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Cuando Garrido decía que Cs era el partido de "la extrema nada" y los 'naranjas' le acusaban de vanidoso

Como suele ocurrir en estos casos, la hemeroteca deja en mal lugar a las dos partes: desde que fue nombrado presidente de la Comunidad en mayo de 2018, el partido de Albert Rivera redobló sus ataques contra su fichaje. A modo de réplica, Ángel Garrido tampoco se mordió la lengua ni hizo prisioneros cuando lo creyó oportuno.

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Ángel Garrido e Ignacio Aguado comparecen en rueda de prensa. (JESÚS BARTOLOMÉ | EFE)

Fue Manuel Fraga, el padre espiritual de la derecha española, quien popularizó la expresión "la política hace extraños compañeros de cama" para explicar las extrañas, increíbles, imprevisibles y sorprendentes alianzas que de tanto en tanto se han forjado entre adversarios en la siempre revuelta vida política española. Los casos de transfuguismo o los cambios de partido justo antes de unas elecciones son tan antiguos como la misma política, aunque es cierto que en este año electoral el fenómeno ha sido especialmente prolífico, sobre todo entre los partidos de derecha. 

Ha habido varios casos recientes —en realidad se trata de una desbandada: desde 2016 casi 50 miembros del PP se han pasado a Vox o Ciudadanos (Cs)—, incluso alguno muy señalado como el de José Antonio Bauz, pero ninguno tan llamativo como el de Ángel Garrido, presidente de la Comunidad de Madrid por el PP hasta hace unas semanas, y hasta hoy mismo candidato de los populares al Parlamento Europeo. Garrido, un primer espada, se pasa a Cs y figurará en las listas de los naranjas como número 13 por la Comunidad de Madrid. Más que con un extraño, es como despertarse con un marciano.

Pero, además, como suele ocurrir en estos casos, Garrido y Ciudadanos son víctimas de la llamada trampa de la hemeroteca.

Garrido abandona el PP casi con alevosía y nocturnidad, a mitad de partida y sin encomendarse a nadie. Fuentes del partido que lidera Pablo Casado —al que todo esto le ha pillado por sorpresa— han informado de que Garrido estuvo ayer mismo, martes, en la sede nacional la calle Genova y que el lunes firmó la documentación para ir como número cuatro en la lista del PP al Parlamento Europeo.

En ese sentido es muy reveladora la cuenta de Twitter de Ángel Garrido: hasta el mismo día 23 tuiteaba actos de los dirigentes del PP de Madrid o del propio Pablo Casado. Es más, el pasado día 11 de abril, en el inicio de la campaña electoral, afirmó que el PP era "el valor seguro para el empleo, el crecimiento, los servicios públicos y la prosperidad de nuestro país". Apenas 13 días después el PP ha dejado de ser ese "valor seguro": ha dicho que se va a afiliar a Cs "por convicción".

Otro ejemplo: el pasado 10 de abril Garrido asistió al desayuno informativo que suponía la presentación oficial de Isabel Díaz Ayuso, candidata del PP a la Comunidad de Madrid. Twitter vuelve sacarle los colores:

La hemeroteca, sin embargo, también deja en evidencia a Cs. Ahora el perfil de Garrido gusta en Cs, pero hubo un tiempo en el que no fue así: desde que Garrido fue nombrado presidente de la Comunidad en mayo de 2018 tras la dimisión de Cristina Cifuentes por el caso Máster, Cs incrementó la presión sobre él con críticas y ataques que se repitieron con cierta regularidad hasta que cesó en sus funciones hace una semanas. A modo de réplica, Garrido tampoco se mordió la lengua ni hizo prisioneros.

Los enfrentamientos entre Garrido y los portavoces de Cs en Madrid —Ignacio Aguado en la Comunidad y Begoña Villacís en el Ayuntamiento— fueron varios. Uno de los más feroces tuvo lugar el pasado mes de febrero cuando Garrido criticó a Begoña Villacís tras hacerse público que la alcaldable de Cs ocultó durante tres años la sociedad patrimonial y profesional que administraba junto a su marido. "Los listones éticos tienen que servir para todos los mismos", afirmó Garrido el pasado 19 de febrero cuando era el presidente de los madrileños.

En esa retahíla de encontronazos también está señalado en rojo el día —2 de octubre de 2018—en que Agudo y Villacís, los dos juntos, afearon la ausencia del entones presidente regional en los actos del patrón de la Policía Nacional, hecho por el que le pidieron explicaciones. "El ego y la vanidad son un mal consejero, especialmente en política. Me hubiese gustado verle aquí porque está haciendo un feo a los agentes que esperaban verle. Espero que la razón no tenga que ver con no haber podido intervenir o entregar medallas. Un presidente autonómico tiene que estar por encima de las fotos y el márketing y representar a la Comunidad", dijo entonces Aguado sobre su ahora compañero de filas.

Hubo más desencuentros. En septiembre de 2018, Aguado afirmó en una entrevista que el proyecto de Garrido al frente de la Comunidad de Madrid "estaba agotado". Y antes, en mayo de 2018, durante la investidura de Garrido, Aguado le reprochó su falta de autocrítica. "Espero que haya hecho examen de conciencia en su casa. Eché en falta que hablara de corrupción y regeneración democrática", dijo en aquella ocasión Aguado.

En esa misma sesión de investidura, Garrido definió a Cs como el partido de "la extrema nada" y de distinguirse por su "indefinición ideológica". Declaraciones que sólo fueron el preámbulo del duro discurso que mantuvo Garrido contra la formación naranja hasta este mismo miércoles, a la que sistemáticamente acusaba de "oportunista" y de trabajar en interés de Albert Rivera y no de los madrileños, como acredita este tuit: 

Ahora Garrido dice sentirse "cómodo" en Cs, un partido del que no estaba dispuesto a aceptar lecciones hasta no hace mucho; al que acusaba de "hacerle el juego sucio a la izquierda" o al que reprochó en más de una ocasión el maltrato que dispensaron a la dimitida Cifuentes.

Lo dicho, a veces la política es como despertarse una mañana con un marciano al lado.

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