agenda social y económica que permita hacer frente al cambio climático, con un sistema productivo alternativo al actual.

Mar García Sanz, secretaria general del Partido Verde Europeo. PÚBLIC

Los Verdes de Europa se han convertido en una fuerza clave en el Parlamento Europeo. Su ascenso electoral en las elecciones del 26M ha sido reconocido como un movimiento que ha contribuido decisivamente a poner fin al control que ejercían populares y socialdemócratas, como un muro de contención de la ultraderecha y, al mismo tiempo, como un refuerzo para los defensores de la Unión Europea que confían en su futura y progresiva democratización.

Están organizados en una "galaxia de partidos", agrupados en el Partido Verde Europeo. Una militante ecosocialista catalana, de 44 años, politóloga, profundamente europeísta, es su secretaria general: Mar García Sanz, del barrio de Cifuentes, de Sabadell (Vallès Occidental), que lo primero que señala cuando le pedimos que hable un poco sobre ella misma es la fuerte influencia de sus padres, Manel y Maria Rosa, dos personas trabajadoras, catalanas de adopción, desde siempre "obsesionadas con el conocimiento, las oportunidades y con que sus hijos vivieran mejor que ellos".

Su mandato acaba a finales de este año pero afirma que probablemente se volverá a presentar. Los resultados de las recientes elecciones han sido buenos para los Verdes. Reconoce sin embargo "que hay dos áreas geográficas en las cuales las cosas no han ido tan bien, que son el sur de Europa y el este de Europa" y dice que le "gustaría abordar este reto" que tienen por delante.

Mar García recuerda que llegó al mundo verde a través de Iniciativa per Catalunya (ICV) pero actualmente se siente y se reivindica "profundamente verde".

Desde el ecologismo, la defensa del ecosistema ya la llevan a cabo algunas organizaciones internacionales potentes como Greenpeace u otras. ¿Qué necesidad hay de que exista un partido transnacional verde?

El ideario verde no es solo la defensa del ecologismo, es mucho más que todo esto. Es, por un lado, la asunción del concepto del límite en el proceso de desarrollo, y de la limitación de los recursos del planeta.
Por otro lado existe la responsabilidad intergeneracional. En nuestro ideario es troncal la voluntad de dejar este mundo a nuestros hijos como mínimo en iguales condiciones que lo estamos disfrutando nosotros, por sus luchas, por su bienestar.
En el ideario verde se tiene una percepción del individuo con derechos y deberes sobre la cual se basa esta colectividad que después queremos transformar.
Y el ideario verde va mucho más allá de la defensa firme de la naturaleza, porque la naturaleza nos gusta a todos. El tema es si la priorizas, si priorizas la conservación de los recursos escasos para lograr el bienestar o no.

Parece ser que el cambio climático es ya inevitable y que llegamos tarde para poner remedio. ¿Qué proponen? ¿Un cambio de hábitos de la población para minimizar el desastre? ¿La humanización quizás de los movimientos migratorios que se derivarán del calentamiento de la tierra?

Nosotros impugnamos el sistema productivo que tenemos. Lo impugnamos. Nosotros pedimos un cambio. Por eso reivindicamos la economía circular, el cambio de pautas en nuestra manera de hacer cotidiana.

"La lucha contra el cambio climático está absolutamente imbricada con el cambio del sistema productivo"

Reivindicamos un liderazgo político y por eso hablamos del Green New Deal y de una inversión pública dirigida al cambio de este sistema productivo, que por otro lado tiene que crear nuevos puestos de trabajo, con unos mercados laborales justos, que garanticen el bienestar de las personas, la igualdad, un desarrollo sostenible para el conjunto de la ciudadanía.
Esta es nuestra agenda. La lucha contra el cambio climático está absolutamente imbricada con el cambio del sistema productivo en el que estamos inmersos. No se trata solo de producir menos.

¿Este cambio del sistema productivo que reivindican implica poner en cuestión el derecho a la propiedad?

