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ETA Los familiares de presos de ETA denuncian que el gobierno “sigue sin hablar de paz”

La XVII asamblea de la asociación Etxerat reclama el fin de la dispersión y llama a dar pasos para conseguir ese objetivo. Advierten también que el 95% de los reclusos continúa en primer grado.

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La XVII asamblea de la asociación Etxerat. / Danilo Albin

Euskadi ya no es lo que era. Desde hace ocho años, el País Vasco vive bajo la absoluta ausencia de violencia por parte de ETA, algo que se ratificará próximamente con su disolución definitiva y para siempre. Ocurrirá, previsiblemente, al final de la primavera o inicio del verano. La paz será entonces más sólida, aunque habrá algunos asuntos que seguirán pendientes. Uno de ellos tiene que ver con la política penitenciaria que se aplica contra los presos vascos condenados por terrorismo. Este domingo, sus familiares volvieron a mostrar sus contenidas esperanzas: creen –o quieren creer- que el final de la dispersión podría estar más cerca que nunca.

Sus deseos y reclamos fueron puestos sobre la mesa durante la XVII asamblea de Etxerat, el colectivo que reúne a los familiares y allegados de los presos de ETA y de otras organizaciones de la izquierda abertzale. Desde la sala Leidor de Tolosa (Gipuzkoa), los integrantes de este colectivo volvieron a recordar que el alejamiento de los reclusos supone un castigo añadido a sus seres queridos. Un castigo que lleva ya 29 años y que se mantiene invariable a pesar de los cambios que se han producido en Euskadi.

Según cifras de Etxerat, a día de hoy existen 232 presos en cárceles de España y otros 55 en prisiones francesas. La mayor parte se encuentra a distancias que oscilan entre los 400 y los 1.000 kilómetros. También hay 22 presos gravemente enfermos. “Lo peor de todo es que durante los últimos ocho meses tres presos perdieron su vida en las cárceles”, destacó Urtzi Errazkin, portavoz de este colectivo. El caso más reciente es el de Xabier Rey, un preso de Pamplona que el pasado 6 de marzo se suicidó en la cárcel de Puerto de Santamaría, en Cádiz.

En tal sentido, Errazkin criticó “la posición del gobierno español y de esos sectores partidarios de seguir manteniendo la política de dispersión y de alejamiento”. “Vemos que cada vez intentan apretar un poco más… Y también nos extraña y desmoraliza que por parte del gobierno español nunca oímos la palabra paz, una palabra que tanto espera la sociedad vasca”, subrayó.

Durante la asamblea realizada este domingo en Tolosa, los integrantes de Etxerat también advirtieron que el 95% de los presos continúa clasificados en el restrictivo primer grado, algo que Errazkin calificó como una “medida cruel”. Hace algunos días, el diario Deia informó que el gobierno del PP rechazó conceder el segundo grado a unos 120 reclusos. Todos ellos solicitaron acceder al segundo grado –lo que les permitiría obtener distintos beneficios penitenciarios-, tal como ya había adelantado el denominado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera). Sin embargo, el Ejecutivo de Rajoy se mantiene firme en su rechazo a cualquier cambio en materia penitenciaria.

“Cumplir la ley”

En ese contexto, Etxerat ha fijado este domingo sus principales líneas de trabajo de cara a los próximos meses. Será un periodo muy especial, marcado principalmente por la próxima disolución de ETA. “Siempre hemos dicho que todos los pasos que vayan hacia la paz verdadera, justa y definitiva, son bienvenidos. Del mismo modo, también hemos puesto sobre la mesa que no hay que esperar ningún paso de nadie para cumplir las leyes y los derechos humanos”, reivindicó Errazkin. “Esperamos que los pasos empiecen a llegar desde los gobiernos que tanto daño están haciendo a esta paz que buscamos”, añadió.

En una declaración dada a conocer este domingo, Etxerat subrayó que seguirá trabajando "para que se conozca el alcance del daño que causa la actual política penitenciaria". "Vamos a seguir dando lo mejor de nosotras mismas en la asistencia y apoyo a familiares y personas afectados por el alejamiento. Y vamos a seguir trabajando en clave de futuro, porque confiamos en que la paz es posible, sabemos que es posible y alcanzarla es responsabilidad de todas y todos", subrayó el colectivo.

Por tales motivos, la asociación de familiares de presos apostará durante los próximos meses por “seguir informando a políticos, agentes sociales y sindicales para que se den esos pasos tan ansiados”. “Vamos a seguir trabajando en clave de futuro. Confiamos que la paz es posible, y no vamos a cejar en ese empeño”, confirmó Errazkin.

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