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Juicio procés La fiscal Madrigal dispara contra un 'observador' del 1-O, testigo en el juicio al 'procés': "Lo quiero descalificar"

Si las amenazas sobre los riesgos de incurrir en falso testimonio se hicieron de rogar, hasta esta 23 sesión la Fiscalía no había rechazado abiertamente dar credibilidad a las palabras de un testigo. Un exdiputado alemán que visitó Catalunya el 1-O afirma que no se considera un "observador" electoral, y asegura que corrió con todos sus gastos. 

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Imagen de la señal institucional del Tribunal Supremo de la fiscal Consuelo Madrigal este martes en el juicio del "procés". EFE/Tribunal Supremo

La Fiscalía ha cruzado una nueva línea en el juicio al procés,  Durante la declaración como testigo del exdiputado socialdemócrata alemán en el Parlamento de la región de Renania del Norte-Westfalia, Bernhard Von Grünberg, que visitó Catalunya en la jornada del referéndum del 1 de Octubre de 2017 -si bien negó haber desempeñado labores de "observación electoral" y aseguró haber corrido con el pago de todos sus gastos-, la fiscal Consuelo Madrigal ha manifestado que quiere "descalificar" su testimonio.

El testigo, llamado por las defensas, ha comparecido en la 23 sesión de la causa para explicar lo que percibió en esta jornada, si bien Madrigal ha empezado a interrumpirle ya en sus primeras respuestas, y el presidente de la Sala de Lo Penal del Tribunal Supremo, Manuel Marchena, ha intervenido para exigirle que le permitiese explicarse.

El testigo reconoció haber contactado con Diplocat, pero sostuvo que él mismo corrió con todos los gastos de su estancia en Catalunya el 1-O

Se dio la circunstancia de que Von Grünberg, que no hablaba español, requirió del apoyo de un intérprete que iba traduciendo sus palabras de manera consecutiva, y Marchena resaltó este hecho para pedirle a Madrigal que no cortara sus respuestas: "No sabemos lo que está diciendo", recordaba, mientras la representante del Ministerio Público insistía: "Un poco sí". 

El presidente de la Sala, que también interrumpió al testigo en un par de ocasiones para pedirle que se abstuviese de expresar opiniones -"No viene a declarar sobre la normalidad de la democracia"-, ha reprochado a Madrigal que le preguntase qué autoridades catalanas en concreto recibieron las notificaciones del Tribunal Constitucional relacionadas con el referéndum -"Probablemente excede el ámbito del testigo"-; exactamente cuántos votantes heridos pudo ver en esa jornada -"Ha dicho [que vio] varios"-, o cuántas ambulancias pudo contar.

Poco después, Marchena le pedía que volviese al "buen camino" de centrarse "en lo que ha sido objeto de respuestas", y Madrigal aprovechaba para preguntar al exdiputado si se había preocupado por situaciones "similares" a la de Catalunya en su "propio país", en clara referencia a Baviera. En este punto, el magistrado presidente le recordó que lo que puede ser "muy interesante en otros órdenes", desde un punto de vista político, en la Sala de lo Penal no goza de ese interés.

"Estamos en el turno de los interrogatorios, si se quiere descalificar el testimonio del declarante lo puede hacer". "Sí, lo quiero descalificar", respondía, mientras Marchena incidía en que "aquí estamos en el tratamiento jurídico de los hechos".

Marchena, a Madrigal: "Estamos en el turno de los interrogatorios, si se quiere descalificar el testimonio del declarante lo puede hacer" 

Con todo, la Fiscalía ha visto pasar a decenas de testigos hasta que ha optado por actuar de este modo. En la sesión 16 de la causa, el 13 de marzo, el también representante del Ministerio Público Jaime Moreno, pidió por primera vez investigar a un testigo por un presunto delito de falso testimonio, envalentonado por las advertencias de Marchena a este compareciente.

La sesión de la mañana este miércoles se ha interrumpido poco después de las 12 horas, y el juicio continuará a la tarde con la declaración por videoconferencia de otra de las "observadoras" internacionales.

Se reunió con Forcadell, habló con Diplocat

En otro orden de cosas, mientras la Fiscalía trata de demostrar que Diplocat -entidad público-privada que recibe un 85% de su financiación de la Generalitat- funcionaba como un brazo más de la Consellería de Exteriores, su exsecretario general, Albert Royo, se esforzó por marcar distancias con el Govern en su declaración como testigo en esta causa, en línea con las defensas. El Ministerio Público, la Abogacía del Estado y los ultraderechistas de Vox, que ejercen la acusación popular, quieren acreditar que los procesados cometieron un delito de malversación al costear gastos de "observadores internacionales".

En los colegios electorales apreció una "admirable situación de tranquilidad o contención", sin rastro de "una actitud violenta o agresiva" por parte de quienes no vestían uniforme

El veterano exparlamentario alemán, que negaba haber actuado como "observador electoral", ya estuvo en Catalunya para presenciar la consulta del 9-N de 2015, y ha reconocido que contactó con Diplocat para saber cómo volver a hacerlo el 1 de Octubre -"Fui contactado por Albert Royo, pero la iniciativa la tuve más yo que él"-. Ha reconocido que en todo momento él y otros visitantes  fueron acompañados por un representante de Diplocat el 1-O, y siempre ha insistido en que desde el principio dejó claro que él correría con todos sus gastos, para mantener su "independencia" -aunque no recordaba si Diplocat le ofreció cubrirlos-. Es el protocolo que utiliza en otras misiones, explicaba, entre ellas las que realiza por su labor en ACNUR. 

Viajó a Catalunya para "poder hablar con todas las partes involucradas",  y por ello contactó con el PSC o Ciudadanos, si bien fundamentalmente conversó con representantes del Govern y con la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, con la que mantenía un contacto "frecuente" desde hacía años. También se reunió con el entonces president, Carles Puigdemont, y con el conseller de Exteriores, Raül Romeva, pero no con representantes del Gobierno de Mariano Rajoy. 

En la línea, ha reconocido que el grupo de visitantes elaboró un informe sobre lo que habían presenciado, "de forma conjunta". Estuvo en cinco colegios electorales, entre ellos el Ramón Llull -donde hubo cargas-, y vio a votantes y concentrados heridos por las pelotas de goma empleadas por la Policía, pero no conoció el caso de ningún agente que sufriera lesiones. 

En esencia, lo que él percibió en los colegios electorales fue "una admirable situación de tranquilidad o contención", sin rastro de "una actitud violenta o agresiva" por parte de quienes no vestían uniforme. 


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