En principio entiendo que no (sonríe). Yo no estoy pidiendo una revolución. Estoy pidiendo un cambio gradual, pero ya, no para dentro de dos cientos años. Que se pueda implantar con un liderazgo político y con unos recursos que se encuentran en el sistema. Los Verdes hemos realizado estudios sobre los recursos a nivel europeo que estarían encima de la mesa para iniciar este viraje hacia una economía circular, hacia el fomento de nuevos sectores productivos, hacia la reorientación de los sectores actuales que han quedado obsoletos... esto no ocurrirá de la noche a la mañana.

¿Qué respuesta cree que hay que dar a quién dice que los ecologistas son unos catastrofistas?

A menudo los ecologistas hemos vendido muy mal nuestro discurso. La alarma existe. No nos la inventamos. Lo dice Naciones Unidas, en el informe del IPCC (Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático), lo dirá la ONU en la próxima cumbre sobre biodiversidad,... La alarma está. Nos lo han dicho miles de jóvenes saliendo a la calle. Ya no es un tema de los ecologistas. Va más allá de los ecologistas, de los verdes básicamente.

Mar García, secretària general del Partit Verd Europeu. PÚBLIC

Mar García, secretaria general del Partido Verde Europeo. PÚBLIC

El tema es que nosotros como políticos tenemos la responsabilidad de ofrecer esperanza a la gente, con una clara visión en un sentido determinado. El discurso catastrofista no es alentador. Lo que nosotros queremos es que la gente se anime a hacer política, que la gente que comparta nuestros ideales se anime para cambiar esto. Yo creo que esta es la manera, pero la alarma existe. No es que lo digamos los Verdes. Lo dice la comunidad científica.

¿Reivindica el actual la Unión Europea?

Mucho, muchísimo.

¿Qué sentido tiene un partido verde internacional? ¿No basta con la coordinación de los diferentes espacios verdes que existen en los diferentes estados europeos?

No. Hoy los partidos políticos europeos representan un poco el estado de la Unión Europea. Somos elementos que ayudamos en la construcción, el desarrollo de esta UE, que está en proceso de construcción, que es absolutamente joven en términos históricos y creo que el objetivo seria acabar la etapa de la construcción de la democracia paneuropea, y esto se tendría que hacer, por ejemplo, con las listas transnacionales.

"Hacia el año 2024 podríamos tener listas transnacionales"

Superar la realización de 28 elecciones nacionales europeas con algún elemento de transnacionalidad, que a pesar de que estuvo en la agenda del Parlamento Europeo y del Consejo, cayó. Tengo sin embargo la sensación, o estoy bastante convencida de que, depende de como vaya la legislatura, podría ser que hacia el año 2024 podríamos tener listas transnacionales.

No hace mucho usted decía que hay que preservar lo que está bien de la actual Unión Europea. ¿Qué es lo que está bien?

Muchas cosas están bien en la UE. Mire, los partidos políticos europeos, porque no solo existe el Partido Verdo, está el EPP (populares), la socialdemocracia europea, los liberales, la izquierda europea, ... los partidos políticos europeos somos una pieza más en el proceso de desarrollo del proyecto de la Unión Europea, que nace  después de la segunda Guerra Mundial, para abordar una nueva etapa histórica desde la paz.

"Para mí la UE es la mejor manera de afrontar los retos que presenta el mundo globalizado de hoy"

Para mí la UE es la mejor manera de afrontar los retos que presenta el mundo globalizado de hoy. Entre ellos la lucha contra el cambio climático y la lucha contra las desigualdades. Estamos en un mundo globalizado de interdependencias en el cual los estados-nación ya no tienen la masa crítica necesaria para hacer frente a estos retos que tenemos por delante, y por tanto la unión hace la fuerza. El hecho que nosotros, como proyecto político, nos posicionemos en un mundo globalizado como una Europa fuerte, nos da una ventaja a la hora de afrontar los retos que tenemos por delante.

¿Y que hay que cambiar de la actual Unión?

