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La Fundación Francisco Franco desafía al Gobierno y advierte que seguirá honrando al dictador

El presidente de la entidad franquista, Juan Chicharro Ortega, descarta una modificación de los estatutos para evitar la ilegalización. Anuncia también que recurrirá a los tribunales bajo alusiones a la defensa de la "libertad de expresión".

El presidente de la Fundación Francisco Franco, Juan Chicharro. EFE
El presidente de la Fundación Francisco Franco, Juan Chicharro – EFE

El general de división retirado Juan Chicharro Ortega tiene una cosa clara: no tiene intención de convertirse en "el mismo perro con distinto collar". En un artículo difundido en las últimas horas, el presidente de la Fundación Nacional Francisco Franco (FNFF) ha dejado claro que desoirá a quienes últimamente le han aconsejado que haga un lavado de imagen de esa organización para tratar de evitar cualquier tipo de ilegalización. 

"Lo dicho: jamás renunciaremos a lo que establecen nuestros estatutos que no vamos a cambiar ni a dejar de honrar el nombre de Francisco Franco". Así concluye Chicharro Ortega su último escrito, en el que dibuja también cuáles serán los pasos que dará esta fundación ultraderechista ante Ley de Memoria Democrática que impulsa el Gobierno y que recoge la prohibición de las fundaciones que hagan apología de la dictadura.

Chicharro –que en su calidad de militar llegó a ejercer como ayudante de campo del rey Juan Carlos I– sostiene que mediante esa ley, el Gobierno "pretende no sólo revertir y tergiversar nuestra historia reciente sino al mismo tiempo callar a quienes defienden una visión distinta de la suya defendiendo lo que Franco significó para España".

El presidente de la fundación que reivindica al dictador acusa al Ejecutivo de buscar "establecer nada menos como delito lo que denominan 'apología del franquismo'. Así, sin más, y se quedan tan frescos saltándose a la torera varios artículos de la Constitución española". Seguido, Chicharro habla de la "libertad de expresión, de pensamiento y de igualdad ante la Ley".

"Es evidente que de salir adelante esta ley, a todas luces inconstitucional, esta Fundación Nacional Francisco Franco tendrá los días contados por lo que defiende y por su nombre", pronostica. En tal sentido, relata que ya ha recibido una serie de consejos. "Es así que no son pocas las voces bien intencionadas que nos aconsejan estrategias que puedan hacer difícil esa pretendida ilegalización, bien modificando el nombre de la misma o transformándola en otra similar mediante la modificación de los actuales estatutos o a través de una complicada ingeniería legal que permitiera su supervivencia", apunta.

Chicharro explica que sería "algo así como mismos perros con distintos collares" y señala que "de hecho fue lo que hace varios años se hizo en parte, modificando los estatutos para adaptarlos a la vigente Ley de Memoria Histórica, pero manteniendo, por supuesto, la claridad y transparencia de nuestra razón de ser sin tapujos".

Entonces llega la advertencia. "Pues bien, ya anuncio que en esta ocasión no va a suceder lo mismo. No veo razón alguna para renegar para nada del nombre de Francisco Franco ni de nuestro derecho a defender lo que significó. A nosotros no nos gusta en absoluto que haya fundaciones que lleven el nombre de quien fuera Presidente del Consejo de Ministros de la República, Largo Caballero, mientras se asesinaba a miles de inocentes en Paracuellos del Jarama o de Juan Negrin, Ministro de Hacienda, responsable de la apropiación y traslado a Rusia del 70% de las reservas de oro del Banco de España pero reconocemos que desde una perspectiva histórica haya quien así lo desee", señala.

"Acudir a los tribunales"

Chicharro remarca que "en ningún caso" renunciará a "mantener el nombre de Francisco Franco en esta Fundación" ni dejará de "difundir, promover e incentivar el conocimiento del pensamiento, memoria y legado del Caudillo". "Por supuesto que si llega el momento en que por aplicación de esa posible Ley se procediera a instar a la ilegalización de nuestra Fundación será el momento de acudir a los tribunales de justicia si es que para entonces aún subsiste la precaria separación de poderes en nuestro ordenamiento político", ironiza.

"Sí, ya sé que la lucha en la política al igual que en la guerra requiere a veces la utilización de artimañas para no perder baza en ella pero estamos ante una situación en la que ya está bien de ceder en lo fundamental", agrega Chicharro.

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