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Garzón y las macrogranjas: crónica de la gestación de un bulo

Este es el recorrido que ha seguido el bulo que afecta al ministro de Consumo, Alberto Garzón, que ha desencadenado una serie de reacciones de representantes del PP y el PSOE, quienes han llegado a reclamar su dimisión.

El ministro de Consumo, Alberto Garzón, en el acto solemne por el 20º aniversario de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN)
El ministro de Consumo, Alberto Garzón. Cézaro de Luca / Europa Press / aRCHIVO

El 26 de diciembre, el diario británico The Guardian publicó una entrevista al ministro de Consumo, Alberto Garzón. El miembro del Gobierno mostró su preocupación por la contaminación que conlleva el excesivo consumo de carne, especialmente "la carne de vacuno de animales criados en macrogranjas". En la conversación, marcó una clara diferencia entre los alimentos cárnicos baratos y producidos en masa con los producidos tradicionalmente.

Garzón puso de ejemplo la labor de la ganadería extensiva, que calificó como "ambientalmente sostenible" y "con mucho peso" en zonas de España como Asturias, Castilla y León, Andalucía o Extremadura. Del mismo modo, el representante de la cartera de Consumo criticó la actividad de las macrogranjas y los efectos devastadores que pueden generar en la España vaciada contaminando el suelo y el agua, además de la exportación de carne de peor calidad de animales maltratados. Esto, por cierto, no es nuevo y ya lo recogía un informe de Greenpeace publicado el año pasado bautizado Macrogranjas, Veneno para la España Rural.

Sin embargo, un portal de comunicación cercano a la industria cárnica decidió emplear la entrevista extrayendo palabras del ministro de forma descontextualizada. El medio publicó el 3 de enero, más de una semana después, que Garzón había afirmado que España exporta carne de mala calidad. Algo que el propio dirigente político ha desmentido y que se puede contrastar leyendo el artículo original.

Miembros del PP y PSOE reclaman su dimisión

Aun así, políticos del PP y más adelante del PSOE decidieron emplear el contenido publicado por esta web no solo para desacreditar al ministro, también para reclamar su dimisión. El primero en difundir el bulo fue el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, asegurando que Garzón había atacado a "nuestros ganaderos". En el mismo tono, desde Vox añadieron que el ministro se dedica "desprestigiar" a España cuando habla en "medios extranjeros".

Pero la asunción de esta noticia falsa no solo llegó por parte del bloque de la derecha. Representantes autonómicos del PSOE difundieron la misma pieza descontextualizada y solicitaron su dimisión a pesar de que el contenido ya había sido desmentido. En primer lugar lo hizo el presidente de Aragón, Javier Lambán, mediante un tuit que todavía no ha eliminado: "Estas desgraciadas e insensatas declaraciones son una agresión directa a una parte importante de la economía aragonesa, que se esfuerza por ser competitiva y sostenible. El que las hace no puede ser ministro de España ni un día más".

Más adelante, fue el turno de Emiliano García Page pidiendo la rectificación de Garzón: "No se puede hacer propaganda negativa de un sector tan importante en el exterior". El presidente de Castilla-La Mancha añadió que "nuestra carne cumple todos los estándares de control y es de primera calidad". El ministro ya ha defendido que mantiene sus declaraciones y, de hecho, ha recordado que van en la línea de la moratoria que aprobó el propio Gobierno de García Page para impedir la instalación de nuevas macrogranjas de cerdos en la región.

Garzón, en la línea de la Unión Europea

Las palabras de Garzón entran en sintonía con los planes de la Unión Europea, como las estrategias contenidas en el Pacto Verde Europeo, una agenda desplegada por las instituciones de la Unión para ir hacia "una sociedad climáticamente neutra, equitativa y próspera". Entre ellas, destaca la estrategia Farm to Fork, que aboga directamente por modificar los sistemas de producción alimentaria, que suponen "un tercio de las emisiones globales" y consumen una ingente cantidad de recursos naturales. Este modelo, sostiene el acuerdo, provoca la "pérdida de biodiversidad e impactos negativos para la salud".

De hecho, un informe de la Comisión Europea advierte que "la producción ganadera es responsable del 81% de la aportación de nitrógeno agrícola a los sistemas acuáticos", algo que puede alterar y dañar gravemente estos entornos. El texto indica, asimismo, que "el 87% del amoníaco procedente de las emisiones agrícolas" termina en la atmósfera. El documento plantea la necesidad de "alcanzar los objetivos del mencionado Pacto Verde de la UE".

Otro de los elementos que destaca Garzón en la entrevista es el maltrato animal que se produce en este tipo de industrias, que afecta no solo a España, también a otros países de la Unión Europea. El convenio europeo de protección de los animales en explotaciones ganaderas señala que los países deben "proteger a los animales de granja de cualquier sufrimiento o daño inútil, debido a las condiciones de alojamiento, alimentación o cuidados". Un elmento que, como han denunciado algunas ONG, no cumplen determinadas compañías, especialmente las que gestionan macrogranjas.

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