La actual UE tiene mil carencias, empezando por la opacidad y la carencia de democracia, por las decisiones políticas que se tomaron a la hora de hacer frente a la crisis económica que padecimos el 2008, a la hora de abordar la crisis de refugiados, pero es que la UE que tenemos actualmente se corresponde con  ciertas mayorías, y por lo tanto las decisiones que se han tomado también tienen que ver con la tendencia ideológica de estas mayorías.

Esto por una parte, y por otra, la UE se encuentra en parálisis desde hace 10 años, con una carencia de liderazgo y de ambición en este proyecto integrador, y eso hace que los resultados que tengamos sobre la mesa sean los que son. Pero esto, desde mi punto de vista, no me hace rechazar la UE, el proyecto que yo tengo en mente para la UE. Al contrario, me alienta más para seguir luchando, para conseguir esta UE que yo considero que es la mejor herramienta que tenemos para enfrentarnos a los retos que tenemos por delante.

¿Es reformable pues la actual Unión Europea?

Y tanto! Y tanto! Porque en política todo es posible. Con voluntad política y con las mayorías necesarias. Y tanto que es reformable. Yo no me rindo en este sentido. Está claro que hay mil cosas a cambiar, obviamente, pero si esta voz la retiras ganan las mayorías con las que no compartes visión del mundo.

Parece claro que el llamado 'trumpismo' no ayudará a avanzar por el camino de la evolución que señala. ¿De qué manera cree que se tiene que combatir esta oleada que se propaga de una forma u otra por toda Europa?

Lo que denomina “trumpismo” yo le llamo nacional-populismo, porque no es solo Trump. Es Putin, es Erdogan, Orban, Babis... desgraciadamente es demasiada gente. Ante esto creo que hay que reivindicar el ideario verde más que nunca, porque mire: ¿qué tienen en común todos estos nacional-populistas?. Por un lado tienen en común una agenda antieuropea, que ha ido mutante. Ahora ya no hablamos de destruir Europa sino de convertir la Europa de las naciones. Por otro lado tienen un discurso absolutamente anti-inmigratorio. También tienen una agenda antifeminista brutal y, por último, son negacionistas del cambio climático. Trump dice que es una invención. Putin, que es una consecuencia natural, un fenómeno natural. Bolsonaro dice que es una conspiración marxista, ¡atención! El nivel es un nivelazo. Desde el fascismo hasta la extrema derecha autoritaria se puede englobar todo esto, cada cual en su intensidad, dentro de este nacional-populismo.
¿Qué decimos los verdes? Justo el contrario: sociedades abiertas, sin ningún tipo de reserva, inclusivas, en las cuales se gestione la cuestión de los refugiados y la migración económica. Una sociedad feminista. La lucha contra el cambio climático como eje troncal de nuestro ideario, con todo lo que eso representa. Derechos laborales, sociales, de calidad de vida... porque ya no es la lucha contra el cambio climático porque sí, porque eso significa preguntarse por la política agraria que tienes, por la política de pesticidas... ¿Qué estás comiendo cada día en tu pollo? ¿Qué agua estás bebiendo? Cuando sales a caminar o a llevar a tus chavales a escuela, ¿qué aire estás respirando?
Nosotros, los Verdes tenemos un ideario absolutamente opuesto al que ponen los nacional-populistas hoy en día sobre la mesa. De ahí que la AFD (Alternativa por Alemania) haya dicho no hace mucho que su enemigo a batir son los verdes alemanes. Un partido nacional-populista que está liderando esta agenda en Alemania identifica a los Verdes como el enemigo a batir, porque la concepción social es diametralmente opuesta.

¿De qué manera cree que las actuales instituciones europeas pueden ser útiles para hacer frente al nacional-populismo?

