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Un ex guardia civil de la Casa Real denuncia el "maltrato" de sus superiores: "Eran unos paranoicos"

El exagente Guillermo Díaz Díaz, que llegó a prestar funciones en las secretarías de la Reina Sofía y de los entonces Príncipes de Asturias, acaba de publicar un libro en el que relata las presiones de sus jefes. Entre otras cosas, denuncia que fue "expulsado" de La Zarzuela y trasladado a otra área de la Benemérita cuando se encontraba de baja médica.

Guillermo Díaz y el rey Juan Carlos I
El rey Juan Carlos I saluda al guardia civil Guillermo Díaz Díaz en una imagen de archivo. GUILLERMO DÍAZ

De un lado, la vida en verde. Del otro, el resto de la existencia forjada, precisamente, por lo experimentado en los años dominados por ese color. Para el guardia civil retirado Guillermo Díaz, la etapa del uniforme resulta imposible de olvidar. Por lo bueno y también por lo malo. Por los años que transcurrieron entre su egreso de la academia y la llegada a un destino único: la Casa Real. Un destino que tendría un final inesperado.

Díaz, nacido en mayo de 1974, vive hoy fuera de España. Desde hace pocos días, su nombre ha comenzado a aparecer en las librerías: la editorial Círculo Rojo acaba de publicar "La vida en verde", un trabajo autobiográfico en el que este exmiembro de la Guardia Civil relata su experiencia vital antes, durante e incluso después de prestar servicio a la monarquía. Lo hizo, concretamente, durante casi 12 años, entre noviembre de 1995 y mayo de 2007, tal como han confirmado a Público fuentes de La Zarzuela. 

"Decidí escribir este libro como terapia, para soltar todo lo que llevaba dentro", señaló a este periódico en una conversación telefónica. En esas páginas habla, precisamente, de las situaciones vividas con sus superiores. "Si algo tengo claro hoy en día es que la inteligencia emocional de muchos de los jefes militares que tuve era más bien limitada. Se creían en el derecho de, cuando les viniera en gana, dejarte por los suelos sin una razón clara ni evidente. Eran paranoicos natos, veían el mal donde no lo había o, de la nada, te montaban un pollo considerable", relata en el libro. 

A lo largo de esos 12 años en la Casa Real, Díaz desempeñó distintas tareas en la Secretaría Técnica del Servicio de Seguridad, en la Secretaría de la Reina Sofía, en el Gabinete de Planificación y Coordinación y, finalmente, en la Secretaría de los entonces Príncipes de Asturias. Sobre el ahora rey Felipe VI destaca que había "un trato distante". "Él estaba criado para ser príncipe y futuro rey. Por mucho que quisiera –continúa– había una barrera entre él y los que trabajábamos allí". Fuentes de la Casa Real han declinado hacer valoraciones de ningún tipo sobre el contenido de este libro. 

Respecto al rey Juan Carlos I, junto a quien tiene una foto a raíz de la entrega de una condecoración, recuerda que lo vio "algunas veces". Cita también a los "Pata Negra" o "Perdiceros", apodos por los que eran conocidos internamente dos guardias y un sargento que custodiaban "las actividades privadas del rey".

"Retorcidas imaginaciones"

A lo largo del libro, Díaz vuelve a citar en distintas ocasiones las situaciones de presión que, según describe, ejercían sus jefes militares en la Casa Real. En tal sentido, alude a las "broncas sin motivo" o las "apretadas de tuerca individuales o colectivas" en las que "más veces de las que serían deseables" se vio involucrado y que venían, asegura, de las "retorcidas imaginaciones de estos jefes".

Portada del libro "La vida en verde". 

 "Se nos trataba como simples cosas", resume a Público. En su trabajo autobiográfico hace alusión, por ejemplo, al "pésimo ambiente" que existía en la Secretaría de Despacho, área desde la que saltó a la Secretaría de los Príncipes en octubre de 2005, no sin antes llevarse una reprimenda por parte del teniente coronel Domingo Martínez Palomo, entonces jefe del Gabinete de Planificación y Coordinación y ahora secretario general de la Casa Real. "La verdad es que sois como guerrilleros de Cristo Rey. Os movéis como mercenarios y os importa una mierda todo", son las palabras que Díaz atribuye a Martínez Palomo al recrear la conversación que ambos mantuvieron.

El guardia civil comenzó a registrar problemas de salud en enero de 2006. "Casi enloquezco, me deprimí mucho", relata. Ahí llega, precisamente, otra de sus denuncias: asegura que entonces fue "prácticamente obligado" a presentarse en su puesto de trabajo por sus superiores. "Me decían que fuera a trabajar para conservar mi sitio allí", señala en alusión a la plaza laboral que tenía en la Secretaría de los Príncipes. 

En mayo de 2007 se enteró por un compañero que había sido publicado su traslado a Asuntos Generales de la Dirección General de la Guardia Civil. "Los cobardes de mis jefes, alegando que durante esta baja médica no había aparecido por el trabajo (...) decidieron pasarme a otro destino fuera de la Casa Real, y sin decirme absolutamente nada. Si os preguntáis por el motivo que me dieron: estar de baja médica", afirma. 

"Creo que se cometió conmigo una injusticia enorme. Uno no elige estar enfermo, eso os lo aseguro y si no tienes ya bastante dolor, ahí te va un poco más. Cualquier fuero de cualquier trabajador fue vilmente manoseado y pisoteado en aquel acto fullero y traidor. Nadie me dijo absolutamente nada. Casi 12 años de servicio y dedicación no servían para nada", lamenta. 

Una dedicatoria de Felipe

A finales de mayo de 2007, el entonces Príncipe Felipe le citó en su despacho junto a dos choferes del Parque Móvil que también iban a abandonar La Zarzuela, aunque por una razón muy diferente. "Cuando nos preguntó uno a uno los motivos de nuestra marcha de la Casa Real, los dos conductores dijeron simplemente que se jubilaban y yo le conté que andaba con problemas de ansiedad que me resultaban muy molestos e incapacitantes. No le dije nada de la sucia jugada que me habían hecho los jefes", narra Díaz en el libro.

En ese contexto, asegura que Felipe le indicó que "cualquier cosa que necesitara en el futuro, que no dudara en pedirlo". "En fin –continúa–, interpreté aquello como lo que realmente era, o sea, unas cordiales y correctas palabras de despedida y lo que correspondía decir en ese momento, nada más". Meses después le llegó por correo aquella fotografía, acompañada por una dedicatoria firmada por el príncipe. "Para Guillermo Díaz, con todo mi afecto y gratitud por tu leal servicio y con mis mejores deseos para tu futuro", señalaba.

Su retiro del cuerpo se produjo en marzo de 2010. Un año después empezó a escribir el libro que retomó en plena pandemia y que ahora acaba de ver la luz. "Quizás vas juntando granitos de arena hasta que explotas", reflexiona ya entrada la noche en un mensaje de Whatsapp. La vida en verde quedó atrás.   

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