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Sociedad Civil Catalana España, orden y ley: el unionismo se parapeta en la Constitución para combatir el 'procés'

Unas 80.000 personas, muchas de ellas llegadas de varios puntos del Estado, llenan el Passeig de Gràcia de Barcelona en una marcha con que Sociedad Civil Catalana consigue que las fuerces participantes cierren filas en defensa de la unidad de España.

Miles de personas se concentran en el centro de Barcelona, convocadas por Societat Civil Catalana. EFE/Jesús Diges

Levantar un muro contra el independentismo con todas las armas de las que dispone el Estado de derecho. En torno a esta idea, unas 80.000 personas según la Guardia Urbana se han reunido hoy domingo, día 27 de octubre, en el centro de Barcelona secundando la marcha que Sociedad Civil Catalana (SCC) había convocado con el lema “Por la concordia, por Cataluña: ¡Basta!”.

En una reedición de la movilización que tuvo lugar el 8 de octubre de 2017 como reacción al referéndum, la entidad unionista ha vuelto a reunir los diferentes partidos y entidades que integran el españolismo, que a través de este paraguas se han conjurado nuevamente para apelar a la Constitución y a la ley y acabar con el proceso soberanista que se vive en Catalunya

La marcha de Sociedad Civil Catalana ha querido inocular una imagen de unidad entre los congregados, razón por la cual ha reservado las intervenciones a personas significadas de la cultura relegando los partidos, enfangados en los preparativos de los comicios del 10 de noviembre, en un segundo plan.
En aras de preservar esta unidad, ninguna de las formaciones que ha participado en la marcha (PSC, PP, Ciutadans y Vox) ha exhibido emblemas ni lemas propios, cosa que ha convertido la movilización en una alfombra de gente de perfil diverso donde la bandera roigigualada y la palabra ‘España’ han eclipsado cualquier matiz a vuelo de pájaro.

Entre "taberneses" y legionarios

Ninguna de las formaciones que ha participado ha exhibido emblemas ni lemas propios

A corta distancia, en cambio, el españolismo ha vuelto a exhibir los enormes contrastes que es capaz de agregar. Eran las 12 horas, y poco antes de que la cabecera empezara a dirigirse dirección a la Gran Vía, una docena de hombres ataviados con banderas de los legionarios cruzaban a la altura de Diagonal con centenares de jóvenes que entonaban a coro el lema “Esta es la juventud de España”.

Unos metros abajo, la plataforma Recortes Cero desplegaba una enorme pancarta vinculando el gobierno de Quim Torra con una élite que se dedica a laminar los derechos de los trabajadores. Tampoco ha faltado miembros de Tabarnia, otros de la organización Alternativa Ciudadana Progresista y un nutrido espacio donde confluían los universitarios de S’ha acabat, protagonistas de varias agresiones durante la última semana, con miembros de la Asamblea por la Escuela Bilingüe, que a corte de lección aprendida, entonaban el lema “Libres en las aulas, libres en el recreo”.

Entre la amalgama de matices también se han podido ver banderas de Andalucía, Cantabria o Asturias, un bloque formado por Sociedad Civil Navarra, y las delegaciones provinciales que Sociedad Civil Catalana tiene funcionando en todo el territorio. Todo entremezclado de personas con decenas de pancartas que suelen recoger improperios dedicados al soberanismo, como por ejemplo “Nacionalismo tapa basura”, “Indepes, bajad los humos”, “Stop Torra” o “Golpistas a prisión”.

Las mofas a los líderes condenados por el Supremo, los insultos a TV3 y a los dirigentes en el exilio han completado un repertorio de lemas de los cuales, por su vigor entre los manifestantes, hay que destacar los que alababan la tarea de la Policía Nacional estos días en las calles de Barcelona o los que veneraban la figura de Felipe VI. Al finalizar la marcha, centenares de personas se han dirigido a la Via Laietana, punto caliente de las últimas protestas, ante la Jefatura de la Policía Nacional, para ofrecerlos regalos y homenajearlos por las cargas de los últimos días.

Evocando el espíritu de Tarradellas

"Ciutadans de Catalunya, tornem a ser aquí!". Parafraseando las palabras de Josep Tarradellas, los oradores de Sociedad Civil Catalana han empezado una serie de discursos que han buscado en la figura el expresidente de la Generalitat el eslabón con qué defender una “Catalunya integrada en España” y atacar un independentismo que, según reza el manifiesto de la convocatoria, “se sirve del miedo para conseguir sus finalidades represivas”. Así se expresa un texto que también reprocha al soberanismo su obstinación por engañar la población y amordazarla a fin de impedir que se exprese en plena libertad.

El manifiesto, leído por la escritora Nuria Amat, ha puesto el colofón en unos parlamentos donde la periodista Anna Grau, simpatizante de SCC, y Alex Ramos, vicepresidente de la entidad, han reiterado de forma vehemente su defensa a la Constitución, los tribunales de justicia y la labor de las fuerzas y los cuerpos policiales del Estado para frenar el independentismo y los disturbios que se han registrado en los días precedentes.

Mientras tanto, en la zona VIP, asistían al acto unos atentos Miquel Iceta i Meritxell Batet, del PSC; los ministros en funciones José Luis Ábalos y Josep Borrell; Inés Arrimadas y Albert Rivera, de Ciutadans, y Pablo Casado, del PP, así como también el líder de Vox en Catalunya, Ignacio Garriga. Todos ellos han celebrado una convocatoria que, a pesar de la bajada de asistentes respecto al hito de hace dos años, sirve al españolismo para exhibir musculatura y cerrar filas en torno los principios inalterables que construyen el régimen del 78: España, orden y ley.

Concentraciones independentistas

Paralelamente, el Picnic por la República ha convocado concentraciones ante la prisión de la Modelo para después desplazarse a la Estació de Sants de Barcelona, donde un cordón policial de Mossos d'Esquadra los ha mantenido al exterior.

Ante el blindaje de los cuerpos de seguridad, la plataforma ha desplazado los concentrados hacia la plaza Sant Jaume, donde también habían convocado los CR a las 12.00 h. Ha sido en aquel punto donde se ha vivido un momento de tensión, después de que las decenas de manifestantes independentistas se encontraran con otra concentración españolista en la misma plaza.

Un cordón policial ha separado los dos grupos, que se han increpado con más fuerza cuando uno de los concentrados de signo españolista ha lucido una bandera franquista. Aun así, las convocatorias se han disuelto sin incidentes.

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