Para eso, las instituciones europeas tienen que avanzar en materia de democratización y de transparencia. Eso es clave. Nosotros tenemos tres pilares: lucha contra el cambio climático, con toda la derivada económica que supone; democracia y estado de derecho.
Las competencias europeas, que todavía son muy limitadas, no están apenas  explotadas.
El tema de la evasión fiscal a nivel europeo es una asignatura pendiente clarísima, de todo lo que puede hacer la UE hoy en día para conseguir justicia social. Dentro de la misma UE, movidos por intereses nacionales, los diferentes estados miembros juegan a hacernos perder dinero a los ciudadanos y ciudadanas europeos, porque todavía existen ciertos paraísos fiscales dentro de la propia UE.

"Hay que hacer frente al nacional-populismo con una Europa democrática, social, con una agenda económica que tenga en la cabeza la lucha contra el cambio climático y el cambio de modelo productivo"

En materia de derechos del consumidor, toda la gestión de la política agraria, de permisos sobre pesticidas, de organismos genéticamente modificados...
¿De qué manera? Pues con más Europa, con una Europa transparente, democrática, social, con una agenda económica que tenga en la cabeza la lucha contra el cambio climático y el cambio de modelo productivo. Eso es una Europa que puede ayudar a hacer frente al nacional-populismo, que tiene un discurso de repliegue, de nosotros contra vosotros, de los estados-nación que lo pueden hacer todo... Eso sabemos que no es así, porque en este mundo interdependiente la cosa ya no va así.

¿Mantiene la militancia en Iniciativa per Catalunya-Verds [ICV]?

Sí. Milito poco, si quiere que le sea sincera, porque no tengo tiempo. Me he empleado muchísimo en mi rol [secretaria general del Partido Verd Europeu]. Europa es muy grande en términos geográficos y ocupa mucho espacio.

ICV siempre se ha definido como una organización ecosocialista. ¿Ecologismo y socialismo han de ir siempre de la mano?

Así lo entiendo. El ecologismo también lucha contra las desigualdades, porque el capitalismo es un sistema depredador de los recursos y explotador de las personas y el ecologismo se encuentra intrínsecamente vinculado a la defensa de los derechos y las libertades de las personas.

¿Y feminismo y ecologismo también? ¿Cree que feminismo y ecologismo ponen efectivamente en cuestión el sistema capitalista, como explicaba la ahora eurodiputada María Eugenia Rodríguez Palop?

Lo creo fervorosamente. Aprendí mucho de cómo ella aborda el concepto del feminismo, como elemento troncal hoy en día en la impugnación de este sistema. Ya desde sus orígenes, el feminismo forma parte del ADN de los Verdes. Hay un elemento, muy simbólico si quieres, que es la copresidencia. Siempre. Copresidencia y una norma que tenemos: La mitad más como mínimo una mujer o dos. Y esto es impepinable. En las últimas elecciones , que era la primera vez que se daba el proceso de spitzencandidat, para elegir candidato a presidente de la Comisión, hubo un intento de decir que quizás seriamos más eficaces si solo presentáramos un candidato, y nos lo tumbaron. El conjunto del Council (asamblea) dijo no. Para nosotros la copresidencia, la visibilización de las mujeres, es impepinable y, si te fijas, el 99 por ciento de los partidos verdes tienen copresidencia, con una regla de la mitad como mínimo.
Entre los verdes, que tienen su origen a finales de los años 60, con aquellos movimientos antinucleares, pacifistas, feministas, antiestablishment, que es un origen muy diferente del mío, y por tanto también con unos valores muy diferentes, las reivindicaciones de género, feministas, han estado siempre sobre la mesa. Porque también tenemos esta alma libertaria y hace muchos años que arrastran este discurso, que estoy muy contenta de que ahora se haya convertido en una cosa realmente troncal en el cuestionamiento del sistema político que tenemos.

[ICV es una organización heredera de un partido, el PSUC], ¿reivindica el legado del PSUC?

Reivindico el legado del PSUC. De hecho estoy muy agradecida y lo llevo con orgullo. Pero me explico. Los verdes son un mundo completamente diferente, porque sus orígenes responden a contextos históricos e ideológicos completamente diferentes, pero el legado del PSUC de organicidad, de rigurosidad, valores, es algo que a mí... yo creo que ha sido una de las claves de mi éxito o de mí ‘quehacer bien’ ... He recibido muchos comentarios en positivo de las cosas que he ido impulsando a lo largo de estos cinco años. Yo creo que es gracias al legado psuquero que llevo en las venas.

