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El futuro de Adelante Andalucía Las claves del proyecto de Rodríguez: grupo andaluz, no gobernar con el PSOE y rechazo total al Ejecutivo de PP y Cs con apoyo de Vox

La secretaria general de Podemos Andalucía lanza Ser Lunas Llenas, el documento en el que expone, para su debate, sus ideas sobre los retos estratégicos, tácticos y de fondo que debe abordar Podemos Andalucía en su Conferencia Política, que se celebrará, en principio, el próximo mes de enero

La presidenta del grupo parlamentario de Adelante Andalucía y líder de Podemos Andalucía, Teresa Rodríguez, en el Parlamento. Archivo. EUROPA PRESS/María José López

raúl bocanegra

Teresa Rodríguez expone en su documento Ser Lunas Llenas, en el que expone, para su debate, sus ideas sobre los retos estratégicos, tácticos y de fondo que debe abordar Podemos Andalucía en su Conferencia Política, que se celebrará, en principio, el próximo mes de enero, además de la idea fundamental de ser una fuerza autónoma que aspire a la hegemonía, otras tres ideas políticas de relevancia: tener un grupo andaluz en el seno de Unidas Podemos en el Congreso; no gobernar con el PSOE, y rechazar sin fisuras el proyecto que representa el Gobierno de PP y Ciudadanos en Andalucía con los apoyos externos de Vox.

Lo que sigue son los extractos textuales del documento, las palabras escritas por Teresa Rodríguez que Público ha considerado más relevantes, estructurados en diez claves.

1. El Gobierno del 0,7% de la población

El gobierno de las derechas maneja algunos matices en su seno, pero alberga, sin duda una coincidencia total en política económica. El gobierno andaluz se ha consolidado en términos económicos como el gobierno del 0,7% de la población.

El tripartito ha decretado definitivamente el fin de la función redistributiva y de los objetivos sobre bienestar social del sistema tributario. Esto no es una novedad, todas las reformas fiscales de las últimas décadas han ido diseñando un sistema fiscal en el que la redistribución se produce a la inversa, de las manos de quienes viven honradamente de sus manos, a las manos de los especuladores y los rentistas.

¿Cuáles serán a medio plazo los efectos de la política económica de reformas fiscales sobre los servicios públicos? Los recortes, que sufrirán especialmente quienes no pueden pagarse educación o sanidad privada; el copago; las privatizaciones; los conciertos, y el endeudamiento con las empresas del Ibex que se hagan cargo de los servicios o con las entidades financieras que nos den crédito.

2. El gobierno del ecocidio

Plantea el “trifachito” la vuelta a las políticas fallidas de depredación del suelo y del agua, de la economía subdesarrollada y extractiva de la que no hemos salido. Vuelve con fuerza el modelo corrupto del desorden y la amnistía urbanística, así como una apuesta fuerte por la agricultura y la ganadería intensivas que esquilma y contamina nuestros acuíferos y la industria más contaminante que nos cuesta la salud de nuestros hijos y nuestras hijas.

Con el protagonismo en estos sectores productivos de los fondos buitre y los grandes fondos especuladores de inversión y el abandono definitivo de los pequeños productores de Andalucía. De nuevo ganan los banqueros, los constructores, las multinacionales contaminantes y los corruptos.

3. El gobierno del poder corporativo

Las derechas son muy de sacar la bandera, pero la bandera hay que sacarla frente a los hombres de negro de Bruselas, y ahí se pliegan servilmente a sus límites y a sus techos de gasto y a sus límites del déficit. Se presentan absolutamente serviles: ahí no se ve la bandera de España ni la de Andalucía. Hay que sacar la bandera para evitar que las multinacionales, con sede en paraísos fiscales, y fondos buitre se queden con las viviendas del centro de las ciudades para alojamientos turísticos, imponiendo a la mayoría social de nuestra tierra alquileres abusivos que no pueden pagar.

Hay que sacar la bandera para defender al sector del transporte urbano y del taxi, que está siendo atacado deslealmente por empresas multinacionales con sede en paraísos fiscales. Ahí es cuando hay que sacar la bandera; sacar la bandera para defender el comercio tradicional y el pequeño comercio expulsados por las franquicias y arruinados por las plataformas de comercio electrónico. Sacar la bandera para defender la tierra y el agua en nuestra tierra, frente a los especuladores y a quienes acaparan tierra y agua en nuestra tierra, que son también fondos buitres y fondos de inversión.

4. El gobierno de los valores reaccionarios

El gobierno [andaluz no tiene] propuestas para igualdad y negacionista de la violencia machista que solo plantea medidas asistencialistas desde un paternalismo absolutamente desempoderante.

