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Irune Costumero Los forenses y psiquiatras afirman en el juicio de Irune Costumero que no existe el síndrome de alienación parental

La Sala ha escuchado una grabación del audio del momento en que separan a la niña de la madre con cuatro minutos de lloros y gritos de la menor llamando a su "ama".

Irune Costumero se dirige al palacio de justicia.
Irune Costumero se dirige al palacio de justicia. LUIS TEJIDO / EFE

Forenses y psiquiatras han constatado que el síndrome de alienación parental, sobre el que se fundamentó la resolución de la Diputación Foral de Bizkaia que retiró a una madre la custodia compartida dictada por un juez, no aparece en ningún listado de patologías de instituciones médicas internacionales.

El juicio en la Audiencia de Bizkaia contra el diputado foral de Acción Social, Sergio Murillo, y tres funcionarias del Servicio de Infancia ha quedado visto para sentencia, tras una sesión en la que se ha desacreditado esa supuesta patología que psicólogas habían apreciado en la niña, que rechazaba estar con su padre, cuando tenía cinco años.

La Sala ha escuchado una grabación del audio del momento en que separan a la niña de la madre con cuatro minutos de lloros y gritos de la menor llamando a su "ama" y rogando desconsolada a las funcionarias "soltadme, soltadme". Lo escuchado en esa grabación contradice el relato de las acusadas presentes y los ertzainas que manifestaron ante el tribunal que no fue un acto "violento" y que la niña, aunque protestó al principio, se fue "tranquila".

Las grabaciones de las cámaras de esa sede foral del día de la separación de la niña de su madre desaparecieron y por eso se ha escuchado esa prueba de audio que un trabajador foral "con conciencia" entregó a la madre, Irune Costumero, según su letrado Iñaki Arana, que cree que "desmonta el cuento chino" que la Diputación contó sobre cómo fue esa separación.

La acusación ha vuelto a solicitar la condena de los cuatro acusados a cinco años, ocho meses y un día de prisión, además de 15 años de inhabilitación especial para cargo o empleo público por los presuntos delitos de prevaricación continuada, maltrato y un delito de lesiones psíquicas tanto a la madre como a la hija.

Los informes forenses y los peritos de la acusación han manifestado su convencimiento de que Irune Costumero es una víctima de la violencia de género, a pesar de que su expareja haya sido absuelto, y han coincidido en que la separación de su madre durante casi cuatro años ha causado un daño psicológico en la menor, que a día de hoy sigue rechazando al padre.

Víctima de la violencia machista

Para la acusación, mantener a la madre prácticamente desvinculada de su hija durante más de tres años, sin aceptar pernoctas ni vacaciones con su hija, es "una tortura" y evidencia que hay "continuidad delictiva". La psicóloga clínica Sonia Emilia Vaccaro ha declarado como perito sobre el daño psicológico de Costumero y ha expuesto que es una mujer víctima de violencia machista, "devastada" por la separación de su hija y "no hay razón empírica" que justifique "la crueldad" de esa medida.

Por su parte, la fiscal y la defensa reclaman su libre absolución y que la madre pague las costas por "temeridad y mala fe procesal". El ministerio público ha defendido la legalidad de la actuación de los acusados ante "la situación de extrema gravedad" que psicólogos habían observado en la niña que no podía tener relación con su padre, que estaba perfectamente capacitado para cuidar de ella pero la madre se lo impedía.

Se ha mantenido firme en la defensa del inexistente síndrome de alienación parental de la menor y ha enumerado otros casos en que si se aceptan los rasgos en los hijos cuyos padres les han instrumentalizado, aunque "no como síndrome sino como desorden".

Una acusación que no se fía de la imparcialidad del tribunal, una fiscal vehemente en la defensa de los acusados que va mucho más allá que su propia abogada y concentraciones de respaldo a unos y otros ante el Palacio de Justicia se han repetido en el juicio celebrado durante los tres últimos días en la Audiencia de Bizkaia.

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