Ahora Catalunya en Comú es el resultado de una confluencia, de ICV con Podemos, con gente procedente del movimiento autónomo...

Y con mucha gente nueva. Todo Barcelona en Comú es nuevo.

ICV es parte fundamental. ¿Cree que los diferentes actores políticos que confluyeron se tendrían que disolver para hacer crecer y consolidar la nueva entidad que es Catalunya en Comú?

Creo que no, pero no lo sé, porque hablo en términos estrictamente personales, porque no puedo hacerlo como ICV, ni como Catalunya en Comú ni mucho menos.
Nosotros, el Partido Verde Europeo, tenemos un reto en España y en el sur de Europa. Igual que en el este.

Mar García, secretària general del Partit Verd Europeu, durant l'entrevista amb Públic. PÚBLIC

Mar García, secretaria general del Partido Verde Europeo, durante la entrevista con Públic. PÚBLIC

Está clarísimo que si miras los resultados electorales, tenemos estos dos grandes bloques que son como un erial. Teníamos la esperanza de conseguir el eurodiputado húngaro y no lo hemos sacado, teníamos también la esperanza de obtener uno o dos diputados polacos y no los hemos logrado. En Rumanía, algo nuevo que salió entre elecciones y elecciones ha acabado incorporado a ALDE, después de una votación interna, a pesar de que hay diferentes sensibilidades; en  Bulgaria tampoco hemos conseguido eurodiputado; en Italia, un drama; en España las cosas han ido cómo han ido... ¿Qué pasa? En mi opinión, en el centro de Europa la democracia empezó a evolucionar a partir de los años 50, en el sur de Europa, en muchos lugares eso no ocurre hasta los años 70. Y en el este hasta los 90. Estos años de desfase tienen que ver con procesos de maduración y por tanto con la creación de partidos políticos, especialmente dentro de la familia de los verdes, que nacimos a finales de los años 60, principios de los 70.
Este retraso en el desarrollo democrático también tiene un impacto en las condiciones materiales. Por lo tanto, los partidos verdes surgirán o irán surgiendo con más retraso que en otros lugares que nos llevan ventaja.

"En España empezamos a tener una 'demanda' de sensibilidad verde y no acabamos de tener la 'oferta' que nos gustaría"

Yo creo que aquí en España, y también en el Este, lo que ocurre es que ya no tenemos un problema de “demanda”. Empezamos a tener una "demanda" de sensibilidad verde, entendida en sentido amplio. Y lo que está pasando es que no acabamos de tener la "oferta" que nos gustaría. Yo me he pasado los dos últimos meses respondiendo a una media de cinco o seis mails de gente que se tomaba la molestia de escribir a European Greens diciendo: os quiero votar en España. ¿Quiénes sois?
Yo tenía mi respuesta: Pues mira, en España tenemos dos partidos. Uno es EQUO, que no se ha podido presentar a las elecciones europeas debido a su fragmentación interna, y el otro es Iniciativa per Catalunya Verds, que está inmerso en un proceso de confluencia. Estas son las opciones.
Pero la gente me decía: yo quiero votar un partido verde. No lo podemos hacer desde Bruselas eso. En España como otros países, la oferta verde acabará existiendo. Seguramente como fruto de un proceso desde lo que ya existe. ¿Cosas nuevas? No sé, porque tampoco tengo una bola de cristal, pero que habrá una oferta verde porque la "demanda" existe y porque la gente tiene ganas de tener una referencia verde, con el tiempo, estoy convencidísima. Hay un futuro verde, también en el Sur y en el Este de Europa.

Pero las fuerzas que confluyeron en el espacio de los Comuns, ¿cree que se han disolver dentro de Catalunya en Comú?