[El gobierno andaluz] hace una apuesta clara y expresa de la Educación concertada. Se hace fundamental ya que es el cimiento más básico de nuestra sociedad la lucha por la escuela pública y contra los conciertos, quien quiera educación privada, religiosa o segregada, que se la pague. En cambio —otra vuelta de tuerca más— el gobierno propone desgravar los gastos educativos; es decir, que con los impuestos de la gente se pague su educación exclusiva, la educación de los ricos. En esa transición no hay que olvidar a las personas que trabajan en la concertada, ellos y ellas son nuestras aliadas y se les debe reconocer su antigüedad y sus derechos a la hora de integrarse en un modelo 100% público.

Lo mismo quieren hacer con la sanidad derivando a la privada: detrás de sus grandes corbatas late un corazón pequeñito que sueña con convertir nuestra sanidad en la de Aguirre o en la de Feijóo. Una autopista para quien pueda pagar, y una comarcal para quien vaya a la sanidad pública.

Lo que ocurre fundamentalmente son dos cosas: infrafinanciación, no hemos recuperado los niveles de inversión previos a la crisis y los recortes se acumulan y gestión empresarial de la sanidad con lógicas de austeridad y productividad que el PP y Cs han mantenido intactas y reforzadas.

Y lo más grave. El discurso xenófobo, mentiroso y racista que coloca la diana sobre las personas más vulnerables que vienen en nuestra tierra, los menores inmigrantes no acompañados tutelados por la Junta y las personas migrantes en situación irregular.

5. La corrupción en Andalucía

No han sido pocos quienes han tratado de quitar hierro al asunto de los ERE. Hemos permitido que Vox llegue a reprocharnos que blanqueamos la corrupción del PSOE. Resulta incomprensible una especie de autocensura que no creemos que el PSOE haya exigido a Podemos para consumar el acuerdo de gobierno con la que damos pasos atrás en el discurso impugnatorio y sin medias tintas en materia de corrupción que hemos tenido siempre.

La teoría de que son corrupciones distintas la del PP y las PSOE tiene un grano de verdad. Paco Garrido los caracterizaba en un artículo de Paralelo 36 (“Drácula contra Alcapone”) como vampiros (PP) y mafiosos (PSOE). Los grandes casos del PP tienen que ver con una relación privilegiada de la derecha con la oligarquía económica de este país, un mutuo acuerdo entre el empresariado y los gobiernos “populares” para sobrevivir de la mano. Financiación del partido a cambio de contratos públicos. El perfil del conseguidor de la Púnica o la Gürtel es de clase alta, es Bárcenas en el barrio de Salamanca, es de una aristocracia chupóptera como Drácula.

Los grandes casos del PSOE tienen que ver con la gestión a conveniencia de las subvenciones públicas, con el reparto de migajas entre la gente trabajadora para granjearse apoyos y garantizarse la permanencia en el poder. El conseguidor de los ERE es de la Sierra norte de Sevilla o de la Sierra Mágina, el mafioso del PSOE está dispuesto a hacer favores y el favor es lo contrario del derecho.

Ambos clientelismos, aunque los clientes son distintos.

6. ¿Sectarias con el PSOE?

La corrupción se combate con transparencia y controles, sí, pero sobre todo se combate con democracia, se la combate rompiendo con algunas de las lacras del modelo caduco, privatizador y ecocida en el que hemos vivido hasta ahora, porque este modelo es intrínsecamente corrupto. Es la misma mierda y tratar de disimularla solo hará que nos haga oler a nosotras también al tiempo que le dejamos el campo de la impugnación de la corrupción a la extrema derecha. Un doble error.

Para quienes todavía piensan que hemos sido sectarias con el PSOE, que se repasen la sentencia de los ERE, y si tienen tiempo le echen un vistazo al caso Cursos de Formación, Invercaria, Aznalcóllar, Fondos Jeremie, Fundación Guadalquivir, compra de votos, caso Marisma... Aunque el papel de subordinación y de pérdida de nuestra independencia para denunciar estos hechos sea quizás lo más llamativo de lo que supondría entrar a gobernar con el PSOE andaluz, no es ni lo único ni lo más importante para no hacerlo.

7. El marco y el PSOE

Calviño es más clara que Sánchez: no tocar el marco laboral y económico, para poder hacer alguna pequeña concesión, siempre que el contexto fiscal sea favorable, algo que está por ver ya que se acercan nuevos nubarrones de recesión en el horizonte.

El PSOE no romperá con ese marco ni buscará un nuevo paradigma donde los intereses públicos y comunes se pongan en el centro frente a la minoría privilegiada. No lo ha hecho nunca.

Pero si lo hace, es porque encuentre un competidor fuerte en el plano político, con la mano tendida, pero sin mimetizarse y con un proyecto fuera de los consensos neoliberales y de régimen, y una movilización social masiva, reflejo de una clase trabajadora con intereses propios no secuestrada emocionalmente por el miedo ni por espejismos. No existe una relación política ni social de fuerzas en este momento que permitan llevar al PSOE a este terreno.