No lo sé. Creo que tienen que hacer lo que conjuntamente decidan. A Catalunya en Comú todavía le falta mucho potencial, porque tal como se ha visto en estas elecciones municipales, fuerte, fuerte..., como sujeto político, no ha sido.
Si miras el conjunto de candidaturas, lo que había era un poco un "campi qui pugui" [que cada cual haga lo que pueda] en cada lugar, aquí vamos juntos, aquí separados, aquí Podemos va a su rollo... El potencial de Catalunya en Comú pienso que es inmenso. ¿Se tienen que disolver los diferentes actores? Pues creo que eso dependerá de la voluntad que este sujeto político acabe teniendo.

"Catalunya en Comú todavía no es un sujeto político maduro"

Todos estos procesos no son fáciles y gestionar la condición humana es lo más difícil que hay en esta vida. Seguramente hace falta un proceso de maduración y tendrán que decidir qué quieren hacer con su vida. ¿Que les quedan cosas para hacer?, seguro, porque estas elecciones municipales han puesto de manifiesto que Catalunya en Comú todavía no es un sujeto político maduro.

En estas elecciones municipales, en Sabadell, usted formaba parte  de una candidatura, Sabadell en Comú, que no obtuvo representación. Hubo otra, de Podem, que obtuvo una concejal y que apoyó al PSC, que así ha conseguido de nuevo la alcaldía. ¿Está de acuerdo?

En Sabadell había cinco candidaturas en el espacio de la izquierda. No estuve nada de acuerdo en qué Marta Morell decidiera presentar una lista alternativa con el nombre de Podem. Como que Catalunya en Comú todavía no estaba listo, el conjunto de candidaturas fue un poco un follón. No estoy de acuerdo. No me gustó nada. Estas cosas pasan.

No le gustó que hubiera cinco candidaturas y que no hubiera una confluencia, pero el hecho de apoyar a los socialistas dejando de lado otras posibilidades, ¿le parece bien?

Los resultados de Sabadell me dan mucha pena. Además pienso que durante los cuatro años de gobierno con Joan Berlanga [Sabadell en Comú] se hicieron cosas estupendas que al final, en el momento de decidirte por el voto, la marca, el marketing... votas por emociones, no por pensamientos y es verdad que da mucha pena. Me sabe muy mal por mi ciudad. Además, después de una campaña por parte de la Marta Farrés [PSC] en la cual, de manera indirecta, reivindicaba el legado Farrés [el de Antoni Farrés], sin tener nada a ver, solo por el hecho de llamarse Farrés... No me pareció del todo correcta esta orientación de utilizar el apellido para atraer votos.

¿Defenderán desde el Partido Verde los escaños ganados en las elecciones europeas por Oriol Junqueras, Carles Puigdemont i Toni Comín?

Cada estado miembro tiene un sistema electoral concreto para gestionar su 'reino', digamos. Yo entiendo que, aquí tenemos el que tenemos, que se puede cambiar o no, pero nosotros no somos nadie para influir en las diferentes legislaciones vigentes. Nosotros sí que defendemos que los mecanismos que cada estado miembro tiene para atribuir los eurodiputados son los que hay. Es un tema que nosotros no hemos debatido, porque eso no está sobre la mesa.

¿Qué solución cree que tiene el conflicto actual entre Catalunya y el Estado?

Yo hablo como secretaria general del Partido Verde Europeo, y también cómo ha dicho Ska Keller [eurodiputada de los Verdes por Alemania] reiteradamente, nosotros creemos que para un problema político tienen que haber soluciones políticas.

¿Soluciones de qué tipo?

No seremos los Verdes Europeos los que vendremos con las soluciones políticas. Creo que no nos compete ni tenemos que asumir esta responsabilidad. Esta es la perspectiva que tenemos ante el conflicto entre Catalunya y España. A problemas políticos, soluciones políticas, y no nos gusta la judicialización de la política. No la compartimos. Solo habrá soluciones políticas en este conflicto.

¿Qué le ha parecido el juicio en el Tribunal Supremo?