8. Sobre gobernar con el PSOE

Desde hace cuatro años hemos adoptado en los municipios, diputaciones y autonomías el mismo discurso y la misma práctica: somos una barrera a las derechas, nunca por acción u omisión gobernará la derecha si depende de nuestro voto, pero no gobernamos con el PSOE. Nosotras no gobernábamos con el PSOE. Así fue en ocho comunidades autónomas en las que Podemos dio su voto trascendental al PSOE en las investiduras y pasó a la oposición y en todos los municipios en los que tuvimos ocasión de mandar a las derechas a la oposición.

Nosotras no gobernábamos con el PSOE. Nosotras arrancamos victorias para la gente en las instituciones, acordamos pactos de legislatura si nos dan los números para recuperar derechos, investidura a investidura, presupuesto a presupuesto, ley a ley.

Sin embargo, un día eso cambió. Cambió primero en pequeño, la experiencia de gobierno de coalición de Castilla La Mancha estaba llamada a ser la experiencia piloto, acabó devorándonos, haciéndonos desaparecer y reforzando al PSOE que ganó con mayoría absoluta y a Vox que hoy es la tercera fuerza con un 22% de los votos.

Pero lejos de dar por contrastada la experiencia y sin debate previo en ningún órgano, hubo giro de timón, la consigna: gobernar en todos los sitios que se pueda, utilizar además esos gobiernos de coalición para ser la palanca de presión de la coalición final, la del gobierno del Estado.

9. Los riesgos de gobernar con el PSOE

Los riesgos [de gobernar con el PSOE] pueden resumirse en [que] los sitúa en el bloque del cambio y no son cambio sino continuidad. Corremos el riesgo de trasladar a la sociedad la idea de que todo lo que “se puede” hacer es lo que vamos a poder hacer en su gobierno.

[Además] gobernar, en general, dentro de los límites institucionales inherentes a este régimen y a las constricciones austeritarias de la UE (recordemos la reforma exprés del artículo 135 de la Constitución), desgasta. Lo sabemos porque fuimos la primera corriente de Podemos en gobernar y la única que hoy por hoy lo sigue haciendo en solitario. Puestos a asumir contradicciones es mucho mejor elegir las contradicciones que vas a asumir. En los gobiernos en minoría con el PSOE hay cierta tendencia a regalarles tus logros de buena gestión (véase Castilla La Mancha) y asumir como propias sus contradicciones, sabedores además de que nuestra base social es más crítica y más exigente que la suya.

Sobre este último escenario, a las andaluzas no se nos olvida como Diego Valderas, Vicepresidente de Griñán, tuvo que anunciar en rueda de prensa los peores recortes sociales de la historia de Andalucía. Las manifestaciones contra los recortes aunaban en la crítica a PSOE e IU como una sola organización de gobierno.

[También] gobernar crea vínculos de adhesión y lealtad con los socios que impiden cualquier tipo de crítica a la gestión del otro partido en el seno del gobierno. Este gobierno, si consigue granjearse los votos que le faltan, va a estar fuertemente acosado por las derechas y los poderes fácticos. La lógica dice que sería mucho más fácil exigir la derogación de la reforma laboral estando fuera del gobierno que dentro con las dinámicas de adhesión que se van a generar en este contexto.

[Por último] abandonar la oposición de izquierdas al gobierno y dejar el discurso de la impugnación a Vox es peligroso. Éste es un riesgo que puede llegar a ser muy real en un contexto en el que no hay ninguna garantía de que el nuevo gobierno de coalición pueda emprender un rumbo antineoliberal y democratizador, capaz de responder al malestar social que siguen provocando la agravación de las desigualdades sociales y de todo tipo que se extienden en nuestra sociedad.

10. Al respecto de Adelante Andalucía

Adelante Andalucía, desde su manifiesto fundacional ha hablado de sujeto propio y de ser una barrera a las derechas y una alternativa clara al PSOE. Son sus señas de identidad, el patrimonio común acumulado en su corta historia. Esta dirección andaluza va a defender ambos principios hasta el último día convencidas como estamos de que son ingredientes imprescindibles de una herramienta capaz de cambiar el futuro de esta tierra.

En este sentido proponemos continuar construyendo la herramienta Adelante Andalucía como espacio común de crecimiento político de la izquierda andalucista que, respetando a las organizaciones que hoy por hoy la componen, apueste también por organizar a personas que no necesariamente tengan que formar parte de alguna de las organizaciones que forman parte de Adelante.

Nos negamos a admitir una realidad organizativa que concibe un norte federado con un enorme sur homogéneo y centralizado en Madrid, exigimos lo que conquistó el pueblo andaluz el 4 de diciembre de 1977 en las calles y el 28 de febrero de 1980 en las urnas: ser como la que más, es decir, ser reconocida como nacionalidad histórica al mismo nivel que las que tuvieron tiempo a iniciar su proceso autonomista antes del golpe de estado militar del 39: Catalunya, Galiza y Euskadi.