No lo he seguido más allá de lo que ha ido saliendo en los diarios. Desde Europa también existe un cierto distanciamiento del conflicto catalán, porque estuvo sobre la mesa de manera muy intensa. Ahora ya tarda mucho y existen mil conflictos además del catalán. Europa es muy diversa... He seguido el juicio a través de los diarios. No es un conflicto que esté cada día encima de la mesa.

¿Qué le pareció lo que pasó el 1 de octubre de 2017?

Una gran movilización. Me parecieron terribles las imágenes de las cargas policiales y de vergüenza. De mucha vergüenza.

La sentencia del juicio dará lugar probablemente a nuevas movilizaciones de solidaridad. ¿Los Verdes Europeos se habrán de  implicarse de alguna manera?

A mí lo que me gustaría es que hubiera una solución política. Las reiteradas movilizaciones son espectaculares.

"La capacidad de movilización [en Catalunya] es espectacular, pero lo que necesitamos son soluciones políticas"

La capacidad de movilización es espectacular, pero lo que necesitamos son soluciones políticas. Estamos en un bucle. Necesitamos que los políticos, de todas las partes, asuman la responsabilidad que tienen que es la de trabajar por el bienestar de la ciudadanía y estamos encallados. Yo creo que lo que hay que hacer es que se den soluciones políticas y esa es la responsabilidad de los políticos.

En Catalunya se ha alimentado mucho la confianza en lo que pueda resolver el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. ¿Cree que hay motivos para esta confianza?

Yo entiendo que la UE se fundamenta en los ordenamientos jurídicos, en el estado de derecho de los diferentes estados miembros.
Existe una derivada un poco peligrosa en el tema de Catalunya y España. Tanto desde el nacionalismo centralista que existe en este país, que sin ningún pudor ha laminado competencias, no ha abordado los retos en materia de financiación, ha ninguneado la lengua, el sistema educativo catalán.. y lo digo yo que en mi casa hablamos castellano, hablo catalán, que es la lengua vehicular con mis hijos, que mis padres sin haber ido a la escuela los dos hablan catalán perfectamente... Ha habido muy poca vergüenza desde el nacionalismo centralista en este país. Pero por otro lado, a mi entender, cualquier acción desde el unilateralismo para hacer frente a esto solo ha aportado fracaso y fragmentación, fragmentación y fragmentación, y esto es una deriva que en algún momento tendremos que abordar con mucho cuidado. Yo trabajo con personas de los Balcanes y no entienden este conflicto, que vienen de dónde vienen. Serbios, croatas... y encienden las alarmas. Hay un momento en que este país, en su conjunto, en sentido amplio, Catalunya, España, tendrá que decidir como trata el tema de la política identitaria. Hay riesgos y habrá que hablar desde la generosidad, responsabilidad, con el objetivo de encontrar soluciones políticamente.

Durante estos días, PSOE y Podemos han hablado sobre un posible acuerdo de gobierno de "coalición" o de "cooperación". ¿Piensa que esto puede facilitar las cosas en lo que se refiere a la defensa de las libertades democráticas?

Yo en estos días estoy muy concentrada en otras conversaciones, que también van en la línea de la democracia, que son las que se están llevando a cabo dentro del Parlamento Europeo y dentro del Consejo para conseguir las mayorías en la UE, que son vitales por el cambio del que hablaba antes. El papel que jugará el Consejo Europeo a la hora de configurar la gobernanza de la UE, el papel que le otorgarán en el Parlamento, las mayorías o los acuerdos que se acaben estableciendo dentro del Parlamento Europeo y la influencia que esto tenga a la hora que este Gobierno inter-gubernamental, que no es el que queremos, porque queremos una UE mucho más democrática... Lo que acabe resultando también es otro de los acuerdos de las conversaciones de las que estoy pendiente, para garantizar también derechos, democracia, para sacar adelante esta UE que, como comentábamos al principio, es el resultado de un proyecto de paz, de bienestar, de libertad.

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